María Adriana Etcheto siempre encontró en la lectura y en la escritura un refugio íntimo. Pero fue después de atravesar una de las pérdidas más dolorosas de su vida —la muerte de su esposo, con quien compartió décadas de amor y familia— cuando la poesía se transformó en una necesidad vital.
Desde ese lugar profundamente humano nació El hilo de la vida, un libro atravesado por el duelo, la resiliencia y la esperanza, en el que la autora convierte emociones difíciles de nombrar en palabras cargadas de sensibilidad. La obra fue presentada en el Museo de Bellas Artes de Tres Arroyos ante más de 150 personas, en una jornada que muchos describieron como “sagrada” por la intensidad emocional que se vivió.
En diálogo con Para Ti, Etcheto habla sobre el amor, la pérdida, el poder sanador de la escritura y ese “hilo invisible” que, según ella, nos une eternamente a las personas que amamos.

"Escribir poesía me ayudó a expresar mis sentimientos"
—¿En qué momento sentiste que la escritura podía convertirse en una forma de atravesar el duelo por la pérdida de tu esposo?
—Siempre leer y escribir significaron un refugio para mí. Desde niña lo sentí como un lugar propio, un lugar seguro donde pasaba mucho tiempo. Y entonces, en un momento difícil de mi vida, apareció la necesidad y el gusto de escribir poesía. Me ayudó mucho a expresar mis sentimientos.

Siento que la poesía es el lenguaje del alma y me permitió decir lo que no podía decir de otra manera. Me acompaña en el duelo, que creo profundamente que es llorar, y es también agradecer lo maravilloso de la vida compartida.
"En la vida siempre está amaneciendo, siempre hay un nuevo mañana"
—“El hilo de la vida” nace de una historia muy personal. ¿Qué significado tiene ese “hilo” para vos hoy?
—Imagino el Hilo de la vida como un hilo de oro sagrado que nos va llevando desde que nacemos por las alturas y las profundidades de nuestros sueños, de nuestros miedos y alegrías. Nos aferra muy fuerte a las personas que amamos y a los lugares que elegimos. Y nos sostiene en las tormentas y en la calma. Un día el hilo de la vida vuela a la eternidad, que es un camino viejo que encontraremos cuando nuestro tiempo se termine.

El hilo de la vida sigue hoy hacia adelante. Por eso el libro comienza con un atardecer, que es simbólicamente el atardecer de la vida, y termina con un amanecer y un poema para nuestros nietos, porque en la vida siempre está amaneciendo, siempre hay un nuevo mañana. Y eso abre a la esperanza y motiva a vivir y a seguir buscando un propósito.

"Transitar la pérdida y el dolor es un camino personal y las búsquedas son muy particulares"
—¿Cómo fue el proceso de transformar el dolor en palabras? ¿Hubo algo que te sorprendiera de vos misma en ese camino?
—El proceso de escribir fue terapéutico para mí. Ayuda a transformar el dolor, a compartirlo con otros y a aliviarlo. Resignificarlo en la comprensión profunda de la vida.
No obstante, el transitar la pérdida y el dolor es un camino personal y las búsquedas son muy particulares. Cada uno encuentra un camino. El mío fue éste. Y si puedo compartirlo con otras personas será muy valioso para mí. Ya hoy muchos se han acercado para decirme que mis palabras resuenan en su corazón y se sienten identificados en el sentir. Esto hace muy bien y da sentido a lo que pensé al volcarlo en un libro para compartirlo con otros.

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"Este libro es un pequeño y amoroso homenaje a mi esposo"
—En el libro hablás de amor, pérdida y resiliencia. ¿Qué te gustaría que encuentren otras mujeres que estén atravesando un duelo?
—Ojalá encuentren compañía, comprensión y un abrazo. Creo que compartir lo humano nos ayuda a sentirnos menos solos. Y también me gustaría que puedan encontrar esperanza. Porque aun en el dolor más profundo, la vida sigue abriendo caminos.


—¿Sentís que este libro es más un cierre, un homenaje o el comienzo de una nueva etapa?
—Este libro es un pequeño y amoroso homenaje a Zoco, mi esposo, que partió después de muchos años que caminamos juntos. Y es también un mensaje para mi familia, nuestros hijos –Ignacio y María Emilia– y nietos, Camilo y Carmelo.
Todos ellos y nuestros amigos han sido un gran apoyo y compañía. Y también ojalá sea una puerta que se abre a momentos y personas, para solidarizarnos y encontrarnos en lo que es común a la humanidad de todos nosotros.

"Iniciar una nueva etapa"
En el tramo final de la charla, María Adriana Etcheto también deja entrever que El hilo de la vida no se agota en el libro ni en su presentación, sino que abre un nuevo camino personal y creativo.

“Sería muy valioso para mí poder iniciar una etapa nueva, acercándome a compartir encuentros de poesía, charlas y escritura. Donde sea, donde haya un llamado o una invitación. Poder acercarme, donde me lleve el libro”, expresa.
Y suma una idea que funciona casi como declaración de futuro: “Es un proyecto con una amiga”, dice, dejando abierta la posibilidad de nuevas instancias de encuentro alrededor de la palabra, la escritura y la experiencia compartida del dolor y la belleza de la vida.
Fotos: Gentileza entrevistada.




