Sofía Gala Castiglione y Diego Tuñón construyeron una historia de amor que comenzó cuando ella tenía apenas 17 años y él, tecladista de Babasónicos, era 14 años mayor. La relación avanzó rápidamente: comenzaron a convivir y, en octubre de 2008, se convirtieron en padres de Helena, la primera hija de la actriz.
Durante varios años mantuvieron un perfil relativamente bajo y, en las entrevistas, Sofía hablaba de su pareja y de la maternidad con naturalidad. Pero en 2010 comenzaron a circular versiones sobre una crisis entre ambos. En junio de ese año, distintos medios hablaban de un desgaste que habría terminado por poner en jaque una relación de más de cinco años.
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Una relación que comenzó cuando Sofía Gala tenía 17 años
La historia había comenzado en 2004. Por entonces, Sofía era muy joven y Tuñón ya tenía una trayectoria consolidada como músico de Babasónicos. Según reconstrucciones periodísticas de la época, después de comenzar el noviazgo decidieron convivir y fueron construyendo una vida en común.

En 2008 llegó Helena. Sofía tenía 21 años cuando fue madre y, años después, recordó aquel momento como un verdadero punto de inflexión en su vida.
“Yo a los 21 era un bebé. Con mi hija crecimos juntas las dos. Aprendí ser mamá y aprendí a ser mujer con ella”, contó en una entrevista con LA NACION.
La llegada de su hija significó para ambos una nueva etapa, pero también implicó compatibilizar la vida familiar con dos carreras que exigían mucho tiempo y movimiento.

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Los rumores de crisis: celos y poco tiempo juntos
El primer dato que permite reconstruir qué estaba pasando apareció públicamente en junio de 2010, cuando algunos medios comenzaron a hablar de una crisis de pareja.
Según Ciudad Magazine, allegados a la pareja atribuían parte del supuesto desgaste a los celos de Tuñón por las escenas de desnudo que Sofía protagonizaba en El Anatomista, la obra dirigida por José María Muscari que la actriz realizaba en el Teatro Regina.
Pero ese no habría sido el único problema.
La misma versión señalaba que Sofía estaba muy dedicada a su hija y al teatro, mientras que Tuñón debía viajar por las presentaciones de Babasónicos. Esa combinación habría reducido considerablemente el tiempo que podían compartir como pareja.

Otro medio de la época, Minuto Uno, coincidía en que la falta de tiempo juntos y las escenas de la actriz en la obra teatral habrían generado tensión entre ambos.
Hay, sin embargo, un dato importante: en ese momento la pareja no confirmó públicamente una crisis. De hecho, las versiones periodísticas fueron presentadas como rumores y ellos las negaban.
Por eso, esos elementos pueden ser entendidos como los motivos que circularon en aquel momento, pero no como una explicación oficial de la ruptura.
La separación llegó en julio de 2010
Unas semanas después de que comenzaran a circular los rumores, la relación llegó a su fin. Sofía Gala y Diego Tuñón se separaron en julio de 2010, después de más de cinco años juntos y con Helena, que tenía poco más de un año.
La ruptura se produjo en medio de una etapa de fuerte exposición para Sofía. Poco después, la actriz fue vinculada sentimentalmente con Luis Ortega, en una relación que también tuvo repercusión mediática.
Pero, más allá de las versiones que habían rodeado el final de la pareja, con el tiempo quedó claro que la separación sentimental no significó la ruptura del vínculo familiar.

La aparición de Julieta Cardinali y una aclaración importante
Dos años después, en 2012, Diego Tuñón volvió a ocupar las páginas de espectáculos por su relación con Julieta Cardinali.
La actriz y el músico comenzaron a salir después de conocerse a través de amigos en común. Las primeras imágenes públicas de la pareja aparecieron en noviembre de ese año, cuando fueron fotografiados juntos en Palermo.

La aparición de Cardinali generó inevitablemente preguntas sobre qué pensaba Sofía Gala. Sin embargo, su respuesta fue contundente y, sobre todo, sirve para ubicar cronológicamente la historia: el romance de Diego y Julieta ocurrió más de dos años después de la separación de Sofía y el músico.
“Estoy feliz de que Diego esté en pareja, me pone muy bien por él. Es el padre de mi hija y lo adoro”, dijo Sofía por entonces.
También dejó claro que no tenía una relación de amistad con Cardinali, aunque la conocía y tenía una buena impresión de ella.
Por eso, no hay elementos para afirmar que Julieta Cardinali haya sido la causa de la separación entre Sofía y Diego. Cuando comenzó ese romance, ellos llevaban más de dos años separados.
“Yo, cuando me separo, me separo”
En otra entrevista de aquella época, Sofía fue todavía más directa cuando le preguntaron por la nueva relación de su ex.
“Yo, cuando me separo, me separo. Eso de ‘ese hombre es mío’ no es así”, afirmó, dejando en claro que para ella la historia sentimental con Tuñón había quedado atrás.

Su única preocupación estaba relacionada con Helena, especialmente porque Diego había comenzado una nueva relación y Cardinali también era madre de Charo, su hija con Andrés Calamaro. Sofía contó que ambas niñas se llevaban bien y que mientras Helena estuviera contenta, ella estaba tranquila.
La actriz incluso definió a Diego de una manera muy afectuosa: “Es el padre de mi hija y lo adoro”.
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Con los años, lograron recomponer el vínculo
La historia no terminó en la separación de 2010. Con el paso del tiempo, Sofía y Diego lograron construir una relación cercana como padres de Helena.
En 2014, Sofía contó que se llevaba “superbien” con el padre de su hija y que se querían mucho.
Pero fue en una entrevista posterior con LA NACION donde dio una de las definiciones más significativas sobre el vínculo que habían conseguido construir después de la ruptura.
Sofía explicó que había recompuesto la relación con Tuñón y que lo consideraba su amigo. Y lo resumió desde un lugar muy diferente al de una expareja enfrentada: “Lo amo también. Es el hombre que elegí para tener a mi hija y lo considero mi amigo”.

Incluso contó que su entonces pareja, Julián Della Paolera, había criado a Helena junto con ella y que Diego también tenía un buen vínculo con Dante, el hijo que Sofía tuvo posteriormente.
Así, aquella relación que había comenzado cuando Sofía era apenas una adolescente terminó transformándose, con los años, en un vínculo familiar sostenido alrededor de Helena.
Una separación atravesada por el momento de cada uno
Más de 16 años después, no existe una declaración pública de Sofía Gala o Diego Tuñón que establezca un único motivo para la ruptura. Lo que sí puede reconstruirse a partir de las publicaciones de 2010 es un escenario de desgaste marcado por la falta de tiempo compartido, las exigencias laborales de ambos y los rumores de celos vinculados con el trabajo teatral de Sofía.
La separación llegó poco después, pero el vínculo entre ellos evolucionó de otra manera: dejaron atrás la pareja y conservaron el lugar de padres de Helena.
Y esa parece ser, finalmente, la parte menos conocida de aquella historia de amor: lo que terminó en 2010 no fue la familia que habían formado, sino la relación de pareja.



