Después de que Araceli González contara que tiene SIBO, otra famosa se sumó a la lista con este diagnóstico. Se trata de Mery del Cerro, actriz de "Margarita", quien aseguró que le detectaron este trastorno intestinal tras una serie de episodios donde "no se sentí bien". Finalmente, se sometió a varios controles para dar con el verdadero resultado.
En una postal compartida a través de Instagram, se puede ver a Mery sonriendo y llevando el suero en uno de sus brazos. "Estoy haciendo un estudio súper completo de mi salud. Me están armando un plan personalizado según lo que mi cuerpo necesita", expresó demostrando que está de buen ánimo a pesar de todo.
"Al entenderlo, ya cambia todo", resaltó. A su vez, enumeró todos los síntomas que tuvo producto de esta enfermedad. "Inflamación sistémica, falta de energía, dolor crónico y SIBO (impacto digestivo)", agregó. A pesar de la situación, la actriz no se quedó atrás y ya comenzó con el tratamiento.
En este sentido, Del Cerro deberá mejorar sus hábitos alimenticios para mejorar su bienestar y agregó: "Ya empecé con sueroterapia, protocolo antiinflamatorio y NAD (energía celular)...También suplementación personalizada como vitamina D y para rehabilitación física, kinesiología para dolor lumbosacro".

Qué es el SIBO, el trastorno intestinal que padece Mery del Cerro
El SIBO (por sus siglas en inglés, Small Intestinal Bacterial Overgrowth) se produce cuando existe un exceso de bacterias en el intestino delgado, una zona donde normalmente la cantidad de microorganismos es mucho menor que en el colon. Este desequilibrio altera la digestión y puede provocar molestias persistentes.
Entre los síntomas más comunes se encuentran la hinchazón abdominal, gases, dolor de panza, diarrea o constipación, sensación de pesadez después de comer y fatiga. En algunos casos, también puede generar deficiencias nutricionales, ya que interfiere con la correcta absorción de vitaminas y minerales.
El diagnóstico suele realizarse mediante un test de aliento que mide la producción de gases como hidrógeno y metano. El tratamiento varía según cada paciente e incluye cambios en la alimentación, antibióticos específicos y estrategias para abordar la causa subyacente del trastorno.


