A medida que septiembre avanza y empiezan a aparecer días un poco más templados, también dan ganas de llevar a la mesa recetas más livianas, pero igualmente ricas y reconfortantes.
Este soufflé de calabaza, ricota y queso es una de esas preparaciones que sirven tanto para un almuerzo como para una cena rápida.
Tiene pocos ingredientes, se cocina completamente en el horno y combina la suavidad de la calabaza con la cremosidad de la ricota y el sabor intenso del queso.
Además, los huevos le aportan estructura y proteínas, logrando una preparación aireada que queda dorada por arriba y muy tierna en el centro.
Ingredientes para preparar el soufflé de calabaza
Para 4 porciones
- 700 gramos de calabaza.
- 300 gramos de ricota.
- 4 huevos.
- 100 gramos de queso rallado.
- 100 gramos de mozzarella o queso cremoso.
- 1 cucharada de aceite de oliva.
- Nuez moscada.
- Sal.
- Pimienta.
- Perejil o ciboulette, opcional.
Cómo hacer el soufflé de calabaza, ricota y queso
Paso 1. Pelá la calabaza y cortala en cubos.
Paso 2. Cocinala al horno, al vapor o en una olla hasta que esté bien tierna.
Paso 3. Una vez cocida, prepará un puré y dejalo enfriar unos minutos.
Paso 4. Colocá la ricota en un bowl y desarmala con un tenedor.
Paso 5. Incorporá el puré de calabaza y mezclá.
Paso 6. Separá las claras de las yemas.
Paso 7. Sumá las yemas a la mezcla de calabaza y ricota.
Paso 8. Agregá el queso rallado y condimentá con sal, pimienta y una pizca de nuez moscada.
Paso 9. Batí las claras hasta que estén espumosas y hayan aumentado su volumen. No es necesario llegar a un punto nieve extremadamente firme.
Paso 10. Incorporá las claras poco a poco a la preparación utilizando movimientos envolventes.
Paso 11. Aceitá ligeramente una fuente para horno.
Paso 12. Volcá la preparación y distribuí por encima la mozzarella o el queso cremoso.
Paso 13. Llevá a horno precalentado a 180 °C durante aproximadamente 30 minutos.
Paso 14. Cuando la superficie esté dorada y el centro firme, retiralo del horno.
Dejalo reposar unos cinco minutos antes de servir.
El secreto para que quede aireado
Las claras son las encargadas de aportar ligereza a esta preparación.
Después de batirlas, incorporalas al resto de los ingredientes con movimientos suaves y envolventes, intentando conservar la mayor cantidad posible de aire.
También conviene llevar el soufflé al horno apenas terminás de mezclarlo.
Cómo evitar que la preparación quede aguada
La calabaza contiene bastante líquido.
Por eso, una de las mejores opciones es cocinarla al horno en lugar de hervirla. Así concentra su sabor y pierde parte de la humedad.
Si el puré queda demasiado líquido, colocálo durante algunos minutos en una olla a fuego bajo y revolvé hasta que evapore parte del agua.
La ricota también debe estar bien escurrida.
Cómo hacerlo todavía más proteico
Podés aumentar el aporte de proteínas agregando:
- Dos claras de huevo extra.
- Queso cottage.
- Ricota adicional.
- Pollo desmenuzado.
- Cubitos de jamón cocido.
- Leche en polvo descremada.
Una variante muy completa consiste en sumar 150 gramos de pollo cocido y desmenuzado a la preparación antes de incorporar las claras.
Qué otros ingredientes se pueden sumar
El soufflé también admite diferentes verduras y condimentos:
- Espinaca.
- Puerro.
- Cebolla caramelizada.
- Brócoli.
- Zanahoria.
- Champiñones.
- Ciboulette.
- Tomates secos.
Si agregás vegetales, es importante cocinarlos previamente y retirar el exceso de líquido.
Una versión con espinaca
Rehogá aproximadamente 200 gramos de espinaca durante unos minutos.
Escurrila bien, picala y agregala a la mezcla de calabaza y ricota.
La combinación de calabaza, espinaca y queso queda especialmente bien y suma más vegetales al plato.
Con qué acompañar el soufflé
Para una comida completa pero liviana, podés servirlo con:
- Ensalada de rúcula y tomate.
- Hojas verdes y palta.
- Tomates cherry y albahaca.
- Zanahoria rallada con huevo.
- Brócoli o espárragos.
- Vegetales grillados.
También puede funcionar como guarnición de pollo o pescado.
¿Se puede preparar con anticipación?
Podés dejar preparada la mezcla de calabaza, ricota, yemas y queso con algunas horas de anticipación.
Sin embargo, conviene batir e incorporar las claras justo antes de llevarlo al horno, para mantener la textura aireada.
Una vez cocido, puede conservarse en la heladera durante aproximadamente tres días.
Cómo recalentarlo
Lo ideal es llevarlo unos minutos a un horno suave.
También podés calentarlo en una sartén tapada a fuego bajo.
Aunque al enfriarse pierde parte del volumen característico del soufflé, mantiene su textura cremosa y su sabor.
Una receta fácil y liviana para este martes
Con calabaza, huevos, ricota y queso como protagonistas, este soufflé de calabaza demuestra que una comida sencilla también puede ser diferente.
Se prepara con pocos pasos, admite muchas variantes y combina proteínas y vegetales en un mismo plato.
Una receta ideal para este martes: liviana, cremosa, dorada por arriba y muy fácil de preparar.

