Así se trabaja en las aulas con pedagogía Waldorf (la educación que Juana Viale elige para sus hijos)

Juana Viale ponderó las maravillas de la educación que reciben sus hijos en una escuela de pedagogía Waldorf. Para Ti habló con tres docentes del Colegio Rudolf Steiner: Mariana Qüerio, maestra jardinera; Silvina Lucas, profesora de Literatura; y Mariela Benedini, maestra de primaria, sobre cómo se vive y se aplica desde adentro.

Observar la naturaleza, una de las claves de la pedagogía Waldorf. Foto: 123RF.

“Mis hijos van a un colegio Waldorf, con una pedagogía distinta a la tradicional, que para mí debería escuchar el Ministro de Educación o quién sea”. Una de las tantas noches de sábado en las cuales Juana Viale oficia de conductora del programa de su abuela, Mirtha Legrand, durante la cuarentena, sacó el tema.

La conductora comenzó a ponderar este sistema educativo al que van sus hijos, Silvestre y Alí, que aún están en el primario (Ámbar tiene 17 años y está por terminar el secundario). Hay algo que es muy humano en esta forma de enseñar, empezando porque es vivencial y porque respeta mucho los ciclos del niño“.

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La dinámica de la pedagogía Waldorf siempre despierta interés y también, dudas. Por eso recurrimos desde Para Ti a tres docentes del Colegio Rudolf Steiner –Mariana Qüerio, maestra jardinera; Silvina Lucas, profesora de Literatura; y Mariela Benedini, maestra de primaria– para que nos respondan inquietudes.

¿Cualquier maestro puede enseñar pedagogía Waldorf? Qué tiene que hacer para poder hacerlo?


Un maestro que quiere enseñar en una Escuela Waldorf debe tener un título habilitante oficial, porque nuestras escuelas son oficiales. Por otro lado debe tener formación en Pedagogía Waldorf que se obtiene en distintos seminarios según el nivel de que se trate. Los maestros Waldorf vamos acercándonos a la Antroposofía a lo largo de toda la vida, es un proceso que lleva tiempo, es un modo particular de comprender al ser humano.

¿Cuáles son las diferencias con la educación tradicional?


El motivo del trabajo con los niños y los jóvenes no es para nosotros el contenido que deben aprender sino su desarrollo. Eso significa que la propuesta que llevamos al aula es la que responde a las necesidades de los niños y los jóvenes en base a su momento evolutivo, a sus necesidades particulares. Nunca está en el centro lo que enseñamos sino los niños y los jóvenes. Y se puede agregar que es muy importante el modo en que el contenido se lleva al aula, se presenta y se trabaja.

¿Los chicos con trastorno de hiperactividad, algo tan común hoy, tienen cabida en este tipo de pedagogía?

Sí, claro, tienen cabida. La escuela es inclusiva, trabajamos con integraciones, adecuaciones curriculares y acompañantes externos dentro de las aulas.
La escuela tiene un Equipo de Orientación Escolar bien amplio y nutrido (psicología, psicopedagogía, medicina) que está en contacto con los profesionales externos que acompañan a esos niños y jóvenes. Además Rudolf Steiner, en el desarrollo del arte de educar, profundizó en lo que nombró como Pedagogía Curativa y clase extra, donde se contemplan las necesidades especiales de cada niño.

¿Cómo hacen para que los chicos no se dispersen?

Es todo un proceso. En los primeros 7 años, los niños necesitan mucho movimiento, variadas experiencias de movimiento, de equilibrio, de espacio de juegos, de tiempo de juego, y con esta posibilidad de actividad, ellos van logrando el dominio sobre su motricidad gruesa, fina, sobre su andar, logran el hablar que es una capacidad anímica muy importante y establecen las bases para el pensar. Que esta etapa tenga también que tenga muchas momentos de asombro y silencio es fundamental porque la capacidad de ponerse a observar la naturaleza, lo que los rodea, sin concepto, sin explicaciones, es la base de la atención. La atención es la base de la concentración. Es una construcción que se va dando desde que son chiquitos a través de un ritmo que se da entre poder salir al mundo, observar, tener momentos de asombro y para ir hacia adentro con esta actividad que es el juego que sale de ellos que es su forma de conocer. Y entre la alternancia de inspirar y expirar van aprendiendo a lo largo de estos 7 años. En el momento de la transición de la madurez escolar hacia la escuela primaria ellos tengan esto a disposición para poder estar atentos, para poder aprender.

