Mabel fue mamá a los 62 años durante la menopausia: su historia
 

“Llegaba la noche y me faltaba algo”: Mabel, la mujer que logró ser mamá a los 62 años, contó qué la impulsó a buscar un hijo durante la menopausia

Mabel tiene 62 años y acaba de convertirse en mamá por primera vez después de atravesar la menopausia y realizar un tratamiento de fertilidad con donación de óvulos. En su primera entrevista contó cómo nació su deseo de ser madre y confesó: “Llegaba la noche y sentía, me faltaba algo”.
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Mabel Frías acaba de convertirse en mamá por primera vez a los 62 años, pero su historia con la maternidad comenzó mucho antes del nacimiento de David. Según contó, el deseo de tener un hijo la acompañó durante buena parte de su vida, incluso después de haber atravesado la menopausia.

En diálogo con Diario EL NORTE, la mujer explicó que durante años intentó seguir adelante con su vida, pero había una sensación que aparecía especialmente al final de cada día y que no podía ignorar.

Mirando hacia atrás no era feliz”, reconoció Mabel. Y agregó: “Llegaba la noche y sentía, me faltaba algo”.

Lejos de tratarse de una cuestión material o de algún proyecto pendiente, ella tenía muy claro qué era aquello que sentía que le faltaba.

No era que me faltaba, qué sé yo, escribir un libro, hacer un viaje, no, no, no. Yo sabía por dónde venía: ser madre”, expresó.

Un deseo que nació cuando era adolescente

Mabel contó que su deseo de ser madre no apareció de manera repentina. Según relató, desde los 15 años tenía la sensación de que algún día tendría un hijo.

Siempre intuí desde que tenía 15 años que yo iba a ser madre. Esas cosas de la vida”, recordó.

Con el paso del tiempo, sin embargo, llegó la menopausia. Pero esa etapa no logró que abandonara su deseo.

Yo hace muchísimos años quedé menopáusica, pero siempre tuve el deseo de ser madre”, contó.

Y remarcó: “Nunca me di por vencida, ni aun vencida”.

Para Mabel, la fe también fue una parte importante de ese recorrido. Durante años sostuvo la esperanza de que finalmente pudiera cumplir aquello que sentía como un propósito.

Soy de mucha fe, así que oraba, ponía la mejor energía y aparte sentía en mi corazón que iba a ser madre”, explicó.

Mabel con David, su bebé. Foto Gentileza Diario El Norte

“Ahora me siento realizada”

El nacimiento de David significó para Mabel mucho más que convertirse en mamá: representó el cierre de una espera que había atravesado distintas etapas de su vida.

Ahora me siento realizada y ahora soy feliz”, aseguró.

La mujer contó que durante mucho tiempo no había podido identificar completamente por qué sentía ese vacío, aunque en el fondo sabía cuál era la respuesta.

“Yo sabía lo que me faltaba”, insistió durante la entrevista.

Finalmente, pudo concretar ese deseo mediante un tratamiento de fertilidad realizado en Rosario, con donación de óvulos. Según contó, el embrión fue transferido a su útero y logró quedar embarazada rápidamente.

El embarazo transcurrió de manera positiva y David nació mediante una cesárea en el Hospital San Felipe de San Nicolás. El bebé pesó 2,750 kilos y, según su mamá, nació sano.

El pequeño David, hijo de Mabel. Foto Gentileza Diario El Norte.

“Tuve el coraje para ser feliz”

Mabel también habló de la posibilidad de que su decisión generara comentarios o prejuicios por su edad. Sin embargo, aseguró que nunca dejó que la mirada ajena condicionara su elección.

No tuve miedo a esas cosas porque si no, no hubiese llevado a cabo el tratamiento”, sostuvo.

Y explicó: “Pensé en mi felicidad. Porque si uno piensa en el qué dirán, en el vecino, no hacés nada y llegás a ser una persona infeliz toda tu vida”.

Para ella, buscar aquello que quería requirió decisión y valentía.

Yo fui en busca de lo que yo quería. Coraje, coraje para ser feliz”, afirmó.

Y resumió su historia con una frase contundente: “Mi felicidad es ser madre, ya está, lo logré”.

Las primeras horas con David

Aunque esperó durante años el momento de convertirse en mamá, Mabel reconoció que todavía le cuesta dimensionar que finalmente tiene a su hijo.

Todavía no me doy cuenta que tuve un hijo”, confesó.

Incluso después del nacimiento, su cabeza todavía no terminaba de procesar la nueva realidad.

Todavía no me doy cuenta de que ese niñito que está ahí es mío”, expresó emocionada.

David permaneció momentáneamente en Neonatología después de la cesárea, mientras Mabel se recuperaba y esperaba poder tenerlo con ella.

Ahora, después de tantos años de espera, la mujer disfruta de ese momento que imaginó desde joven. Y aunque todavía asegura que le cuesta creerlo, hay algo que sí tiene claro: el deseo que durante años sintió como una ausencia finalmente se convirtió en realidad.

 
   

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