La capa de queso gratinado es lo primero que llama la atención. Debajo queda una preparación de espinaca condimentada con ajo, pimienta y nuez moscada, que se arma en pocos pasos antes de llevarla al horno.
Este soufflé fácil no requiere procedimientos complicados: se mezclan los ingredientes en un recipiente, se pasan a un molde y se cocinan hasta que el centro esté firme. El tiempo puede variar según el tamaño y la profundidad del recipiente elegido.
Ingredientes
- 2 huevos
- 200 gramos de espinaca
- 3 cucharadas colmadas de crema de leche
- 1 cucharadita de sal
- 1 cucharadita de ajo en polvo
- 1 cucharadita de polvo para hornear
- 100 gramos de queso rallado o en hebras
- Nuez moscada, a gusto
- Pimienta, a gusto
Preparación paso a paso
- Lavá muy bien la espinaca y escurrila. Si las hojas son grandes, cortalas en trozos pequeños.
- Colocá los huevos en un recipiente y batilos. Incorporá la crema de leche, la sal, el ajo en polvo, la nuez moscada y la pimienta.
- Sumá la espinaca y mezclá hasta distribuirla en toda la preparación.
- Agregá el polvo para hornear y reservá una parte del queso para el gratinado. Incorporá el resto a la mezcla y volvé a integrar.
- Pasá la preparación a un molde apto para horno. Cubrí la superficie con el queso que habías reservado.
- Llevá a horno a 180 °C y cociná hasta que el soufflé esté firme y la parte superior se vea dorada. La duración dependerá del diámetro y la profundidad del molde.
- Retirá del horno y dejá reposar durante unos minutos antes de servir.

