Karina Moya estaba en la orilla con el celular en la mano. Del otro lado, sobre el agua de la laguna Setúbal, Fernando Javier Cappi hacía aquello que conocía, enseñaba y amaba: kitesurf.
Ella grababa sus saltos. Probablemente imaginó que después volverían a mirar juntos esos videos. Que comentarían una maniobra, una ráfaga, una caída o simplemente guardarían las imágenes de una tarde más compartida alrededor de una de las grandes pasiones de Fernando.

Pero uno de esos videos terminó convirtiéndose en el registro de sus últimos instantes. Cappi tenía apenas 32 años.
El jueves 6 de agosto, mientras navegaba en la zona de El Chaquito, en Santa Fe, cayó al agua y desapareció de la superficie. Su novia fue la última persona que pudo verlo y tenía encendida la cámara del teléfono cuando ocurrió el accidente.
“¿Dónde estás, gordito? No te veo”
La escena resulta estremecedora precisamente porque al comienzo nada parece anticipar el desenlace. Fernando está en el agua y su pareja lo sigue desde la costa mientras registra sus movimientos. Hasta que deja de verlo.
“¿Dónde estás, gordito? No te veo”, se la escucha decir mientras busca desesperadamente encontrarlo nuevamente sobre la superficie. Pero Fernando ya no vuelve a aparecer.

Según la reconstrucción publicada por medios santafesinos, una fuerte ráfaga desestabilizó la vela y Cappi cayó al agua. A partir de ese momento se perdió el contacto visual con él. Lo que sucedió después y las circunstancias precisas que provocaron su muerte forman parte de la investigación.
Lo que hasta entonces había sido una tarde de deporte se transformó en cuestión de minutos en una búsqueda contrarreloj.
Una búsqueda desesperada durante toda la noche
Tras la alerta se desplegó un importante operativo que involucró a fuerzas de seguridad, Prefectura y miembros de la propia comunidad náutica santafesina, que se sumaron con embarcaciones para intentar encontrarlo.
El rastrillaje se extendió durante horas. Primero apareció parte de su equipo. Pero Fernando seguía sin ser localizado. La esperanza permaneció hasta el día siguiente.

Finalmente, el viernes 7 de agosto, cerca del mediodía, un cuerpo fue encontrado en aguas del río Santa Fe, en las inmediaciones del Club Náutico Sur. Las pericias confirmaron después que se trataba de Fernando Cappi. Habían pasado casi 20 horas desde que había desaparecido.
La corriente lo había llevado varios kilómetros desde el sector donde había sido visto por última vez. El cuerpo fue trasladado para la realización de la autopsia correspondiente.
La paradoja que hace todavía más dolorosa su muerte
Hay un detalle que volvió todavía más desconcertante la tragedia. Fernando no era un principiante. Todo lo contrario.
Conocido como “El Chino”, era uno de los referentes del kitesurf santafesino, instructor y un deportista con años de experiencia. Personas de la comunidad náutica que lo conocían destacaron además algo particularmente doloroso después del accidente: era extremadamente cuidadoso con la seguridad.
Sabía leer el viento. Conocía el agua. Entendía los riesgos. Y también se ocupaba de transmitírselos a sus alumnos.

Un instructor profesional consultado tras la tragedia aseguró que Cappi llevaba las medidas de seguridad correspondientes y explicó que, aun con experiencia y equipamiento, el viento puede convertirse en un factor impredecible durante la práctica del kitesurf. Por eso las preguntas siguen abiertas.
Qué pudo haber pasado con Fernando Cappi
Las circunstancias exactas del accidente todavía deben determinarse. Tras la muerte comenzaron a analizarse diferentes factores vinculados con el viento, el equipo y las condiciones del agua. Sin embargo, no existe por el momento una conclusión definitiva que permita explicar de manera categórica por qué Cappi no consiguió volver a la superficie.
El kitesurfista llevaba años practicando el deporte y, según quienes compartieron esa pasión con él, conocía perfectamente los protocolos de emergencia. La investigación y la autopsia serán fundamentales para intentar reconstruir sus últimos minutos.
Quién era Fernando Cappi, “El Chino”
Detrás del deportista había también un profesor. Fernando había hecho del kitesurf una parte central de su vida y era reconocido en Santa Fe por acompañar especialmente a quienes recién comenzaban.
Tras conocerse su muerte, el Club de Niños Manuel Belgrano lo despidió públicamente y recordó no sólo al deportista sino al hombre que había detrás: un instructor generoso, cercano y capaz de transmitir su entusiasmo a los demás.
Quienes lo conocieron hablan de alguien apasionado por enseñar y siempre dispuesto a ayudar. Y quizás por eso la tragedia golpeó con tanta fuerza dentro de la comunidad del kite. Porque Fernando conocía el viento.
Conocía el agua. Conocía los peligros. Y había hecho de enseñar a otros a enfrentarlos de manera segura parte de su vida.
Un video que quedó como el último recuerdo
La secuencia grabada desde la costa tiene ahora un significado imposible de imaginar cuando Karina tomó su teléfono aquella tarde.
Ella solamente estaba filmando al hombre que amaba mientras hacía aquello que más disfrutaba. Después llegó la caída. Después, la incertidumbre. Y finalmente esa frase atravesada por la desesperación:
“¿Dónde estás, gordito? No te veo”. Fernando nunca volvió a responder desde el agua. Tenía 32 años y una vida construida alrededor del viento, la enseñanza y el deporte.
El último salto quedó grabado en un celular. Lo que iba a ser el recuerdo de una tarde juntos terminó convirtiéndose en la última imagen de Fernando haciendo aquello que amaba.

