Invitada a un reciente ciclo del programa Un medio día mejor, Zaira Nara se mostró plena, distendida y espontánea al recordar la peor cita que tuvo con Jakob von Plessen, padre de sus dos hijos (Malaika y Viggo) y de quien se separó en 2022 tras ocho años de relación.
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Desplegando su faceta más humorística y relajada, la modelo sorprendió a la audiencia con una anécdota repleta de bloopers y momentos insólitos.
Zaira y Jakob se habían conocido a mediados de 2015 a través de una amiga en común que les facilitó el contacto. Tras meses de llamadas y chats mientras él trabajaba en África, el primer cara a cara ocurrió a su regreso al país, dando inicio a una historia de amor que tuvo un inicio caótico.
La empresaria recordó que al principio sentía ciertas dudas sobre dar el primer paso y definir dónde encontrarse. Como él residía en el exterior y ella ya vivía sola en Argentina, no estaba segura de dar la bienvenida a un desconocido a su espacio personal.
“Yo me asusté y dije: ‘No sé si quiero ir a su casa porque mirá si no me gusta y me quiero ir’. Y de invitarlo a mi casa pensé: ‘No, peor, porque si no cómo le digo que se vaya’”, explicó entre risas sobre sus especulaciones de aquel momento.

Un escenario repleto de sospechas y pequeñas señales
Zaira terminó accediendo a concretar la reunión en el departamento que él ocupaba en ese momento. Sin embargo, apenas pisó el lugar, comenzaron a surgir detalles que le llamaron poderosamente la atención.
“En una me dice: ‘No es mío el departamento, porque el mío está en obra’. Era un depto muy lindo, como que era mucho quizás para lo que yo esperaba”, confesó con total honestidad.
La revelación que terminó por descolocar a la hermana de Wanda Nara llegó inmediatamente después, cuando él le admitió que la vivienda pertenecía a un vecino del edificio. “Ahí realmente me la bajó un poco, porque si era de él sumaba más”, expresó divertida.
Y agregó sobre la desenvoltura de su cita en un espacio ajeno: “Era raro que sea del vecino. Porque de repente abría alacenas, quería pisar la papa y encontraba el pisapapa. ¿Qué onda el vecino? Mucha intimidad”.
El blooper de la mascota y la frutilla del postre
Como si la incomodidad por la locación no fuera suficiente, la situación sumó una nueva complicación cuando la perrita con la que había asistido la modelo hizo sus necesidades sobre las alfombras del piso de lujo.
Pero el momento cumbre de la noche ocurrió poco después. “De repente sale corriendo disparada la perrita y entra una señora que no era la vecina... ¡Era la madre!”, relató Zaira tentada de la risa sobre la irrupción de su futura suegra en el lugar.
Consultada sobre si al menos la jornada había cerrado con un momento romántico, la modelo dejó en claro que la química tuvo que esperar. “Después tuve dos hijos, pero en el momento no chapé ni nada”, remató con humor al referirse a cómo siguió la historia.

