El viernes tiene algo especial: después de una semana intensa, dan ganas de sentarse a comer algo rico, calentito y reconfortante. Pero eso no significa necesariamente pasar horas en la cocina.
Esta lasaña de pollo y espinaca combina capas de pasta con un relleno cremoso de pollo desmenuzado, ricota y espinaca. Por encima, una capa de mozzarella se gratina hasta quedar dorada y tentadora.
Es una buena alternativa para aprovechar pollo que haya quedado de otra comida y también puede prepararse con anticipación. La dejás armada en la heladera y, cuando llega la hora de comer, simplemente va directo al horno.
Ingredientes
Para 6 porciones
. 12 placas de lasaña
. 600 g de pechuga de pollo cocida
. 400 g de espinaca fresca
. 400 g de ricota
. 1 cebolla
. 2 dientes de ajo
. 2 cucharadas de aceite de oliva
. 150 g de mozzarella
. 50 g de queso parmesano rallado
. Sal
. Pimienta
. Nuez moscada
Para la salsa blanca liviana
. 500 ml de leche
. 30 g de manteca
. 30 g de harina
. Sal
. Pimienta
. Nuez moscada
Preparación paso a paso
El relleno
. Paso 1: Desmenuzá el pollo cocido y reservá.
. Paso 2: Picá la cebolla y los dientes de ajo.
. Paso 3: Calentá el aceite de oliva en una sartén y rehogá la cebolla hasta que quede transparente.
. Paso 4: Incorporá el ajo y cociná unos segundos.
. Paso 5: Sumá la espinaca y cociná hasta que reduzca su volumen.
. Paso 6: Retirá del fuego y dejá entibiar.
. Paso 7: Mezclá la preparación con el pollo desmenuzado y la ricota.
. Paso 8: Condimentá con sal, pimienta y nuez moscada.
La salsa blanca
. Paso 1: Derretí la manteca en una cacerola a fuego bajo.
. Paso 2: Incorporá la harina y mezclá durante un minuto.
. Paso 3: Agregá la leche de a poco mientras revolvés con un batidor para evitar que se formen grumos.
. Paso 4: Cociná hasta que la salsa espese ligeramente.
. Paso 5: Condimentá con sal, pimienta y nuez moscada.
Cómo armar la lasaña
. Paso 1: Colocá una fina capa de salsa blanca en la base de una fuente para horno.
. Paso 2: Acomodá una capa de placas de lasaña.
. Paso 3: Distribuí parte del relleno de pollo, ricota y espinaca.
. Paso 4: Agregá unas cucharadas de salsa blanca.
. Paso 5: Repetí las capas hasta terminar los ingredientes.
. Paso 6: Cubrí la última capa con salsa blanca.
. Paso 7: Distribuí la mozzarella y el parmesano por encima.
. Paso 8: Llevá a horno precalentado a 200 °C durante aproximadamente 25 a 30 minutos, respetando también las indicaciones de cocción de las placas de lasaña que utilices.
. Paso 9: Durante los últimos minutos, aumentá la temperatura o utilizá el gratinador para conseguir una superficie bien dorada.
. Paso 10: Retirá del horno y dejá reposar entre 5 y 10 minutos antes de cortar.
Cómo hacerla todavía más proteica
La combinación de pollo, ricota, mozzarella y leche ya aporta proteínas provenientes de diferentes ingredientes. Pero si querés reforzar aún más este perfil, podés hacer algunos cambios sencillos.
. Elegí una ricota con buen contenido proteico.
. Aumentá ligeramente la cantidad de pollo del relleno.
. Podés sumar un huevo a la mezcla de ricota y espinaca.
. Otra alternativa es reemplazar una parte de la salsa blanca por queso cottage procesado con un poco de leche.
Tips para que quede perfecta
. Escurrí muy bien la espinaca antes de incorporarla al relleno para evitar que libere demasiada agua.
. Si usás pollo que sobró de otra comida, esta receta se vuelve todavía más rápida.
. Podés reemplazar la espinaca por acelga.
. Sumá champiñones salteados si querés incorporar más vegetales.
. Prepará dos fuentes y congelá una antes de hornear para tener una comida resuelta otro día.
. El tip salvador: el reposo después del horno es fundamental. Si intentás cortarla inmediatamente, las capas pueden desarmarse; unos minutos hacen que el relleno se asiente sin perder cremosidad.
Con qué acompañarla
. Ensalada de rúcula y tomates cherry.
. Hojas verdes con limón y aceite de oliva.
. Brócoli asado.
. Tomates al horno con ajo y hierbas.
Una receta para empezar el fin de semana
Cremosa, dorada y con mucho relleno, esta lasaña de pollo y espinaca tiene todo para convertirse en uno de esos platos que se repiten durante el invierno.
Además, es rendidora: si sobra, podés guardar porciones individuales en la heladera y calentarlas durante el fin de semana. Una receta casera, práctica y reconfortante para despedir la semana con algo bien rico.

