Collina Strada volvió a demostrar que una pasarela puede ser mucho más que una sucesión de looks. Para presentar su colección primavera-verano 2027, la firma estadounidense abandonó el ritmo frenético de Manhattan y trasladó a sus invitados hasta Storm King Art Center, un museo de esculturas al aire libre ubicado al norte de Nueva York.

En medio de una montaña, rodeada de árboles, prados y enormes obras de arte, la diseñadora Hillary Taymour construyó un universo de fantasía en el que convivieron las princesas medievales, la rebeldía punk y su compromiso habitual con una moda más consciente.

Princesas punk en medio de la naturaleza

La inspiración de la colección nació de una referencia inesperada: la película A Knight’s Tale, estrenada en 2001. Taymour la vio durante un vuelo desde Copenhague y encontró allí el punto de partida para imaginar una estética que definió como “medieval punk”, atravesada por una feminidad glamorosa y poco convencional.

Sobre el césped desfilaron modelos de diferentes tallas y orígenes con vestidos vaporosos, capas brillantes y siluetas que parecían salidas de un cuento de hadas. Pero la fantasía romántica fue intervenida con elementos más crudos y rebeldes.

Tachuelas, collares metalizados, estampados de cuadros, camisetas amplias sin mangas y superposiciones inesperadas aportaron el costado punk. Los peinados, con volúmenes y formas inspiradas en las crestas, terminaron de construir una imagen poderosa: la de una princesa que ya no espera ser rescatada.

Vestidos fluidos, capas y zapatos bajos

Una de las claves de la propuesta fue el movimiento. Las telas livianas acompañaron cada paso sobre la hierba y reforzaron la conexión entre las prendas y el paisaje. Los vestidos largos y etéreos se combinaron con capas luminosas, transparencias, volados y mezclas de texturas.

En lugar de tacos altos, las modelos llevaron calzado plano, una elección práctica para caminar sobre el terreno natural, pero también coherente con la idea de libertad que recorrió toda la presentación.

La colección logró así un delicado equilibrio entre romanticismo y rebeldía. Las formas suaves y femeninas se enfrentaron a recursos asociados con la estética punk, anticipando una de las combinaciones más atractivas de la próxima temporada.

La moda sostenible, en el centro de la propuesta

Más allá de su impactante puesta en escena, Collina Strada mantuvo el compromiso ambiental que define su identidad. Para desarrollar la colección, Taymour volvió a recurrir a textiles reciclados y materiales ya disponibles, con el objetivo de reducir el impacto de la producción.

La diseñadora, vegana y ecoactivista, sostiene que la conciencia ambiental debe atravesar cada aspecto de su negocio. Esa filosofía ya había quedado reflejada en una colección cápsula presentada en Dinamarca, confeccionada íntegramente con excedentes de telas de su propio taller.

En esta nueva propuesta, la sustentabilidad no apareció como un discurso separado de la creatividad. Por el contrario, se convirtió en el punto de partida para experimentar con las texturas, las capas y las combinaciones de materiales.

Una fiesta bajo los árboles

El desfile reunió a cerca de mil invitados, entre ellos alrededor de 400 estudiantes de moda, periodistas, influencers y celebridades.

Pero la experiencia no terminó con la última salida. Después del desfile apareció Carly Rae Jepsen, quien sorprendió al público con una actuación en medio del jardín. La cantante, Taymour y las modelos terminaron bailando junto a los asistentes frente a una monumental escultura de Alexander Calder.

La jornada continuó con un picnic bajo los árboles, cafés y helados personalizados. Una invitación a dejar los tacos a un lado, alejarse por unas horas del ruido de la ciudad y disfrutar de la moda desde otro lugar.

Un desfile que fue mucho más que una pasarela

Collina Strada es conocida por transformar sus presentaciones en experiencias teatrales y profundamente visuales. En 2023, la firma se volvió viral con un desfile en el que las modelos estaban caracterizadas como animales y reproducían sus movimientos sobre la pasarela.

Esta vez no necesitó recurrir a una escenografía artificial. El paisaje de Storm King, las esculturas monumentales y el movimiento de los vestidos fueron suficientes para crear una de las imágenes más memorables de la Semana de la Moda de Nueva York.

Con su ejército de princesas punk y su mirada ambiental, Hillary Taymour volvió a dejar un mensaje claro: la moda puede ser fantástica, provocadora y emocional sin perder de vista su impacto en el planeta.

Collina Strada 
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