La muerte de Fernando Confessore dejó un enorme vacío entre sus compañeros de TN, pero especialmente en la vida de Guillermo Lobo, con quien compartió 33 años de trabajo y una amistad que trascendió por completo la pantalla.
Todavía conmocionado por la noticia, el periodista habló en vivo en Puro Show y recordó con una mezcla de tristeza, ternura y nostalgia los comienzos de ambos en el canal, las anécdotas que los hicieron reír durante décadas y los proyectos que habían imaginado para cuando llegara el momento de jubilarse.
Pero entre tantos recuerdos hubo una frase que resumió el dolor de una pérdida inesperada: “Pensé que éramos eternos, Fer. Pensé que éramos eternos”.
Una confesión que dejó al descubierto no solamente la tristeza por la muerte de su amigo, sino también la dificultad de aceptar que aquella vida que habían compartido durante más de tres décadas había cambiado para siempre.
Guillermo Lobo recordó sus comienzos con Fernando Confessore en TN
Durante la entrevista, Lobo recordó cómo habían sido los primeros años de trabajo juntos, cuando TN recién comenzaba y todo estaba por construirse.
“En esta enorme redacción, cuando empezamos con Fer, empezamos en el cuarto piso allá abajo y el estudio estaba en el quinto y era una caja de zapatos que todavía está. Era de 1,5 m por 1,5 m y ahí empezamos con TN”, contó.
Con la voz atravesada por la emoción, reconoció lo difícil que había sido regresar al estudio después de conocer la noticia.
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“Hoy es un palazo muy grande para nosotros y cuando entré al estudio fue... seguimos muy aturdidos, casi no pudimos abrir el noticiero”, expresó.
Y agregó que comprendía el cariño que los televidentes habían construido con Fernando a lo largo de tantos años, como había sucedido con otros compañeros muy queridos del canal.
Entre las anécdotas que compartió apareció también el costado más divertido de Confessore, ese que muchas veces no llegaba a verse frente a las cámaras.
“Era muy cabrón y después chiquilín y cabrón otra vez”, recordó con cariño.
Contó que Fernando solía hacerles bromas a sus compañeros, como cargarles baterías en las mochilas para que pesaran más, y que ambos habían protagonizado situaciones tan disparatadas que incluso llegaron a ser suspendidos durante dos días por no poder contener la risa al aire.
“Éramos chiquilines siempre”, resumió.
“Está su sillita ahí”: el momento más doloroso de volver al estudio
Uno de los pasajes más conmovedores de la entrevista llegó cuando Guillermo explicó qué sintió al entrar nuevamente al lugar donde había trabajado tantos años junto a su amigo.
“Cuando entré hoy al estudio fue un palazo porque está su sillita ahí, está al costado la silla del Fer”, confesó.
Esa silla vacía se convirtió, de alguna manera, en la imagen más dolorosa de su ausencia.
Porque Fernando no era solamente el meteorólogo que aparecía en pantalla para contar el pronóstico. Era el compañero de todos los días, el que llegaba haciendo bromas, el que se reía de los resultados de fútbol y el que formaba parte de una rutina compartida durante más de tres décadas.
“Me iba a cargar por River porque empatamos a penales y por ahí nos quedamos fuera de la Copa Libertadores. Había tanto por hacer, chicos”, lamentó.
El fútbol era una de sus grandes complicidades. Confessore era hincha de Boca y Lobo, de River. Una rivalidad que alimentaba bromas permanentes y que ahora Guillermo recuerda con una nostalgia imposible de disimular.
Los planes de jubilación que Guillermo Lobo y Fernando Confessore habían imaginado juntos
Si hubo un momento especialmente desgarrador en el relato fue cuando Guillermo recordó las conversaciones que habían mantenido apenas una semana antes sobre el futuro.
Ambos tenían prácticamente la misma edad y hablaban de lo que harían cuando llegara la jubilación.
“Él decía: ‘Mirá, gordo, cuando nos jubilemos, ¿vos qué vas a hacer?’. Y yo le digo: ‘Yo voy a tener un motorhome y me voy a Jujuy’. Y él: ‘A mí también me gustaría tener un motorhome. ¿Y si hacemos algo juntos?’”, recordó.
No se trataba de grandes proyectos profesionales ni de sueños imposibles. Eran planes sencillos, de esos que se construyen entre amigos cuando imaginan una etapa de la vida con más tiempo para disfrutar.
Y justamente por eso resultaron tan conmovedores.
“Ya planeábamos cosas lindas, porque recién empieza nuestra vida, chicos”, expresó Lobo.
Después llegó una reflexión que fue mucho más allá de su dolor personal y que invitó a pensar en la manera en que vivimos.
“Creemos que la vida es eterna y no. La verdad es que si tuviéramos un contador que dice acá que nos quedan 48 horas de vida, tres días de vida, ¿qué haríamos? ¿Cuántas discusiones menos tendríamos?”, se preguntó.
Y finalmente pronunció las palabras que resumieron toda su tristeza:
“Pensé que iba a... que éramos eternos, Fer. Pensé que éramos eternos”.
El amor de Fernando Confessore por su mujer y sus tres hijas
Durante la entrevista también hubo espacio para recordar el costado más familiar de Fernando.
