Manu Dal Santo: "Siento que arriesgarme a dejar todo no fue en vano" - Revista Para Ti
 

Manu Dal Santo: "Siento que arriesgarme a dejar todo no fue en vano"

Hay decisiones que definen una vida entera. Para Mariana, conocida artísticamente como Manu Dal Santo, cambiar los planos de la ingeniería industrial por un micrófono y un estudio de grabación no fue un capricho, sino una necesidad vital.
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A los 16 años, graduada antes de tiempo en el colegio, su madre le frenó los planes de mudarse a Capital Federal para estudiar música. El destino la llevó por otros caminos: se recibió, trabajó en la industria petrolera y hasta hizo una maestría en Canadá. Pero en medio de esa rutina rígida, la artista interior se estaba apagando.

"Cuando volví dije: no, tenemos una sola vida", recuerda hoy con otra perspectiva. Con el empuje de su actual pareja, quien le hizo la pregunta clave ("Si no necesitaras plata, ¿qué harías?"), decidió apostar todo por su sueño de infancia. Hoy, a dos años de ese punto de inflexión, su propuesta de cumbia melódica y cuarteto cruza fronteras y la posiciona como una de las sorpresas musicales del año.

Manu Dal Santo repasa el cambio de rumbo que transformó su vida y su carrera artística.

— Arrancamos desde el principio, Manu. Contame un poco de tus comienzos en la música y en qué momento sentiste que era lo que realmente querías hacer.

— Empecé desde muy chiquita con el arte en general; a los tres años me subí por primera vez a un escenario a bailar. Mi mamá vio que necesitaba un canal de expresión y me mandó a danza clásica y, a los nueve años, a comedia musical. Ahí descubrí que el canto era lo que más me apasionaba.

Nací en Rosario, pero después me fui a vivir a Comodoro Rivadavia a hacer mi último año de secundaria. Como me gradué muy chica, a los 16 años, mi mamá no me dejó irme a Capital a estudiar música; me pidió que estudiara algo acá hasta cumplir los 18. Cuestión que me recibí de ingeniera industrial y empecé a trabajar en la industria del petróleo. Mientras tanto, seguía cantando donde podía para que no se apagara esa llamita. Con el tiempo la carrera me absorbió y me salió una maestría para hacer en Canadá. Me fui dos años y ahí me olvidé totalmente de la música; siento que la Manu artista se empezó a apagar.

— ¿Qué fue lo que te hizo hacer el ‘clic’ para volver a la música?

— Al volver me di cuenta de que tenemos una sola vida. Conocí a mi pareja actual y él me preguntó: "Si no necesitaras plata, ¿qué harías?". Le dije que quería cantar. Me respondió: "Bueno, vamos a armar todo para poder hacerlo". Hace dos años que estoy dedicada profesionalmente a la música como Manu Dal Santo, haciendo esto que me apasiona y que soñé desde niña. La ingeniería me sirvió para forjar el carácter y tener herramientas frente a la presión, pero entendí que había que intentarlo.

— Hoy estás en un ámbito donde quizás está muy de moda el reguetón, pero vos elegiste la cumbia y el cuarteto. ¿Qué encontraste en estos ritmos que te representan como artista?

— Siento que la cumbia y la música cordobesa estuvieron en mí desde muy chica, aunque en mi casa se escuchaba de todo, desde rock nacional en adelante. Conecté de una forma muy especial con la gente cuando saqué mi primer cuarteto a fines del año pasado; en octubre lancé Supéralo y el recibimiento fue increíble. Después saqué un EP de cuarteto y empecé a lanzar cumbia, que a la gente también le encantó. Mi propuesta es bastante melódica porque amo las baladas, pero me gusta transmitir alegría, sacar a la gente de la rutina y, con las canciones de desamor, proponer bailar las penas. Sentí que con estos ritmos estaba siendo yo misma.

Tras su paso por Miami y sus colaboraciones internacionales, celebra su postulación a la camada 2026 de los Premios Grammy.

— Tu carrera está creciendo a pasos agigantados. ¿Cuándo empezaste a sentir que tu música podía tener una proyección internacional y qué significa para vos dar este paso?

