Una imagen vale más que mil palabras. Y eso fue lo que ocurrió este viernes por la noche, cuando Juliana Awada compartió en sus redes sociales una postal tomada en Francia en la que aparecen Bruno Barbier —su expareja y padre de su hija Valentina— junto a la joven y a Antonia Macri, la hija menor que la ex primera dama tuvo con Mauricio Macri.
La foto, capturada durante el viaje que Awada realiza junto a sus hijas por Europa, volvió a poner de manifiesto el excelente vínculo que conserva con Barbier, con quien compartió diez años de amor y una separación que nunca derivó en conflictos públicos. Por el contrario, ambos construyeron con el tiempo una de las familias ensambladas más armoniosas del ambiente.
Un flechazo que comenzó en un avión
La historia entre Juliana Awada y Bruno Barbier comenzó en 1999 de una manera tan inesperada como romántica. Ella tenía 25 años y acababa de dejar atrás su breve matrimonio con Gustavo Capello cuando conoció al empresario belga durante un vuelo de Air France.

El flechazo fue inmediato. Poco después comenzaron una relación que se extendió durante una década y que estuvo marcada por un bajo perfil. Aunque convivieron durante diez años y formaron una familia, nunca pasaron por el registro civil.

En febrero de 2003 nació Valentina, la única hija de la pareja, que hoy estudia en Europa y mantiene una estrecha relación con ambos.
Por qué se separaron
Cuando estaban cerca de cumplir diez años juntos, la relación llegó a su fin. Nunca hubo escándalos ni declaraciones cruzadas.
Según reconstruyó el periodista Franco Lindner en su libro Juliana. Secretos, amores y poder de la dueña de Mauricio Macri, la separación respondió al desgaste propio de los años de convivencia y sorprendió incluso al entorno de Barbier, que no esperaba una decisión tan repentina.

Poco tiempo después, Juliana inició su relación con Mauricio Macri, con quien se casó en 2010 y tuvo a su segunda hija, Antonia, el 10 de octubre de 2011.
Mirá También

Juliana Awada saludó a Valentina Barbier en su cumple: qué es de la vida de la joven de 23 años
Un vínculo que se fortaleció con el tiempo
Lejos de distanciarse, Juliana Awada y Bruno Barbier lograron mantener una relación cordial y cercana, siempre priorizando el bienestar de Valentina.

Ese vínculo quedó reflejado en numerosas ocasiones. En 2016, por ejemplo, Barbier invitó a Juliana a su casamiento con la francesa Charlotte Barbotin-Larrieu, celebrado en los jardines del Museo Rodin, en París.
Con el paso de los años, además, la buena relación se extendió naturalmente a toda la familia. Valentina y Antonia crecieron compartiendo momentos juntas y Barbier mantuvo un trato afectuoso con ambas.

Mirá También

Juliana Awada compartió fotos con su ex, Bruno Barbier y su hija Valentina para saludarla por su cumpleaños
La decisión de Valentina de instalarse en Europa para estudiar Administración de Empresas también permitió que padre e hija compartieran aún más tiempo, ya que el empresario reside desde hace años entre Francia y el Principado de Mónaco.
La foto que volvió a emocionar
La imagen que Juliana Awada publicó durante su paso por Francia confirma que, más allá de que la historia de amor quedó atrás hace tiempo, el respeto y el cariño mutuos siguen intactos.

En la postal se ve a Bruno Barbier disfrutando de un encuentro familiar junto a Valentina y Antonia, una escena que refleja el equilibrio que lograron construir después de la separación.
Porque, aunque cada uno rehízo su vida, ambos demostraron que una historia de amor puede transformarse con el tiempo en un vínculo sólido, basado en el afecto, el respeto y el compromiso compartido de acompañar el crecimiento de su hija.



