Gabriel Batistuta habló de la secuela emocional que le dejó la lesión del tobillo: "Tengo miedo… No me animo" – Revista Para Ti
 

Gabriel Batistuta habló de la secuela emocional que le dejó la lesión del tobillo: "Tengo miedo… las canchas están ahí, viste, pero no me animo"

Cuando se retiró del fútbol, "a los dos días", la leyenda y exgoleador de la selección argentina sufría tanto del dolor en sus tobillos que no podía caminar. Llegó a orinarse en la cama por no poder moverse. En 2019 se operó en Suiza, le colocaron una prótesis y eso le cambió la vida. Sin embargo, confiesa que tiene miedo de volver a lesionarse.
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Lo dio todo en la cancha. Fue goleador de la selección nacional y se convirtió en leyenda. Pero cuando Gabriel Batistuta decidió retirarse, darlo todo le jugó una mala pasada. De un día para el otro no pudo caminar más. Llegó a orinarse en la cama "porque teniendo el baño a tres metros, no me podía levantar", contó en más de una oportunidad. En 2019 se operó, una prótesis le reemplazó el tobillo lesionado y eso le cambió la vida. Pero reconoce que sigue con miedo. Así lo expresó en una entrevista que dio a La Nación.

A partir de lo que sufrió, cambió al fútbol por el golf, hoy su deporte de cabecera. Y en Malabrigo, su casa de campo, en Reconquista, Santa Fe, tiene cancha de polo, pero le despierta temores: "Al polo no juego porque tengo miedo de caerme. Me hice unas botas especiales pero no me animé a usarlas todavía. No puedo correr el riesgo de apoyar todo el peso sobre los tobillos, o que se me caiga el caballo encima. No, tengo miedo, tengo miedo… las canchas están ahí, viste, pero no me animo… Y la estoy pasando bien así", confiesa el jugador que lo dio todo en campeonatos de fútbol.

Por la pandemia, no se controló el tobillo izquierdo, el que se operó en 2019 en Suiza. "Hasta ahora marcha bárbaro, de diez, no me lo controlé todavía porque por la pandemia no pude viajar, pero no me lo quiero controlar tampoco, en una de esas el doctor me dice que algo no va bien. Me cambió la vida, ya no podía moverme, no podía caminar, no podía ir a recibir un paquete, me lo tenían que acercar".

Del fútbol al golf

"De vez en cuando juego al fútbol, pero con los veteranos. Y no duele nada, pero tampoco corro, ja, ja, estoy parado y si me la dejan picando adentro del área, todavía les rompo el arco", le contó a La Nación. Su deporte hoy es el golf porque no tiene riesgos para sus tobillos. "Llegué a tener 2 de handicap, ahora debo andar en 5, pero porque no practiqué. Cambié el swing e hice una macana, pero ahora estoy volviendo, lo estoy corrigiendo y tirando 200 pelotas por día".


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