La pedagogía Waldorf habla de los 7 primeros años como el primer ciclo de aprendizaje. ¿De qué se trata?

En los primeros 7 años va a desarrollar una tarea monumental que es habitar este cuerpo heredado de sus padres y unirlo con estas fuerzas anímicas espirituales que llegan a juntarse con ese cuerpo en el momento del nacimiento. Esta tarea supone todas sus energías y el principio pedagógico del primer septenio es la imitación. A través de estar en contacto y cerca de seres humanos puede ir adquiriendo la posibilidad de ir formando este cuerpo físico que lo va a acompañar toda la vida. Entonces él percibe no solo lo que se le explica, porque lo que se le explica es lo que menos entiende, sino en el gesto. De ahí que la tarea de acompañar este primer septenio tiene una enorme responsabilidad.

El niño pequeño además de tener como fuerza innata la imitación, tiene también a disposición todo lo que es la voluntad. Los niños necesitan hacer las cosas, no pensarlas ni que le den explicaciones. En esta posibilidad de hacer ellos van pudiendo hacer cosas. Necesitan padres que esperen que ellos puedan por sí mismos hacer cosas. Lo que necesitan es tiempo y calor. Este calor es un calor de envoltura anímico, espiritual y en su entorno. Que sea lindo, cuidado, con un ritmo. Eso les da estructura, tranquilidad, la calma y la posibilidad de seguir labrando su cuerpo físico.

¿Cómo se manejan las sanciones en caso de mala conducta?

Cada nivel contempla la situación en particular, analizando cada caso. No se puede hablar de reglas generales de “sanción” siendo que cada situación es única. Lo que sí te puedo comentar es que se trabaja muchísimo con la reparación y dependiendo de la edad del niño o del joven cambiará la forma de ese acto que repare el anterior.
Por ejemplo, si los niños del 6to grado pintan o escriben las puertas del baño, un clásico de esa edad, se realizará una jornada de limpieza, lijado y pintura de las puertas para dejarlas, incluso, en mejores condiciones de las que estaban. Con respecto al nivel inicial. Se propicia el pedido de disculpas y la reparación que a veces puede ser hacer un dibujo para el otro niño.

¿Al no haber boletín ni exámenes, cómo se le exige al alumno que aprenda?

La evaluación no es una nota ni el momento preciso de un examen. La forma particular que tenemos de enseñar es por épocas en la hora principal. Esto significa que en el transcurso de 3, 4 o 5 semanas durante las primeras horas de la mañana de todos los días de la semana, se aborda en profundidad un área o materia. Pasadas esas semanas ese contenido sale del horario y deja lugar a otro. Ello nos permite acompañar cada proceso de aprendizaje en el día a día y teniendo una imagen completa al cerrar la época. Los contenidos resultan interesantes para los niños por la forma en que se los presentamos y por el profundo interés con el que los transmitimos, y sobre todo porque responden a las preguntas que los niños o jóvenes tienen en el alma en ese momento vital en que están.

Los juegos y los cuentos, partes del ADN de la pedagogía Waldorf. Foto: 123RF.

¿Qué ocurre con la ciencia en la educación Waldorf?

El estudio de la realidad a través del acercamiento del método científico es muy importante en las Escuelas Waldorf pero no suficiente, porque no da cuenta de la dimensión espiritual de la realidad. El trabajo se realiza según las pautas de la observación goetheanística. No se estudian conceptos teóricos, se trabaja siempre a partir de las experiencias, tanto en el laboratorio como el la vida cotidiana. El descubrimiento de las leyes de la naturaleza debe ser un desarrollo interior de cada niño y de cada joven, no es la idea transmitirles lo que otros comprendieron sino que ellos hagan su propio proceso de comprensión que les permita dar cuenta de los fenómenos del mundo.

