Con el estreno de la serie que recorre su vida, Moria Casán vuelve a estar en el centro de la conversación. Y si hay un aspecto de su historia que siempre despertó curiosidad, además de su carrera artística, es su vida sentimental.
La One tuvo varios matrimonios, romances que ocuparon tapas de revistas, relaciones clandestinas y vínculos que ella misma definió de maneras muy diferentes. También hubo hombres que quedaron especialmente marcados en su memoria y, al menos, uno cuyo nombre decidió llevarse a la intimidad.
A lo largo de los años, Moria habló de muchos de ellos con su habitual desparpajo. De hecho, alguna vez resumió su filosofía sentimental de una manera contundente: “El amor de mi vida soy yo y mi extensión, que es mi familia”. Y explicó que, después de una vida intensa, le resultaba difícil pensar en un único amor: “Cada relación te parece diferente y en cada una ponés una emoción distinta”.
Esta es la historia de los hombres que dejaron alguna huella en su recorrido.

Mayorano, el primer amor de adolescencia
Antes de los matrimonios y de los romances que luego se volverían públicos, hubo un primer amor de juventud. Moria contó en televisión que se trató de un hombre de apellido Mayorano, aunque aquel vínculo quedó prácticamente fuera del registro mediático.
Fue parte de una etapa anterior a la fama, cuando Ana María Casanova todavía estaba muy lejos de convertirse en La One.
También tuvo otros noviazgos en su juventud. Según reconstrucciones de su vida sentimental, incluso llegó a dejar plantados a tres hombres en la puerta del Registro Civil antes de concretar su primer matrimonio. Uno de ellos era Rubén, un hombre vinculado al negocio de los cueros; otro, un empresario dueño de campos, y el tercero, un abogado muy celoso.

Juan Carlos Bojanich, el primer marido y una relación marcada por la violencia
El primer matrimonio de Moria fue con Juan Carlos Bojanich, un fabricante de ropa de origen yugoslavo. Se casaron en 1971, cuando ella comenzaba a abrirse camino como vedette. El vínculo fue breve y terminó en separación.
Años después, Moria contó que aquel hombre había sido el primero que la golpeó y recordó que se trataba de una persona extremadamente celosa. “Me golpeó pero por suerte pude reaccionar y me elegí. Me separé y se solucionó todo”, relató.
Sus declaraciones derivaron en una demanda judicial iniciada por Bojanich, que durante años cuestionó los dichos de su exmujer. Finalmente, en 2010, la Justicia rechazó su reclamo y consideró que las expresiones de Moria estaban amparadas por la libertad de expresión.

Bojanich murió en 2023, después de haber llevado durante años una vida alejada de los medios.
Carlos Sexton, “el hombre que más feliz” la hizo
Después de Bojanich llegó Carlos Sexton, empresario y representante de futbolistas, unos veinte años mayor que Moria. Cuando se conocieron, él estaba casado y ella quedó fascinada.
“Con el hombre que fui más feliz y al que más recuerdo fue el empresario Carlos Sexton”, aseguró Moria años después. También contó que vivieron juntos en Europa durante una etapa de la relación.
La pareja estuvo alrededor de una década y Sexton quedó para siempre en un lugar especial dentro de la memoria sentimental de la diva.

De hecho, cuando Moria hizo una lista de los hombres que consideraba “de su vida”, Sexton apareció junto a Mario Castiglione y Humberto Poidomani.
Mirá También

Mica Riera reveló el detrás de escena de su transformación en Susana Giménez para la bioserie de Moria Casán
Mario Castiglione, el hombre más importante y el padre de Sofía Gala
Uno de los vínculos centrales en la vida de Moria fue el que mantuvo con Mario Castiglione, actor y productor teatral con quien tuvo a su única hija, Sofía Gala, nacida en 1987.
Se conocieron en el ambiente teatral y el romance comenzó mientras Moria todavía estaba vinculada a Sexton. La relación tuvo una etapa clandestina y una intensidad que la propia actriz recordó con los años.
“Las primeras veces que íbamos a hoteles, súper clandestinos, no me hacía nada, no me tocaba un pelo, hablábamos de teología y me calentaba tanto”, contó alguna vez.