Guillermo contó que su amigo estaba profundamente enamorado de su esposa, Paula, y que era un padre completamente dedicado a sus tres hijas.
“Un baboso”, respondió cuando le preguntaron cómo era Fernando con su familia.
Y recordó una conversación reciente sobre sus hijas, a quienes Confessore seguía tratando como si fueran pequeñas, aunque ya habían crecido.
“Todavía las lleva a la facu. Mirá, ya hablo en presente, fijate”, dijo, dejando en evidencia lo difícil que le resultaba asumir su ausencia.
Lobo también destacó el orgullo que Fernando sentía por sus raíces italianas, su amor por la familia y el humor que lo caracterizaba fuera de cámara.
Una faceta que contrastaba con la imagen más seria que muchas veces transmitía durante sus participaciones televisivas.
“Ayer no le dije te quiero”: el dolor por las palabras que quedaron pendientes
En otro momento de la charla, Guillermo reconoció que había algo que le pesaba especialmente: no haberle dicho a su amigo cuánto lo quería la última vez que se vieron.
“Ayer no le dije te quiero. Me despedí sin decirle te quiero”, recordó durante la conversación.
No porque Fernando no lo supiera, sino porque después de tantos años de amistad, las demostraciones de cariño muchas veces quedan escondidas detrás de las bromas, la confianza y la rutina.

El periodista explicó que habían hablado recientemente de sus familias, de la jubilación, de los seguidores que Fernando estaba sumando en las redes sociales y de pequeños proyectos para el futuro.
“Lo hablamos la semana pasada, Pochi, la semana pasada hablamos de eso”, insistió, todavía sorprendido por la cercanía de aquellas conversaciones.
La muerte inesperada de su amigo lo enfrentó a una certeza tan dolorosa como universal: nunca sabemos cuál será la última charla, la última broma o el último abrazo.
La desgarradora despedida de Guillermo Lobo a Fernando Confessore en sus redes sociales
Horas después de conocerse la noticia, Guillermo Lobo también eligió su cuenta de Instagram para dedicarle un extenso mensaje a su amigo.

Allí volvió a aparecer la incredulidad, pero también el cariño profundo de una amistad que había atravesado prácticamente toda su vida adulta.
Con palabras espontáneas, sin intentar esconder el enojo ni la tristeza, el periodista escribió:
“Escribo y borro. Escribo y borro. Porque no coincide nada. Sos un Tano cabrón. No era así. Teníamos que jubilarnos juntos. Tenemos la misma edad. Y teníamos lindos planes para todo lo que venía. Fer, Fer. Te saludé el martes jodiéndote con el partido chivo de Boca y esto no tiene sentido. Posteo esto porque la gente te quería un montón y quiero que sepan que sos un tipazo. Familiero, chiquilin al rato chinchudo y después chiquilín otra vez. Empezamos juntos en TN. Tantos sueños, tantos miedos, tantas ilusiones. Mil partidos de fútbol, risas, puteadas. Vi crecer a tu familia y vos a la mía. Hace 33 años que compartimos juntos casi 3 horas por día. Sos familia, carajo. Mi Fer... Tano. No era así. Te voy a decir algo que me quedó atragantado porque somos medios tontos los dos para expresarnos: Te quiero Tano. Me queda un abrazo atorado también. Porque hoy te iba a ver, porque nunca hablamos de la muerte... porque esto no coincide. Ya nos vamos a ver. Me cargarás por River, te cargaré por Boca y nos reiremos como dos nenes.”
Una amistad de 33 años que fue mucho más que compartir un trabajo
Tanto en sus declaraciones televisivas como en su publicación de Instagram, Guillermo Lobo dejó en claro que Fernando Confessore había ocupado un lugar fundamental en su vida.
Habían comenzado juntos cuando TN era apenas un proyecto, compartieron los primeros desafíos profesionales, se acompañaron mientras sus familias crecían y conservaron esa complicidad que les permitía seguir riéndose como dos chicos.
Por eso, una de las frases más significativas de su mensaje fue “Sos familia, carajo”.
No hizo falta una explicación mayor. En esas tres palabras estaba resumido todo lo que habían construido durante 33 años.
Pero quizás lo más conmovedor de su despedida fue el contraste entre los recuerdos felices y los planes que ya no podrán concretarse.
Las pizzas de los viernes, las bromas futboleras, los viajes en motorhome que imaginaban para la jubilación y ese abrazo que Guillermo siente que le quedó pendiente.
Su testimonio fue también una reflexión sobre el paso del tiempo, sobre las amistades que nos acompañan durante toda la vida y sobre la importancia de decir lo que sentimos.
Porque, como dejó entrever Guillermo en medio de su dolor, muchas veces creemos que habrá tiempo para todo.
Para volver a encontrarnos, para seguir haciendo planes, para reírnos de las mismas bromas y para decirles a nuestros amigos cuánto los queremos.
Hasta que un día descubrimos que ese tiempo no era infinito.
Y entonces, como le pasó a Guillermo Lobo, solamente quedan los recuerdos, el amor y las palabras que uno hubiera querido decir un poco antes.

