El Wandagate y la duda sobre lo que Mauro Icardi le habría planteado a Wanda Nara: ¿abrir la pareja puede salvar al matrimonio en crisis? – Revista Para Ti
 

El Wandagate y la duda sobre lo que Mauro Icardi le habría planteado a Wanda Nara: ¿abrir la pareja puede salvar al matrimonio en crisis?

La licencida Mariana Kersz, psicóloga y sexóloga, reflexiona acerca de la propuesta que le habría hecho Mauro Icardi a Wanda Nara para salvar al matrimonio antes de conocerse el posible affaire con la China Suárez.
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Para empezar, hay que saber que el concepto básico de la monogamia habla de la exclusividad sexoafectiva, eso significa que solo se van a tener relaciones sexuales con una persona, lo que explica la unilateralidad en el amor y en la elección sexual a lo largo de toda la vida.

El problema es que el amor para toda la vida se inventó cuando la existencia duraba 30 o 35 años, cuando las personas se casaban antes de los 20 y toda la vida de pareja eran 10 o 15 años como mucho, entonces eso era el amor para toda la vida. 

La crisis en la pareja de Wanda Nara y Mauro Icardi sería de larga data. Foto IG.

Uno de los grandes problemas que tenemos al día de hoy -o de los grandes ejes de reflexión-, es que este amor para toda la vida sigue presente en nuestra mirada, en nuestra manera de entender el mundo, en nuestra idiosincrasia y quizás hasta en nuestros valores. Pero se extendió la esperanza de vida hasta los 80-85 años en algunos países, con lo cual tenemos unos 50-60 años con la misma persona exigiéndole las mismas cosas que antes podía dar en 8-9, 10 o 15 años de relación. Eso hace muy difícil que la mirada de la monogamia pueda ser exactamente la misma que hace más de cien años atrás.

Es verdad que a veces en algunas parejas se dialoga acerca de la posibilidad de abrir esa relación, o de abrir la pareja como una salida posible a la monogamia, pero en realidad lo que están tratando de hacer es tener una salida "simple" a los conflictos que trae la monogamia. Porque en sí misma la monogamia no es conflictiva sino que el problema aparece cuando una de las dos partes, o ambas, rompen el pacto de confianza y de compromiso de la exclusividad sexo-afectiva y aparecen en juego terceras personas. 

La crisis en la pareja de Wanda y Mauro vendría desde hace un tiempo y él le había pedido abrir la pareja para salvar al matrimonio. Foto IG.

Eso pone un poco en jaque la elección inicial de la monogamia, no porque no ames sino porque el criterio es de dificultad en la elección única y exclusiva a nivel sexual. Generalmente cuando se abren estos debates al público, como lo que está pasando en la separación de Wanda Nara y Mauro Icardi, la discusión tiene que ver más con lo sexual que con lo afectivo.

¿Sirve abrir la pareja?

Sin embargo hay que saber que abrir la pareja o tener una relación poliamorosa tampoco es tan sencillo. No es que unilateralmente abrimos la pareja y entonces se terminan todos los conflictos que teníamos y ¡qué alegría! ahora podemos tener sexo con quien querramos y entonces no hay más problemas y es un punto final a nuestras discusiones.

Por el contrario, parece que abrir la pareja termina siendo la panacea a los conflictos de un vínculo que en realidad deja entrever la gran dificultad de una relación, que probablemente haya sido la manera en que se comunicaron los problemas o la manera en que se resolvieron los conflictos o los modos relacionales.

No es lo mismo aquellas parejas que entienden que hay problemas y que pueden buscar solución y ayuda, que aquellas parejas que ante una dificultad salen inmediatamente a querer abrir la pareja.

Es decir, una cosa es el vínculo donde los integrantes hablan de sus conflictos, negocian las dificultades, tienen una comunicación asertiva -que es la manera eficaz de poder transmitir lo que yo necesito decir y que el otro pueda escuchar-. Y hay que saber que eso es un trabajo permanente dentro de un vínculo y una pareja. Y otra es querer abrir la pareja como solución sin escucharse.

El Wandagate estalló el sábado pasado cuando Wanda habría tenido acceso al teléfono de su marido. Foto IG.

Muchas veces en el consultorio las parejas se quejan en relación a lo que necesitan, y entonces en vez de poder convertir esa queja en una demanda, siguen manteniéndose en una queja. Por ejemplo: en un caso que atendí, ella le reclamaba a él tener más relaciones sexuales, quería mejorar la frecuencia de los encuentros sexuales pero para decirle esto lo agredía diciéndole que tenía erecciones, que nunca tenía deseo, describía negativamente las conductas de él.

Todos estos reclamos lo alejaban cada vez más, porque se sentía presionado para poder tener relaciones y eso no permitía que el deseo fluyera y le generaba un intercambio dificultoso en la relación teniendo como resultado cerrarse y defenderse. La comunicación definitivamente, fallaba. 

Soluciones posibles

Una salida posible a esto es hablar acerca de los problemas que tiene la relación, pero sin agredirse, sin describir lo que está pasando, sino explicando cómo me siento en función de la pareja. Por ejemplo, dicendo: "Cuando te voy a buscar y me decís que estas cansado, a mi me hace sentir frustrada, o que no te atraigo lo suficiente o que quizás debería hacer algo por mi misma para poder generar encuentros más placenteros".

Es importante saber que cuando se habla desde sí mismo acerca de lo que se necesita, la otra persona puede dialogar en relación a eso y pueden negociarlo en conjunto. Pero si vos agredís, es imposible un diálogo, por eso creo que este tipo de salidas hacia una relación abierta en algunas parejas puede dar resultados, aunque no en todas porque seguimos formateados con este chip de la monogamia, del amor para toda la vida y de la exclusividad sexoafectiva. 

Mauro y una de las fotos en las cuales dio a entender que se habían reconciliado lo cual, aparentemente, aún no sucedió. Foto IG

Lo que se ve en el consultorio es que aquellas parejas que trataron de resolver sus conflictos abriendo la relación, no fueron funcionales. No fueron parejas que al mediano plazo tuvieron éxito en sus maneras de relacionarse, los conflictos siguieron igual presentes, porque lo que no se modificó es la manera de resolverlos. Entonces, no necesariamente el abrir la pareja va a ser una salida al conflicto.

Pero abrir la pareja en algunos casos puede ser una solución o una manera de vida muy funcional, divertida para las dos personas, que puede ser un modo de vida de la sexualidad y la exploración de la sexualidad, de la sensualidad y del erotismo que funcione de una manera dinámica para las dos personas que estén de acuerdo en hacerlo.

Pero nunca puede ser una salida a los problemas que la monogamia trae, sobre todo a los problemas sexuales o si hay dificultades en relación a la elección sexual de uno de los integrantes de la pareja.

Siempre lo mejor que se puede hacer es dialogar respecto a los conflictos, buscar soluciones, técnicas y estrategias, y si nada de eso funciona, hacer una consulta sexológica en tiempo y forma, porque la realidad es que no todos los problemas de una pareja se van a resolver con  dialogo y hablando, pero definitivamente muy pocos problemas se puedan resolver abriendo una relación sin pedir una ayuda profesional que pueda orientar ese recorrido que quieren hacer. 

Lic. Mariana Kersz, psicóloga y sexóloga, @lic.marianakersz

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