Se casaron en 1986 y se divorciaron en 1990. La relación atravesó fuertes conflictos y durante años permanecieron distanciados. Sin embargo, Moria siempre reconoció el lugar fundamental que tuvo Castiglione en su vida.
“Sin dudas, Mario Castiglione, que me dejó a mi amada hija Sofía”, explicó cuando le preguntaron cuál de sus parejas había sido la que más le había dejado.
Castiglione murió en 2000, a los 54 años, como consecuencia de un cáncer de colon.
Mirá También

Martín Fierro 2026: Moria Casán llevó el looks más escultórico y teatral de la alfombra roja
Luis Vadalá, diez años y una ruptura televisada
Después de Castiglione llegó Luis Vadalá, exautomovilista. La relación duró alrededor de diez años y terminó en uno de los escándalos más recordados de la televisión argentina.
La pareja se casó en Miami en 1990 y durante años compartió una vida de alto perfil. Pero la separación terminó expuesta frente a las cámaras cuando Moria acusó públicamente a Vadalá de haberle sido infiel durante el programa de Susana Giménez.
El episodio generó una larga cadena de acusaciones cruzadas y convirtió la ruptura en uno de los grandes momentos televisivos de la época.

Años después, Moria fue tajante al hablar de Vadalá y de otra de sus parejas, Xavier Ferrer Vázquez: “La pasé bien en un momento y después nada. No me morí de amor y tampoco me castigo por haber estado con ellos”.
Vadalá murió en 2023. Ante las consultas periodísticas, Moria respondió con una de sus frases más contundentes: “Yo estoy viva”.
Mirá También

“Nunca me pensé en esa serie”: Griselda Siciliani reveló como se prepara para interpretar a Moria Casán
Gustavo Massud, un romance de un año
Tras la ruptura con Vadalá comenzó una etapa mucho más vertiginosa en la vida sentimental de Moria.
Uno de los primeros nombres fue Gustavo Massud, empresario gastronómico a quien conoció en un restaurante árabe. La relación duró aproximadamente un año y quedó bastante más alejada de la exposición que habían tenido sus matrimonios anteriores.
Moria, con el tiempo, lo recordó incluso con afecto: en una entrevista lo definió como una “buena persona” y contó que su hija Sofía Gala lo quería.
Michael Willard y Fabio Cuggini, otros nombres de aquella etapa
En ese mismo período aparecieron otros nombres vinculados sentimentalmente a Moria: Michael Willard, quien había sido vicepresidente de la sucursal Nueva York del Banco Nación, y el estilista Fabio Cuggini.
Ambos fueron mencionados por la propia Moria entre las relaciones que tuvo después de Vadalá, aunque ninguno alcanzó la dimensión pública de sus grandes matrimonios.
Xavier Ferrer Vázquez, un romance que terminó en escándalo
En 2002, Moria conoció a Xavier Ferrer Vázquez y, según reconstrucciones de la época, fue un flechazo. Comenzaron a convivir rápidamente.
La relación terminó después de que aparecieran fotografías de Ferrer Vázquez junto a una joven en Mar del Plata. El conflicto fue creciendo y luego también llegó a los tribunales por una disputa relacionada con cuatro automóviles de alta gama.
Con los años, Moria fue particularmente crítica al recordar aquel vínculo y llegó a definir a Ferrer Vázquez como “un horror” y “un psicópata”.

Rodrigo, el joven que la conquistó desde la tribuna
Moria también tuvo romances con hombres mucho más jóvenes. En 2006 contó que estaba saliendo con un joven llamado Rodrigo, oriundo de San Isidro, que había conseguido llamar su atención de una manera bastante particular.
El hombre había ido a verla y sostenía un cartel desde las tribunas con una pregunta directa: “Moria, ¿querés salir conmigo, sí o no? Animate”.
La anécdota quedó como una muestra más del estilo de relaciones que la diva comenzaba a explorar públicamente.
Bruno Spinetto, casi treinta años menor
En 2009, Moria comenzó una relación con Bruno Spinetto, empresario y productor, con quien tenía una diferencia de edad cercana a los treinta años.
El vínculo duró aproximadamente dos años y tuvo también una dimensión profesional: Spinetto fue productor ejecutivo junto a Moria de la película Cruzadas.
La separación llegó acompañada de una de esas frases que rápidamente quedaron asociadas a La One: “No soy una granja de rehabilitación. No tengo que bancar sus locuras”.
Luciano Garbellano, pareja y representante
Otro nombre importante de aquella etapa fue Luciano Garbellano, empresario y representante de Moria.
La relación tenía una particularidad: además del vínculo sentimental, existía una sociedad profesional. Juntos estuvieron al frente de proyectos vinculados al espectáculo y a la noche porteña.

