Soledad Pastorutti atraviesa un momento especialmente difícil en su vida familiar. En una reciente entrevista, la cantante habló con profunda emoción sobre el deterioro cognitivo que afecta a su papá, Omar Pastorutti (71), y reveló una realidad dolorosa: “Mi viejo ya no sabe quién es él ni quién soy yo”, contó al presentar su nuevo álbum, Vale la pena.
La artista explicó que fue un proceso largo y complejo de asimilar, que incluso llegó a afectarla físicamente mientras debía continuar con sus compromisos profesionales. En ese contexto, decidió dedicarle una canción, “Mi refugio”, como una manera de agradecerle todo lo que hizo por ella a lo largo de su vida.
“Es un tipo que me puso alas y me dio la libertad de volar por donde yo quisiera”, expresó La Sole al recordar a su papá. Y agregó que siempre fue un hombre justo con sus dos hijas, Soledad y Natalia, y que los cuatro —junto a su mamá, Griselda— mantuvieron un vínculo muy unido.

Detrás de la figura pública de la cantante hay una historia familiar en la que Omar tuvo un papel fundamental. Mecánico de profesión, fue mucho más que un papá que acompañaba a sus hijas: creyó en sus condiciones artísticas cuando todavía daban sus primeros pasos, las llevaba a cantar a festivales y peñas, y se involucró personalmente para que pudieran avanzar en el camino de la música.
Omar Pastorutti, el papá que creyó en Soledad y Natalia desde el comienzo
Omar Pastorutti trabajó durante décadas en su taller mecánico de Arequito, Santa Fe. Allí construyó su vida junto a Griselda Haydeé Zacchino, profesora de danza, con quien formó una familia y tuvo a sus dos hijas, Soledad y Natalia.
La música y el folklore fueron parte de la historia familiar, pero el impulso para que las chicas se animaran a perseguir sus sueños tuvo mucho que ver con la confianza de su papá. Cuando Soledad era chica, Omar la llevaba a los festivales y las peñas de la zona, incluso en aquellas noches en las que debía esperar hasta muy tarde para subir al escenario, cuando ya quedaba poco público.

Años después, la cantante recordó ese acompañamiento durante una recorrida por su pueblo natal junto a Cristina Pérez, en el programa Camino a casa. Allí volvió al taller mecánico de su padre y habló de la importancia que tuvo en sus primeros pasos.
“Él fue el único que confió en nosotras desde el principio por su convencimiento. Pidió hasta autos prestados para llevarnos a lugares. Siempre fue mi refugio, mi lugar seguro. Corría hacia él cuando me pasaba algo y le debo lo que soy, sin dudas”, contó.

En ese mismo recorrido, Soledad recordó que uno de sus primeros trabajos estuvo relacionado con el taller: hacía cobranzas casa por casa para ayudar con el negocio familiar. La anécdota permite conocer otra faceta de su historia, anterior a los grandes escenarios y al reconocimiento nacional.
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El día que Omar Pastorutti compró 5.000 discos para impulsar la carrera de su hija
Uno de los episodios que mejor refleja hasta dónde llegó el compromiso de Omar con el sueño musical de Soledad ocurrió durante los comienzos de su carrera discográfica.
En diciembre de 2024, la cantante contó que el contrato con Sony Music establecía que debían venderse 5.000 copias de su primer disco, Poncho al viento, para que el acuerdo continuara. Frente a esa condición, su papá tomó una decisión que terminó convirtiéndose en una de las anécdotas más recordadas de aquella etapa.

Con dinero prestado y un Fiat Uno, Omar viajó a Buenos Aires y compró las primeras tandas de discos. Después comenzó a distribuirlos en estaciones de servicio y disquerías, especialmente en lugares donde su hija ya era conocida por sus presentaciones.
La estrategia incluía también una buena dosis de ingenio: ofrecía pósteres para las vidrieras de los comercios a cambio de que exhibieran el álbum. En dos viajes consiguió vender las 5.000 copias y contribuyó a sostener el contrato discográfico.

“Mi papá leyó en el contrato que había que vender 5 mil discos para mantener el acuerdo”, recordó Soledad al relatar la historia en La Divina Noche de Dante. Aquel esfuerzo muestra cómo Omar se involucró de manera directa en una carrera que recién empezaba y para la que no alcanzaba solamente con tener talento: también hacía falta trabajo, perseverancia y alguien dispuesto a apostar por ella.
El vínculo de Omar con sus dos hijas y el lugar que ocupa en sus vidas
Aunque Soledad es la más reconocida públicamente, Omar siempre alentó a sus dos hijas. La propia cantante se ocupó de remarcarlo al hablar de su familia: “Ha sido un padre que confió en sus hijas, porque ha sido muy justo con las dos”, señaló, antes de destacar la unión que mantuvieron junto a su mamá.
Natalia también formó parte del camino musical familiar y acompañó a su hermana durante años, además de desarrollar su propio recorrido artístico. El apoyo de sus padres y los valores de esfuerzo y perseverancia marcaron la vida de ambas, que crecieron en Arequito en un entorno donde la música se convirtió en una parte central de sus historias.

En noviembre de 2025, cuando volvió al taller de Omar, Soledad resumió el lugar que él ocupa en su vida con una frase que hoy adquiere una dimensión todavía más conmovedora: “Siempre fue mi refugio, mi lugar seguro”.
Ahora, frente al deterioro cognitivo de su papá, la artista encontró en la música una manera de expresar sentimientos que no siempre resulta fácil poner en palabras. “Mi refugio”, la canción que incluyó en Vale la pena, es su homenaje a ese hombre que confió en ella antes de que el público conociera a La Sole y que la acompañó en los primeros pasos de una carrera que terminó convirtiéndola en una de las grandes referentes del folklore argentino.
Más allá de los escenarios, los discos y los logros profesionales, la historia de Omar Pastorutti habla de un padre que apostó por los sueños de sus hijas y las acompañó para que pudieran hacerlos realidad. Un vínculo que Soledad hoy recuerda con gratitud, mientras atraviesa junto a su familia un momento delicado.






