La moda argentina tiene nuevos nombres para descubrir. Este martes 25 de agosto, el Palacio San Miguel fue escenario de la final del certamen “Yo el Joven Creador de Moda 2026”, una iniciativa que reunió a estudiantes y jóvenes talentos de distintas facultades e instituciones del país.
Las propuestas finales pusieron en diálogo moda, identidad, historia, arquitectura y cultura porteña, con proyectos que buscaron transformar diferentes aspectos de Buenos Aires en prendas de alta costura y diseño conceptual.
Tras la presentación de los finalistas, un jurado de notables seleccionó a los ganadores que tendrán la posibilidad de participar de la próxima edición de Argentina Fashion Week, prevista para marzo de 2027.
Entre las propuestas aparecieron desde reinterpretaciones del fileteado porteño y los colectivos hasta homenajes a Victoria Ocampo, reflexiones sobre Cromañón, el Riachuelo, el tango, la diversidad social y la memoria de la ciudad.

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Lourdes Palacios Inza fue la gran ganadora
La propuesta que se quedó con el primer premio fue la de Lourdes Palacios Inza, del Instituto Palladio de Mar del Plata, con un diseño inspirado en los colectivos porteños y el fileteado.

Su proyecto parte de una idea singular: trasladar el lenguaje ornamental de los antiguos colectivos —sus colores, flores, volutas y detalles artesanales— al universo de la alta costura.
La diseñadora definió este concepto como “lujo popular argentino”, entendiendo el lujo desde el oficio, el tiempo, la dedicación y el valor afectivo de aquello que forma parte de la identidad colectiva.

La silueta monumental, la falda de gran volumen, los hombros arquitectónicos y el cuello elevado construyen la imagen de una especie de soberana de Buenos Aires, mientras que la gorra recupera la figura de los antiguos trabajadores del transporte.
La paleta combina azul profundo, rojo, marfil y dorado, con bordados inspirados en el fileteado y un Sol de Mayo como elemento central.
Luciana Colman: “Latencia” y la Buenos Aires que aparece cuando cae la noche
La primera mención fue para Luciana M. Colman, de la Universidad de Buenos Aires, Misiones, con Latencia.

Su propuesta explora la transformación de Buenos Aires al anochecer y cómo la luz modifica la percepción de la ciudad. Esa idea se traduce en una sastrería contemporánea construida a partir del diálogo entre superficies opacas y brillantes, reflejos y profundidades.

El look propone un saco sastrero experimental con cinturón de ajuste, camisa y pantalón de sastrería, acompañado por superposiciones, botones forrados y una construcción asimétrica.
Mora Duarte: Victoria Ocampo como símbolo de rebeldía
La segunda mención fue para Mora Duarte, del Instituto Palladio de Mar del Plata, con Victoria ígnea.

La diseñadora tomó como punto de partida a Victoria Ocampo y su relación con una Buenos Aires tradicional y conservadora. El diseño busca representar el contraste entre esa sociedad que imponía determinados códigos y la mujer que decidió desafiarlos.

Un corset rígido representa una Buenos Aires “encorsetada”, mientras que una falda larga de volados, una sobrefalda de gran presencia y una capa expresan libertad, poder y autonomía.
La propuesta incorpora además bordados, flecos, lurex y detalles artesanales para construir una imagen dramática y transgresora.
María Paula Avanzini: Buenos Aires convertida en una obra de arte
María Paula Avanzini, del IESERH de Rosario, presentó Ensueño Porteño, una propuesta inspirada en dos símbolos de la identidad de Buenos Aires: la cúpula del Congreso de la Nación y el fileteado porteño.

La arquitectura aparece traducida en la estructura del corset, mientras que el movimiento de la ciudad se expresa en una falda ajustada que se abre en un gran vuelo y una cola posterior.
El lienzo y la gabardina funcionan como una suerte de soporte pictórico, intervenido con espatulado, acrílico y pedrería para convertir la prenda en una verdadera obra de arte en movimiento.
Sabrina Thais Boyer del Río: la Recoleta, el jacarandá y la niebla porteña
Desde la Universidad de Morón, Sabrina Thais Boyer del Río presentó una propuesta inspirada en tres elementos que construyen una Buenos Aires más poética: el Cementerio de la Recoleta, el jacarandá y la niebla.

La diseñadora contrapuso la rigidez del mármol y las estructuras arquitectónicas del cementerio con la naturaleza efímera de las flores violetas del jacarandá.
La niebla aparece como tercer elemento y funciona como un velo capaz de unir esos dos universos, llevando la propuesta hacia una estética etérea y conceptual.
Alejo Francisco Casal: moda para mantener viva una memoria
Alejo Francisco Casal, del Instituto Palladio de Mar del Plata, llevó al certamen una de las propuestas más cargadas de contenido: una reflexión sobre la tragedia de Cromañón.

Su intención fue utilizar la indumentaria como herramienta de memoria, reflexión y concientización. La estética urbana se combinó con recursos de alta costura y una confección precisa.
Gabardinas y jerseys de algodón fueron intervenidos con serigrafía para generar texturas vinculadas al humo y la ceniza, mientras que cierres, bordados y recortes construyeron una narrativa relacionada con la incertidumbre y la ausencia de vías de escape.
Delfina De Gennaro: el guardarropa de un abuelo como memoria porteña
Con Nostalgia porteña. El guardarropa de mi abuelo, Delfina De Gennaro, del Instituto Plushlamour, buscó rescatar una Buenos Aires que permanece en los pequeños detalles.

