La muerte del Indio Solari a los 77 años, conmocionó al mundo de la música y dejó un profundo vacío entre sus seguidores. A un mes de su fallecimiento, su familia decidió homenajearlo con un emotivo posteo en redes sociales, donde compartió dos fotografías inéditas que fueron tomadas apenas 30 días antes de la noticia que entristeció al país.
Mirá También

A una semana de la muerte del Indio Solari, su viuda rompió el silencio: "Honrémoslo sin bajar los brazos"
“Jueves 4 de junio a la tardecita. Te amamos tanto, viejito... V y B”, escribieron junto a las imágenes. Todo indica que las iniciales corresponden a Virginia “Viru” Mones Ruiz, su esposa, y Bruno Solari, su hijo.
Mirá También

El costado más íntimo del Indio Solari: el amor de Virginia y el hijo que protegió toda su vida
Las fotos inéditas del Indio Solari que emocionaron a sus seguidores
Las imágenes muestran al histórico referente del rock nacional en un momento de tranquilidad, rodeado por la naturaleza. En ambas postales aparece caminando por un amplio parque, con árboles de fondo, apoyado en su bastón y vestido con un abrigo ideal para las bajas temperaturas del invierno bonaerense.

Las fotografías reflejan la serenidad con la que transitó sus últimos días y despertaron una enorme emoción entre sus fanáticos. En pocas horas, la publicación superó los 260 mil “Me gusta” y reunió más de 8 mil comentarios, donde miles de personas recordaron su obra y le dedicaron mensajes de cariño.

Los últimos años del Indio Solari, entre el Parkinson y la creación artística
“Me gustaría que la muerte me encuentre vivo”. La frase que pronunció durante una entrevista con Julio Leiva para Caja Negra, en 2023, adquiere un significado especial. Con esas palabras resumía la forma en que eligió enfrentar los últimos años de su vida: creando, pensando y manteniéndose conectado con el arte.
Para entonces ya convivía desde hacía tiempo con el Parkinson, enfermedad que modificó su rutina, lo alejó de los escenarios y redujo notablemente sus apariciones públicas. Sin embargo, nunca dejó de producir.
Después de años de especulaciones, en 2016 confirmó públicamente su diagnóstico durante un recital en el Hipódromo de Tandil. “Tengo un Parkinson que me está pisando los talones”, expresó entonces ante su público. En marzo de 2017 ofreció en Olavarría el que terminaría siendo el último recital de su carrera, un show que quedó marcado por una tragedia y que, con el paso del tiempo, se transformó en el cierre de una etapa histórica para el rock argentino.
Aunque dejó atrás las giras y los conciertos masivos, el retiro no significó abandonar la música ni la creación artística. Instalado en Parque Leloir, encontró una nueva rutina donde la escritura, la pintura, el dibujo y la composición musical ocuparon un lugar central.
Mucho antes, durante una entrevista con Mario Pergolini, ya había confesado cuáles eran las actividades que más disfrutaba. “A mí lo que más me interesa es componer canciones y dibujar. Eso es lo que más me gusta de mi vida”, había asegurado.
Incluso cuando el Parkinson avanzó y las limitaciones físicas se hicieron más evidentes, continuó creando todos los días. Sus últimas entrevistas dejaron ver una faceta más íntima y vulnerable, muy distinta al halo de misterio que cultivó durante décadas.
Por eso, al repasar los últimos años de su vida, la enfermedad aparece como una parte importante de su historia, pero no como aquello que definió su legado. La música, la pintura, la escritura y la necesidad permanente de crear siguieron siendo el motor que lo acompañó hasta el final.


