Su recorrido comenzó a los 7 años con la comedia musical y siguió con el canto, la guitarra, el piano y la producción. En la Escuela de Música Contemporánea descubrió la ingeniería de sonido y, después de varios intentos, consiguió una beca para estudiar en Berklee, donde se graduó con honores y estuvo en el Dean’s List todos los semestres.
Hoy trabaja como Recording Engineer en 5020 Studios Miami y, al mismo tiempo, continúa desarrollando su faceta como cantante, compositora y productora. Próximamente lanzará su propia música bajo el nombre artístico CALU.
En diálogo con Para Ti, Lucía cuenta cómo fue ese camino, qué aprendió trabajando con algunos de los artistas más importantes de la música latina y cómo es desarrollarse en una industria donde todavía son mayoría los hombres detrás de la consola.

De Pilar a Miami: el camino hacia la ingeniería de sonido
—¿Cómo fue tu recorrido desde Pilar hasta llegar a Berklee y trabajar con artistas internacionales?
—Mi camino musical empezó a los 7 años haciendo comedia musical. Estuve siete años y siempre tuve una pasión muy grande por cantar. Después aprendí guitarra de manera autodidacta y empecé a estudiar canto, piano y guitarra. Subía covers a YouTube y hacía pequeños shows.
Después del colegio conocí la Escuela de Música Contemporánea (EMC), con una alianza con Berklee. Estudié música profesional y canto porque mi objetivo era poder llegar a Berklee. En el camino descubrí un curso de producción musical y me di cuenta de que ya estaba produciendo sin saber que se llamaba así. Entonces estudié las dos cosas: canto y producción.

Ahí tuve mi primer acercamiento a la ingeniería de audio: grabación de instrumentos, mezcla y mastering. Sentí que era algo que se me daba naturalmente y que podía hacer bien. También noté que había pocas mujeres en la industria como ingenieras, y eso me intrigó.
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Después de un par de años en la EMC audicioné para Berklee. Después de un par de intentos conseguí una beca para estudiar en Boston. Fue algo surrealista, un sueño hecho realidad. Es la misma universidad a la que fueron Charlie Puth, John Mayer y tantos otros artistas.

Elegí producción e ingeniería. Era una carrera muy competitiva y tener acceso a los estudios de grabación era algo increíble. También tuve profesores que habían enseñado a Charlie Puth y a muchos productores e ingenieros.
Dos años después de graduarme ya estaba trabajando en uno de los mejores estudios del mundo con artistas internacionales. Para mí es un sueño hecho realidad y estoy muy agradecida y honrada.
“Luchar por tus sueños vale la pena siempre”
—¿Qué significó para vos haber conseguido la beca de Berklee y estar en el Dean’s List todos los semestres?
—Fue una sorpresa muy linda, un sueño y una especie de palmada en el hombro que me decía que todo el esfuerzo había valido la pena. Me hizo sentir que luchar por tus sueños vale la pena siempre.
Aprendí muchísimo, no solamente desde lo técnico sino también desde lo humano. Aprendí a grabar cantantes, a entender el factor humano, a tener tacto y a leer una sala. También aprendí a grabar grandes secciones de cuerdas y a hacer sonido en vivo para bandas de más de 20 músicos.

Hoy puedo grabar cantantes y armar bandas con muchos instrumentos. También aprendí que cada persona tiene una manera diferente de ser y que es importante entender cómo acercarse a cada artista. Eso se aprende con la experiencia y la intuición.
Detrás de las producciones de Shakira, Tini y Bizarrap
—Trabajaste en producciones con artistas como Shakira, Tini, Bizarrap, Thalía, Emilia, María Becerra y Trueno. ¿Qué significa para vos estar en esas sesiones?
—No trabajo mejor o peor dependiendo del alcance del artista. Siempre doy el 100% en todas las sesiones, ya sea grabando voz, instrumento o banda, haciendo producción vocal, coaching, colocando un micrófono, charlando o sirviendo café.

Lo más importante en una sesión es la presencia. Técnicamente, la atención y el conocimiento son fundamentales, pero también hay que cuidar mucho la energía de la sala.
“Sigue siendo un área en la que la gran mayoría son hombres”
—La ingeniería de sonido sigue siendo un ámbito con mayoría masculina. ¿Cómo fue tu experiencia como mujer en esta profesión?
—Por suerte nunca tuve una situación mala por ser mujer, pero sigue siendo un área en la que la gran mayoría son hombres.
Cada vez hay más mujeres trabajando en esto y eso me pone muy contenta. Cuando estaba en la universidad, la mayoría de los estudiantes y profesores eran hombres, excepto Susan Rogers, exingeniera de Prince y una mujer pionera en la ingeniería de grabación.
Estuve principalmente rodeada de hombres. Y cuando trabajo con artistas internacionales establecidos, muchos me dicen que nunca han trabajado con una ingeniera mujer.
Estoy muy agradecida de poder darles una nueva visión y demostrarles que las mujeres ingenieras estamos al mismo nivel.

De ingeniera y productora vocal a cantante: el proyecto CALU
—Sos ingeniera de sonido, productora vocal, compositora y cantante. ¿Cómo conviven esas distintas facetas?
—Mi carrera empezó con el canto y sigue siendo mi mayor pasión, aunque la ingeniería es mi trabajo diario. Ser música y creativa me ayuda en las sesiones porque entiendo la perspectiva del cantante y puedo ayudar cuando un artista se queda trabado.
Tener un instrumento creativo es fundamental para trabajar uno a uno con un artista. También hace un tiempo que estoy trabajando en mi propia música y próximamente voy a lanzar canciones bajo mi nombre artístico, CALU.




