Cuando el dormitorio también funciona como "oficina", la elección del color puede marcar la diferencia.
Verdes, beige, azules y tonos tierra ayudan a crear un equilibrio entre concentración y bienestar, sin necesidad de hacer reformas ni dividir el ambiente.
La colorimetría se convirtió en una aliada del interiorismo. Desde los tonos que invitan al descanso hasta las paletas que potencian el foco en un rincón de home office, transformar un mismo ambiente para que responda a dos necesidades diferentes es posible.
Dormitorios y colorimetría: colores para producir y relajar

¿Cuáles son los mejores colores para el descanso y cuáles los tonos para ambientes home office?
“La elección del color suele asociarse a una decisión estética, pero en realidad tiene un impacto mucho más profundo sobre la forma en que habitamos los espacios”, advierte Antonella Elberg, Jefa de Interiorismo de Grupo 8.66.
Y apunta que la tendencia a incorporar sectores de trabajo dentro de los dormitorios reivindica a la colorimetría como una herramienta capaz de acompañar distintas necesidades: favorecer el descanso, estimular la concentración o ayudar a generar una transición más clara entre los momentos de trabajo y los de desconexión.

“Cuando hablamos de dormitorios, el objetivo principal sigue siendo crear un ambiente que invite a bajar el ritmo. Por eso, las tonalidades que mejor funcionan son aquellas vinculadas a la naturaleza y a los neutros cálidos”.
Los verdes salvia, los tonos arena, los beige suaves, los greige y algunos malvas grisáceos generan una sensación de calma visual que ayuda a construir espacios más relajantes y confortables.
Son colores que no saturan, acompañan la luz natural y permiten que el dormitorio se perciba como un refugio dentro de la vivienda.
"Los espacios destinados al trabajo requieren otro tipo de estímulos”, señala la especialista.
En esa línea y propósito, Antonella Elberg destaca los azules suaves y desaturados, aliados del foco y la concentración, mientras que ciertos verdes ayudan a reducir la fatiga visual generada por las pantallas.
En algunos casos, pequeños acentos en tonos ámbar, mostaza o terracota pueden aportar energía y creatividad sin alterar el equilibrio general del ambiente.
¿Descansar o producir?: la cuestión de la decoración

El desafío aparece cuando ambas funciones conviven dentro de una misma habitación. En esos casos, no siempre es necesario construir divisiones físicas. Muchas veces el propio color puede ayudar a delimitar usos.
Pintar el sector del escritorio con una tonalidad diferente, generar una pared focal o trabajar con cambios sutiles de materialidad permite que el cerebro identifique distintas áreas dentro del mismo ambiente. Son recursos simples que ayudan a "separar mentalmente" el momento de trabajo del momento de descanso.
La iluminación también juega un papel fundamental. Un mismo color puede percibirse de manera completamente distinta según la orientación de la habitación o el tipo de luz artificial que se utilice.
“Para las áreas de descanso recomiendo temperaturas de luz cálidas, mientras que en los sectores de trabajo funcionan mejor luces más neutras que favorecen la atención y reducen el cansancio visual”.
La combinación correcta entre color e iluminación, junto al uso de luces de acento, suele tener más impacto que cualquiera de los dos elementos por separado.
Más allá de las tendencias, el objetivo siempre debe ser el mismo: diseñar espacios que acompañen la forma en que vivimos.

Un dormitorio no tiene que verse bien solamente en una foto; tiene que ayudar a descansar mejor. Y un espacio de trabajo dentro del hogar no debería sentirse como una oficina temporal.
“Cuando la colorimetría se utiliza con criterio, puede contribuir a que ambos mundos convivan de manera más equilibrada, mejorando el bienestar cotidiano y la experiencia de diaria”, concluye Antonella Elberg.