Su inspiración nació del placard de su abuelo y de esas prendas que atraviesan generaciones como testimonio de una época.
La propuesta pone en valor una ciudad que cambia, pero que conserva códigos, colores, texturas y recuerdos que forman parte de la identidad de quienes la habitan.
Camila Ginard: una ciudad que acompaña el viaje hacia la propia identidad
Camila Ginard, del Instituto Roberto Piazza y FADU-UBA, presentó una mirada profundamente personal sobre Buenos Aires.

Su propuesta nació de los viajes cotidianos que realiza desde la provincia hacia la ciudad para estudiar y de todo aquello que fue descubriendo en ese recorrido.
Los jacarandás, el ceibo, los puentes, el Jardín Botánico y la arquitectura porteña aparecen reinterpretados en una silueta sensible, con pétalos, hojas, bordados y plisados que acompañan el movimiento del cuerpo.
Michel Martearena: encontrar belleza en el Riachuelo
Desde el Instituto Roberto Piazza, Michel Martearena presentó Contaminada de esperanza, una propuesta inspirada en el Riachuelo y la flor del camalote.

El diseño busca cambiar la mirada sobre uno de los paisajes más complejos de Buenos Aires: aquello que suele asociarse con contaminación e industria se convierte en punto de partida para una propuesta de alta costura.
La flor del camalote funciona como símbolo de esperanza y capacidad de florecer en un entorno adverso.
Facundo Palacios Zalazar: entre la piedra, la naturaleza y el paso del tiempo
Facundo Palacios Zalazar, del Instituto Palladio de Mar del Plata, encontró inspiración en el Cementerio de la Recoleta y en la transformación que produce el tiempo sobre sus mausoleos y esculturas.

Las grietas del mármol, el musgo, las ramas y las telas de araña fueron traducidos a través de texturas y aplicaciones.
El corset incorpora líneas que recuerdan las fracturas de la piedra, mientras que las plumas, el encaje y las formas escultóricas construyen una propuesta atravesada por referencias góticas y clásicas.
Victoria Soledad Fernández Pardini: dos caras de una misma ciudad
La propuesta Punto de encuentro de Victoria Soledad Fernández Pardini, estudiante de Plushglamour, puso el foco en la diversidad social de Buenos Aires.

El diseño se divide simbólicamente en dos universos. En la parte superior aparecen flores, colores y elementos vinculados con la cultura y la creatividad de la ciudad. En la inferior, una estructura de pinches representa las dificultades, la desigualdad y los obstáculos de la vida cotidiana.
La idea central es que ambas realidades conviven dentro de un mismo cuerpo y forman parte de una misma ciudad.
Micaela Reyes: Buenos Aires late al ritmo del tango
Con Buenos Aires Late, Micaela Reyes llevó el tango al terreno de la experimentación. La propuesta parte de una sastrería deconstruida: un saco se transforma en capa escultórica y la falda se fragmenta para crear nuevos volúmenes. Un corset inspirado en el fileteado porteño funciona como eje de la silueta.

El diseño suma láminas espejadas que reflejan al público y una iluminación integrada que genera la sensación de un latido. Así, quienes observan dejan de ser espectadores para convertirse simbólicamente en parte de la obra.
Araceli Rivera: la Buenos Aires de la furia
Araceli Rivera, de la Universidad de Palermo, presentó Porteñismo Furioso, una interpretación de Buenos Aires como una ciudad dinámica, caótica y en permanente transformación.
El boxeo aparece como metáfora de resistencia y confrontación, mientras que el rojo intensifica el carácter de la propuesta.

Uno de los recursos centrales es el contraste: encaje y elementos de boxeo, transparencias y opacidad, delicadeza y rudeza conviven en una misma silueta.
Maru Rodríguez: una identidad que nace entre la calle y la formalidad
Maru Rodríguez, del Instituto Palladio de Mar del Plata, trabajó sobre la idea de adaptación y supervivencia a través de una propuesta híbrida.

El top fusiona elementos de la sastrería tradicional con una capucha urbana, mientras que el pantalón incorpora un sistema que permite modificar su volumen.
La propuesta busca poner en diálogo los códigos de la calle y la formalidad institucional, cuestionando prejuicios y construyendo una nueva identidad a partir de esa tensión.
Facundo Lafar Tomba: cuando la oficina se encuentra con la cultura queer
Fuera de horario, de Facundo Lafar Tomba, parte de un contraste presente en la vida urbana: la rigidez de los códigos masculinos del mundo laboral frente a la libertad expresiva de la noche.

El diseñador deconstruyó tipologías como el traje, el tapado y la camisa para llevarlas hacia una estética queer y rupturista.
La propuesta plantea así una pregunta sobre la relación entre identidad, vestimenta y normas sociales.
Noelia Vera: Mirtha Legrand como inspiración porteña
Noelia Vera, del Instituto Roberto Piazza, eligió como musa a una de las figuras más emblemáticas de la moda y la televisión argentina: Mirtha Legrand.

La propuesta también recupera elementos del fileteado porteño y de la identidad de los barrios de Buenos Aires, construyendo un homenaje que une moda, cultura popular y una figura inseparable del imaginario de la ciudad.
Una nueva generación que mira a Buenos Aires para imaginar el futuro
Más allá de los premios, el certamen “Yo el Joven Creador de Moda 2026” dejó en evidencia la diversidad de miradas de quienes están comenzando a construir el futuro de la moda argentina.
Las propuestas no se limitaron a pensar una prenda: utilizaron el diseño como una herramienta para hablar de memoria, identidad, patrimonio, diversidad, historia y transformación.
Ahora, Lourdes Palacios Inza y los demás jóvenes seleccionados tendrán un nuevo escenario para llevar esas ideas a la pasarela: Argentina Fashion Week en marzo de 2027.