El turismo comunitario propone una manera diferente de viajar: conocer un territorio de la mano de las personas que lo habitan, acercarse a sus costumbres y compartir experiencias diseñadas y gestionadas por las propias comunidades. En Argentina, este modelo tiene como protagonistas a pueblos originarios y comunidades campesinas y busca generar, además del intercambio cultural, oportunidades de desarrollo local, arraigo y puesta en valor de la identidad.
Para conocer más sobre esta forma de viajar, Para Ti habló con Evelyn Cantero, técnica universitaria en turismo y facilitadora de proyectos de turismo comunitario e impacto social. En esta entrevista explica qué diferencia a este modelo del turismo tradicional, qué lugar ocupan las comunidades en la organización de las experiencias y qué actitud debería tener un viajero al acercarse a un territorio ajeno.

"El turismo de base comunitaria ya demostró ser una alternativa real de inclusión"
-¿Qué es exactamente el turismo comunitario y qué lo diferencia de una propuesta de turismo tradicional?
-El turismo de base comunitaria es una forma de viajar que propone conocer los territorios a través de experiencias inmersivas diseñadas y gestionadas con sus propias comunidades. Un modelo de turismo que además de ser una experiencia transformadora para quien viaja, se presenta como una alternativa de desarrollo local e inclusión para quienes son visitados. Tejiendo redes entre cooperativas, guías locales, mujeres cocineras y familias anfitrionas que abren las puertas de sus hogares para recibir visitantes de todas partes.
El turismo tradicional y masivo, tal como se lo conoce en gran parte de Argentina, no queda exento de la mirada extractivista: satura ecosistemas, desgasta los suelos y desplaza comunidades. Sin embargo, no se trata de dejar de viajar, sino de hacerlo distinto. El turismo de base comunitaria ya demostró ser una alternativa real de inclusión y desarrollo local donde la comunidad es la principal protagonista y beneficiada por habitar su propio territorio, participando activamente en el diseño y desarrollo de experiencias turísticas inmersivas.
El trabajo directo con personas nativas, es una de las herramientas más efectivas para la justa distribución de ingresos por actividades turísticas, asegurando que la actividad beneficie de forma directa e inmediata a las familias residentes, combatiendo la fuga de capitales que caracteriza al turismo masivo. En cambio, con este tipo de experiencias el beneficio es directo y puede reinvertirse en la educación, salud o infraestructura.

Mas allá de los impactos económicos, existe una serie de consecuencias sociales y culturales que calan aun mas profundo: se evita que mujeres y jóvenes de regiones rurales migren a grandes ciudades por falta de trabajo o vendan sus tierras para explotación minera, negocios inmobiliarios o deforestación masiva, permitiéndoles prosperar manteniendo su identidad, costumbres y modos de vida, revalorizando la cultura local, fomentando el arraigo y la soberanía narrativa.
"Son las comunidades locales las principales protagonistas del territorio visitado"
-¿Qué rol tienen los pueblos originarios y las comunidades campesinas en la organización de estas experiencias?
-Las comunidades locales son actores clave en el diseño y desarrollo de este tipo de experiencias, ya que son las mismas familias anfitrionas las que deciden qué compartir, cómo contarlo y qué limites establecer para proteger su intimidad y lugares o ritos sagrados.
Cuando una comunidad local, originaria o criolla, nota que los turistas valoran sus conocimientos ancestrales, su idioma, sus danzas y su gastronomía regional, la cultura e identidad se fortalece enormemente. Son las comunidades locales las principales protagonistas del territorio visitado.
"Este tipo de turismo genera un círculo virtuoso de conservación"
-¿Qué busca generar este modelo de turismo en las comunidades y en los territorios donde se desarrolla?
-Busca, fundamentalmente, la soberanía económica y la puesta en valor de la identidad cultural. En muchos territorios rurales y de montaña, el turismo comunitario se convierte en una herramienta vital para evitar el desarraigo, ofreciendo a los jóvenes y a las mujeres una oportunidad de desarrollo profesional y personal sin tener que migrar a las ciudades.
Además, genera un círculo virtuoso de conservación: al revalorizar sus conocimientos ancestrales, su gastronomía tradicional y su entorno natural, la propia comunidad se empodera para proteger y defender su patrimonio frente a modelos extractivistas o masivos.

"Ser un invitado consciente que valora el privilegio de ser recibido en el territorio del otro"
-¿Qué debería tener en cuenta un viajero para acercarse a una comunidad de manera respetuosa y responsable?
-Quien realiza este tipo de experiencias entiende el viaje como una oportunidad de intercambio cultural genuino para ampliar su visión del mundo, por lo cual viajar con una actitud de escucha y aprendizaje es fundamental.
Hay una falsa creencia al pensar que por realizar este tipo de viajes se viajará incomodo o precario, las familias anfitrionas en zonas rurales son sumamente amables y generosas, haciendo de cada servicio un trato personalizado y minuciosamente cuidado, sin embargo la verdadera riqueza está en la autenticidad del encuentro con otros. Se trata de ser un invitado consciente que valora el privilegio de ser recibido en el territorio del otro.
Evelyn Cantero es técnica universitaria en turismo y hotelería. Facilitadora de proyectos de turismo comunitario e impacto social. Fundadora y Directora de Kusi Turismo.




