La muerte de Ernestina Pais, ocurrida el pasado viernes a los 54 años, dejó una profunda conmoción en el mundo del espectáculo. Pero también volvió a poner el foco en uno de los aspectos más íntimos de su vida: la relación con su hermana, Federica Pais, con quien llevaba años distanciada.
Aunque ambas compartían la pasión por la comunicación y llegaron incluso a trabajar juntas en televisión, siempre reconocieron que tenían personalidades muy distintas. Con el paso del tiempo, esas diferencias terminaron convirtiéndose en una distancia que ya no lograron acortar.
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"Somos el agua y el aceite"
A lo largo de los años, tanto Ernestina como Federica hablaron con sinceridad sobre el vínculo que las unía. En 2013, Federica resumió la relación con una frase que quedó para siempre: "Somos el agua y el aceite. Ernestina adora exponerse, son estilos y naturalezas. Yo soy más casera".
En esa misma entrevista también reconoció que discutían con frecuencia. "Tenemos una relación de hermanas, pero no de amigas. Chocamos mucho. Sí es verdad que discutimos todo el tiempo".
Sin embargo, también dejó en claro que el lazo familiar seguía siendo inquebrantable. "Somos hermanas y eso te da un código y un vínculo".
El episodio que habría marcado el quiebre definitivo
Más allá de las diferencias de personalidad, con el tiempo trascendió que hubo un hecho puntual que terminó por profundizar el distanciamiento.
Los rumores sobre el distanciamiento entre ambas cobraron fuerza a fines de 2024. Según trascendió en ese momento, el quiebre se habría producido después de que Ernestina hiciera público un tema muy personal vinculado a la vida de su hermana. El episodio habría estado relacionado con la difícil situación que atravesó Federica cuando su hijo tuvo problemas con la Justicia, un momento de enorme exposición mediática que, según esas versiones, profundizó una relación que ya arrastraba diferencias desde hacía años.
Ninguna de las dos dio demasiados detalles sobre ese conflicto. Ernestina, de hecho, siempre prefirió bajarle el tono a la situación.
Un vínculo atravesado por una historia familiar muy fuerte
Las hermanas también compartían una herida que las marcó desde chicas: la desaparición de su padre durante la última dictadura militar.
Ese hecho cambió por completo la dinámica familiar y fortaleció el rol de su madre, Milka Truol, quien las crió sola.
Años atrás, Ernestina recordó ese período con emoción al reconocer que su madre había tenido que ocupar el lugar de madre y padre al mismo tiempo.
Pese a la distancia, Ernestina siempre evitó hablar de una pelea irreparable. En una entrevista realizada en 2024 aseguró que cada una llevaba su vida, pero insistió en que el vínculo familiar seguía existiendo.
"Federica no es mi mejor amiga; somos hermanas. Y como hermanas somos de fierro. Ella tiene sus amigos, yo los míos, y cada una hace su vida".
Incluso remarcó que lo más importante para ambas era preservar la intimidad de su familia.
Una despedida atravesada por la emoción
Cuando recibió la noticia de la muerte de Ernestina, Federica estaba a minutos de salir al aire con su programa de televisión. Según trascendió, abandonó inmediatamente el canal para reunirse con su familia y acompañar a su sobrino Benicio.
Horas más tarde asistió al velatorio de su hermana y, al retomar su programa, habló visiblemente conmovida del difícil momento que atravesaban.

"Estamos viviendo un vértigo muy difícil de explicar", expresó entre lágrimas. Y encontró un pequeño consuelo en medio del dolor: "Por suerte no sufrió".
La tragedia llegó antes de que las hermanas pudieran reencontrarse. Sin embargo, aquella definición que ambas repitieron durante años —"somos el agua y el aceite"— hoy también parece resumir otra verdad: pese a las diferencias y al silencio que las separó durante tanto tiempo, el vínculo que compartían nunca dejó de estar atravesado por el amor de ser hermanas.