El romance se terminó alrededor de 2012 y, después de la separación, Moria decidió tomar distancia también en el plano laboral.
Humberto Poidomani y la boda exprés en Florencia
Uno de los capítulos más insólitos de la historia sentimental de Moria llegó con Humberto Poidomani, artista plástico argentino radicado en Miami.
Se conocieron gracias a una presentación de Graciela Borges y rápidamente comenzaron a hablar por teléfono. Después de una serie de conversaciones, Poidomani le propuso casamiento.
La respuesta de Moria fue un “bueno” que terminó llevándolos hasta Italia. Se encontraron en Roma, recorrieron el país y finalmente se casaron en Florencia, en diciembre de 2019.

La propia Moria definió aquella unión como “simbólica y legal”. Pero lo más llamativo fue lo que ocurrió después: al día siguiente de la boda, ella regresó a Buenos Aires.
“Me casé un sábado y el domingo volví para la Argentina. No lo veo desde entonces”, contó meses más tarde. En total, habían compartido apenas unos quince días de convivencia.
Aun así, Poidomani ocupó un lugar privilegiado en su historia: Moria lo incluyó entre los tres hombres que consideraba “de su vida”.
Fernando “Pato” Galmarini, el amor de la madurez
El último gran capítulo sentimental de Moria tiene como protagonista a Fernando “Pato” Galmarini, histórico dirigente peronista y exsecretario de Deportes durante la presidencia de Carlos Menem.
La historia, en realidad, había comenzado décadas antes. Moria lo entrevistó en los años 90 en su programa A la cama con Moria. Hubo química, pero cada uno siguió su camino.
El reencuentro ocurrió muchos años después, cuando Moria asistió a un curso sobre historia del peronismo que Galmarini dictaba. Ella rápidamente lo convirtió en su “profesor” favorito: “Tengo un crush con mi profe de historia”, dijo.

La pareja confirmó su relación en 2022 y posteriormente habló de una unión simbólica. En 2026 continúan juntos: recientemente viajaron a Europa y definieron ese viaje como una especie de luna de miel, aunque aclararon que no están casados formalmente.
La relación también encontró espacio en la televisión y en el streaming. En enero de 2026, Galmarini se emocionó al hablar de su vínculo con Moria y expresó su deseo de “vivir juntos hasta el mismo día del final”.
El amor que Moria nunca quiso revelar
Entre todos los nombres conocidos existe, sin embargo, un capítulo que permanece fuera del registro público.
En 2018, durante una entrevista con la revista Gente, Moria admitió haber tenido “una historia de amor profunda” con un “personaje argentino fuerte”. Pero decidió no revelar su identidad.
“Hay cosas que no puedo contar porque estaría faltando a un código mío, no porque oculte”, explicó. Y agregó: “Nos apasionamos porque yo no me enamoro”.
Desde entonces surgieron especulaciones sobre quién podría haber sido aquel hombre. Se habló de políticos, empresarios, deportistas y otras figuras conocidas, pero Moria nunca confirmó ningún nombre.
Y probablemente ese sea uno de los pocos misterios que La One decidió conservar.
“El amor de mi vida soy yo”
Después de tantos romances, matrimonios, separaciones y reencuentros, Moria encontró una manera muy propia de definir su historia sentimental.
“No tengo amores. El amor de mi vida soy yo y mi extensión, que es mi familia”, aseguró. Y explicó que nunca permitió que una relación modificara el eje de su vida: “No permito que ningún hombre me haga sufrir. Cuando veo que puedo empezar a padecerlo, elaboro el duelo sola y corto”.
Una declaración que, quizás, resume mejor que cualquier lista de nombres la manera en que Moria Casán construyó su vida amorosa: intensa, cambiante, libre y siempre bajo sus propias reglas.