— Fue una locura muy reciente. En mayo surgió la oportunidad de colaborar con Descemer Bueno —el cantautor de Bailando con Enrique Iglesias y Gente de Zona— para hacer una versión en cumbia de su tema. Trabajamos a distancia y después viajé a Miami a filmar el videoclip.

Iba solo por el video y un par de sesiones, pero me terminé quedando tres meses por todas las oportunidades que salieron. Canté con Descemer en la apertura del Mundial en el M2, en la Bresh, e incluso Telemundo me invitó a la previa del partido Argentina vs. Cabo Verde. Empecé a grabar con productores multipremiados de Latin Grammy y, de repente, me llegó un mail avisándome que me habían postulado para ingresar a los Grammys internacionales (los gringos). Fue una sorpresa total haber sido nombrada para ingresar en la camada 2026 junto a Ca7riel y Paco Amoroso. No me lo esperaba para nada, pero es súper enriquecedor trabajar con compositores y productores de tanta trayectoria.

— En ese camino también se dio la colaboración con Felipe Peláez. ¿Cómo influyó en tu forma de hacer música?

— Con Felipe fue un trabajo hermoso a distancia. Le mandé la propuesta de su tema Vivo pensando en ti en cumbia y en cuarteto, y le fascinó la versión en cuarteto. Me propuso armar algo distintivo fusionando el acordeón colombiano de vallenato con el cuarteto cordobés argentino. Tuve la bendición de conocerlo personalmente en Miami, me regaló su libro autografiado y me dio consejos que me abrieron puertas a nuevas composiciones. Que artistas de tanta trayectoria reciban de esa forma a la cumbia y al cuarteto es un espaldarazo enorme.

La cantante y compositora Manu Dal Santo consolida su propuesta de cumbia melódica y proyecta su carrera a nivel internacional.

— Estás presentando Amiga Mía junto a Aneley. ¿Cómo nació esta colaboración y qué es lo que más te entusiasmó de trabajar con ella?

— Nos conocimos en los estudios de Club 29. Yo la seguía desde hace un montón, me parece que tiene un vozarrón y es una de las mejores voces de Argentina. Cuando la vi supe que Amiga Mía era un tema ideal para ella. Se lo mandé, le encantó y pudimos grabarla antes de viajar a Miami. Ella también me invitó a su stream para cantarla en vivo y la conexión que se genera es única.

— ¿Qué sentís que es lo más importante al transmitir esta temática de las relaciones y el "migajear" actual?

— Me parece fundamental transmitir la importancia de tener una red de contención y apoyarnos entre mujeres. Fomentar el amor propio y entender que todas tenemos posibilidad de brillar sin necesidad de competir. El mensaje de la canción es que, si no llegó la persona indicada, no hay que retener a quien no quiere estar en tu vida; hay que dejar ir para tener los brazos y el corazón abiertos a algo mejor.

— ¿Cuál es tu mayor deseo en la música, ese punto donde digas "llegué a la cúspide"?

— Siento que haber cantado para la televisión de habla hispana en Estados Unidos ya fue un momento cumbre. Pero uno siempre aspira a más: me encantaría hacer un Movistar Arena y llenar estadios. De chica miraba videos de artistas con escenarios llenos y me emocionaba pensando en estar ahí. Lograr eso sería sanar y responderle a la Manu de pequeña que valió la pena arriesgarse, reinventarse y empezar de cero.

— Para cerrar, ¿cómo es la Manu por fuera de los escenarios? ¿Qué te da paz?

— Tengo mi casa en Monte Hermoso, al sur de la provincia de Buenos Aires. Mi mayor hobby es ir ahí a desconectar, caminar descalza por la playa y escuchar el mar; es el lugar donde me conecto conmigo misma para escribir y recargar energías. También me gusta mucho entrenar. Además, rescatamos de un basural a un perrito que llamamos Lobito. Ser mamá de un cachorro me cambió la vida y me ayuda a mantener la perspectiva, a bajar a tierra y a recordar que lo importante es estar sano, que los seres queridos estén bien y disfrutar del presente.

Fotos: Diego García

Primer cambio:
Vestido: Las Locas

Segundo cambio:

Vestido: Mario Iara
Accesorios: María barz

 
   

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