¿Cómo es el uso de pantalla en la pedagogía Waldorf?


El contacto prematuro con la realidad virtual no es un objetivo deseable para nuestras escuelas. La realidad mediatizada descoloca y “saca” del mundo a los niños y jóvenes. Está comprobado por la neurociencia que se producen alteraciones y desequilibrios en el desarrollo neuronal cuando los niños están expuestos a las pantallas. La quietud, la inmovilidad a la que nos somete el uso de las pantallas casi, podríamos decir, impide cualquier forma de aprendizaje. Y además exige un gran desgaste de energía en los procesos cerebrales, que no reporta más que conexiones neuronales que quizá no vuelvan a usarse nunca. El verdadero aprendizaje tiene que ver con el movimiento, con poner en marcha la propia voluntad, no solo el pensar.

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¿Se estudian idiomas?


Desde la propuesta de Rudolf es aconsejable que desde la educación los niños tengan dos idiomas y en lo posible que sea de distinta raíz. En nuestra escuela está el castellano y el alemán viene de la línea fundacional, de la historia de la escuela que en octubre de este año cumple 80 años. Y las familias pioneras que fundaron la escuela venían de Alemania. La escuela nació con el alemán y diríamos que es como la segunda lengua después del castellano. Steiner propone que haya dos idiomas. Respecto al jardín la idea es que los chicos empiecen a adquirir el idioma con las canciones, los juegos de dedos, los versos, los van escuchando en forma natural.

La educación Waldorf se basa mucho en cuentos y leyendas mitológicas, ¿por qué?

En estos primeros 7 años son los cuentos de hadas, son imágenes arquetípicas. En cada cuento y en sus personajes están todas las partes del alma y del individuo. Los cuentos son semillas. Escuchar muchos cuentos, relatados y repetirle muchas veces el mismo cuento son semillas, porque en la vida tenemos que convertir la paja en oro, a veces bailamos con el príncipe, y otras veces vencemos dragones. Hay que verlo como imágenes. En cada imagen del cuento hay infinitas posibilidades para que el niño pequeño pueda vivenciarlo. Los cuentos de hadas son el alimento anímico que necesita un niño en el primer septenio.

¿Qué rol juega la religión?

Las escuelas Waldorf no son confesionales en el sentido que tengan una determinada religiín, pero sí son escuelas religiosas por el concepto de que el hombre es cuerpo, alma y espíritu. En el jardín cultivamos estos momentos de silencio, de asombro, de gratitud, se van creando un sentido de devoción profundo y cálido. Van creando las bases para una religiosidad del alma.

¿Por qué creen que tantos famosos eligen la pedagogía Waldorf para sus hijos?

Quizá en nuestras escuelas se sientan cómodos porque aquí la dimensión es la humana, no la fama. Para nosotros los niños, los jóvenes y las familias son todos importantes, más allá de lo que puedan plasmar en el mundo.

¿Qué le dirían a unos papás que no están decididos qué tipo de educación darle a su hijo?

La idea nunca es convencer a nadie, es deseable que los padres, libremente elijan nuestra escuela y nuestra pedagogía. Lo que sí les podemos garantizar es que vamos a observar con mucho cuidado y respeto a sus hijos y vamos a tratar de responder a sus necesidades, que vamos a contemplar la dimensión espiritual en la tarea educativa, y que vamos a contar con el acompañamiento cercano de la familia.

Asesoraron en esta nota: Mariana Qūerio, maestra inicial, fonoaudióloga (UBA), pedagoga curativa y maestra jardinera en el Colegio Rudolf Steiner desde 1990. Silvina Lucas, Licenciada en Letras (UBA), Miembro del Seminario de Secundaria Waldorf y Profesora de Literatura en el Colegio Rudolf Steiner desde 1989. Mariela Benedini, Profesora en Nivel Inicial, Profesora en Nivel Primaria, Miembro del grupo organizador del Encuentro de Primarias Waldorf y Maestra de Primaria en el Colegio Rudolf Steiner desde 2011. Durante estos años las tres han realizado varios Congresos de Pedagogía Waldorf tanto en Sudamérica como en Suiza.

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