Guiso de pollo fácil: la receta reconfortante de Narda Lepes para los días de frío
 

El guiso de pollo ideal para los días de frío: la receta reconfortante y fácil de Narda Lepes

El guiso de pollo ideal para los días de frío: la receta reconfortante y fácil de Narda Lepes
Con vegetales bien dorados y un paso a paso súper simple, esta propuesta es perfecta para animarte a la cocina de olla y transformar tu mesa.
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El ruido del viento afuera y las ganas de quedarte adentro con un plato caliente que te abrace. Cuando el otoño se hace sentir, no hay nada más lindo que entrar a la casa y sentir ese aroma irresistible a comida de olla que inunda la cocina. Si estás dando tus primeros pasos en la cocina o simplemente buscás un plato que te reconforte sin complicarte la vida, este guiso de pollo al estilo de Narda Lepes es todo lo que necesitás.

A diferencia de los platos exprés, esta propuesta prioriza el sabor profundo a través del tiempo y el cariño: vegetales de estación bien dorados, el sellado perfecto de las presas y una cocción a fuego lento. No es una receta de cocción rápida, sino un estofado reconfortante, de esos que transforman ingredientes sencillos en una verdadera fiesta para el paladar.

Ingredientes

  • 1 pollo (o 1 kg de presas de pollo, idealmente con hueso para más sabor)
  • 4 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cebolla grande
  • 1 rama de apio
  • 1 zanahoria grande
  • 2 dientes de ajo
  • 1 hoja de laurel
  • 1 cucharada de extracto de tomate
  • 1/2 taza de vino blanco, tinto o vermouth
  • Caldo de pollo o agua (cantidad necesaria)
  • Sal y pimienta a gusto
  • Opcional: papas cortadas en cubos, cebada o fideos según el tipo de guiso que busques

Preparación paso a paso

Paso 1: Para empezar, la clave es lograr que la base de nuestro plato tenga toda la fuerza posible. En una olla grande, colocás el aceite de oliva a fuego medio. Condimentás bien las presas de pollo con sal y pimienta, y las llevás a la olla para dorarlas bien por todos lados. Cuando veas que tomaron un color dorado tentador, las retirás y las reservás en un plato. Ese fondo que queda en la olla es oro puro.

Paso 2: En esa misma olla, manteniendo todo el fondo de cocción que dejó el pollo, agregás la cebolla y el apio picados bien chiquitos, la zanahoria (rallada o en cubitos pequeños) y los dientes de ajo picados finamente. Sumás una pizca de sal y dejás que se vayan rehogando a fuego bajo, despacito y con paciencia, cuidando que no se quemen pero permitiendo que concentren todo su dulzor natural.

Paso 3: Una vez que los vegetales están tiernos, llega el momento de desglasar para levantar todo el sabor adherido a la olla. Agregás la cucharada de extracto de tomate y revolvés bien. Acto seguido, vertés la media taza de vino o vermouth. Vas a sentir cómo sube un aroma increíble mientras el alcohol se evapora casi por completo.

Paso 4: Para armar el guiso propiamente dicho, volvés a colocar el pollo en la olla junto con los jugos que haya liberado en el plato. Agregás la hoja de laurel y cubrís los ingredientes con caldo de pollo caliente o agua.

Paso 5: Ahora es momento de dejar que la magia ocurra sola. Bajás el fuego al mínimo, tapás la olla y dejás cocinar por unos 40 minutos hasta que notes que el pollo está súper tierno. Si decidiste sumarle papas o vegetales más duros para armar una versión más contundente, este es el momento de agregarlos, justo a la mitad de la cocción.

Tips y variaciones

Una de las máximas principales de Narda Lepes al momento de guisar es la sustentabilidad y el aprovechamiento total en la cocina: acá no se tira nada. Si tenés en la heladera esos pequeños trozos de queso duros que van quedando (el famoso "culito" del queso), un puñado de hierbas frescas que te hayan sobrado de otra preparación o el fondo de una salsa anterior, podés sumarlos sin dudar a la olla. Todo aporta para levantar el sabor y darle una personalidad única a tu plato.

Además, la versatilidad de esta receta te permite adaptarla a lo que tengas en la alacena o al antojo del día. Podés transformarlo sumando cebada o los fideos que más te gusten sobre el final de la cocción, logrando una textura diferente y un plato sumamente rendidor para disfrutar en familia.

 
   

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