El martes 29 de septiembre, una avalancha en el Cerro Crestón cerca de El Chaltén, en Santa Cruz, provocó la muerte de la esquiadora francesa Juliette Agathe Willmann, de 29 años. La tragedia ocurrió durante una excursión que realizaba junto a su esposo, Pierre-Idris Mehdi, y generó una profunda conmoción entre sus familiares, amigos y la comunidad deportiva.
Nacida en Marsella, Juliette se había destacado en el esquí de estilo libre y de montaña. Según los informes difundidos sobre el accidente, alrededor de las 12.30 una avalancha los alcanzó en la zona del Lago del Desierto y los arrastró aproximadamente 400 metros ladera abajo, en un sector ubicado a unos 3.100 metros sobre el nivel del mar.

Mientras Pierre-Idris logró sobrevivir, Juliette quedó sepultada bajo la nieve, a una profundidad aproximada de un metro y medio.
Los equipos de emergencia fueron activados unos 15 minutos después del incidente y, cuando encontraron a la deportista, ya no presentaba signos vitales. Se realizaron maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP), guiadas por radio por la médica del puesto de salud, pero no fue posible salvarla.
La dolorosa carta de despedida de Pierre-Idris a su esposa
Desde muy joven, Juliette había demostrado una gran pasión por el deporte y las actividades al aire libre. A lo largo de su vida practicó judo, running, mountain bike, rugby y esquí de competición, hasta encontrar en el esquí de montaña una de sus grandes pasiones.
Su trayectoria también la llevó a desempeñarse como competidora e instructora de esquí, mientras compartía en sus redes sociales sus desafíos deportivos, sus progresos y sus experiencias en contacto con la naturaleza.
A casi veinte días de la tragedia, su esposo le dedicó una extensa carta en redes sociales. A través de sus palabras, recordó la energía de Juliette, su espíritu aventurero y la manera en que había marcado su vida.
“Sentite orgullosa de vos misma allá arriba. Eras la esquiadora de la felicidad, la escaladora del placer, la surfista del nirvana, la persona más plena que conocí. En realidad fuiste la verdadera campeona del mundo en muchas áreas. No tenías la medalla alrededor de tu cuello, pero tenías todas estas medallas en tu corazón”, escribió al comienzo del homenaje.
Luego destacó las cualidades que más admiraba de ella y agradeció los mensajes que recibió después de su muerte, en los que otras personas compartieron el impacto que había tenido la deportista en sus vidas.

“Tu modestia, tu energía, tu amabilidad, siempre me han inspirado e impresionado. Tus pequeñas risas me seguirán para siempre. En los últimos días, he recibido varios testimonios que me atravesaron y una vez más me consolaron, de que eras un modelo, una inspiración, una persona que había entendido muchas cosas sin necesariamente demostrarlo”, expresó.
El desafío de seguir adelante tras sobrevivir a la avalancha
En otro tramo de la carta, Pierre-Idris reflexionó sobre el dolor que le espera y la dificultad de aprender a vivir con la ausencia de su esposa. También encontró en la imagen del mar y sus olas una manera de expresar la esperanza de recuperar, con el tiempo, cierta tranquilidad.

“¿De qué me sirvió escuchar eso? Sé que las tormentas y los caminos que voy a tomar serán violentos más allá de las palabras, y arrasarán mucho en el camino. Pero un día, el mar se calmará y abrirá paso a hermosas olas en las que podría surfear. Los caminos serán menos abruptos y esto me permitirá recuperar mi sonrisa y el amor para toda la vida. Me llevaré todos los momentos de felicidad, lo prometo. No te preocupes, estoy bien rodeado aquí y vos también allá arriba”, escribió.
El deportista también habló de lo que significó haber sobrevivido al accidente y del compromiso que siente de honrar la historia que construyeron juntos.

“Gracias por esta vida sin límites, de locura, de felicidad, de tristeza pasajera, de recuerdos inolvidables. El hombre que soy hoy está completamente ligado a nuestra historia. Tengo suerte de haber sido derribado, traumatizado, empujado por los mismos pesos de nieve, pero sigo de pie para honrar tu memoria hasta el final. Como habíamos prometido, a la vida y a la muerte. Así que aceptaré estas malditas responsabilidades hasta el final”, expresó.

Finalmente, se despidió con una declaración de amor y el deseo de que Juliette pudiera seguir disfrutando de aquello que había definido su manera de vivir. “Ahora seguí volando lejos, muy alta y nunca te canses de reír, amar y soñar incluso allá arriba. Seguiré diciéndote que te amo hasta que lo escuches. 🪶🦅🌸❤️”, concluyó.
Junto a sus palabras, Pierre-Idris compartió distintas fotografías que recorren la vida de Juliette y reflejan su pasión por la aventura. En las imágenes, la deportista aparece practicando ciclismo, esquiando, escalando y viajando como mochilera, siempre rodeada de paisajes naturales.

Las postales muestran una faceta espontánea y vital de la joven, con sonrisas y momentos que dan cuenta de su vínculo con el deporte y la naturaleza.
A través de este homenaje, Pierre-Idris eligió recordar a su esposa por la energía con la que vivía cada experiencia, su amor por la aventura y la huella que dejó en quienes compartieron su camino. Una despedida atravesada por el dolor, pero también por el agradecimiento hacia una historia de amor que seguirá formando parte de él.


