Por qué el yogurt previene la diabetes y cómo se debe consumir para que surta efecto – Revista Para Ti
 

Por qué el yogurt previene la diabetes y cómo se debe consumir para que surta efecto

Yogurt, alimentación, salud, diabetes
Victoria Cavoti, médica egresada de la UBA, explica cuáles son los beneficios del alimento.
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Por Victoria Cavoti / MN 111 67

El yogurt es un alimento milenario de base natural y alta densidad nutricional, importante para el desarrollo y la nutrición a toda edad. Por sus propiedades y beneficios puede acompañar a las personas a lo largo de las diferentes etapas de la vida, desde la infancia hasta convertirse en adultos mayores.

Quisiera compartir mi experiencia personal. Mi mamá nos educó para que disfrutemos la comida y, para nosotros el yogurt era una fiesta que muchas veces se acompañaba con música. Era un bálsamo cuando nos dolía la panza y, como buen alimento vivo, nos ayudaba con nuestra flora intestinal, mientras su acidez colaboraba con la regulación de ácidos del estómago, tal como pude comprobar luego en mis estudios de medicina.

Se trata de un alimento nutritivo en todas las etapas.

En mis cuatro embarazos era el único alimento que toleraba: lo comía del pote porque no toleraba ni la granola. Cuando volví a mis estudios de cocina tomé un curso superior de Alimentación Ayurveda y pude valorar cómo la gran mayoría de las recetas eran con yogurt natural.

Por eso no deja de sorprenderme cómo se puede demonizar a los lácteos en general y al yogurt en particular. Lo que me sorprende es cómo a través de algunas iniciativas regulatorias que se están tratando actualmente en nuestro país, seguramente bien intencionadas, pueden abrir el camino para instalar visiones erradas e incompletas sobre este alimento, al colocarlo en mucho casos, casi en el mismo nivel de un producto que solo aporte azúcares sin ningún otro nutriente.

Hay suficiente evidencia científica para asociar a los productos que aportan calorías vacías como un sinónimo de mal nutrición, justamente por su exceso de calorías, azúcar, grasas, además de colorante y otros sustancias e ingredientes. Pero no sería el caso del yogurt, que durante años viene acumulando una gran cantidad de publicaciones sobre sus beneficios.

Está comprobado que se reduce la diabetes tipo 2 a partir del consumo de yogurt.

Los estudios más recientes demuestran que con solo consumir una porción de yogurt al día, se reduce el riesgo de diabetes tipo 2 de manera significativa. Si sólo nos detenemos a mirar el contenido de azúcar de un yogurt, que en líneas generales no supera las dos cucharaditas por porción, nos perdemos todo el resto que nos ofrece esa matriz rica en proteínas de alto valor biológico, péptidos bioactivos, microorganismos vivos, ácidos grasos de cadena corta, vitaminas, calcio, fósforo.

Trabajo desde hace más de 20 años en salud pública y estoy convencida que la información de las etiquetas en los alimentos puede ser una herramienta útil, clave y necesaria para que los consumidores puedan elegir lo más apropiado y saludable.

De aprobarse el proyecto de ley de etiquetado frontal como se discute actualmente en la Cámara de Diputados, y que consiste en llevar al frente octágonos negros según la composición de sus nutrientes críticos en azúcar, sodio y grasas, más del 90% de los productos en las góndolas llevarán sellos; porque la herramienta de medición de esos nutrientes es tan baja que impide efectuar una evaluación adecuada de la composición nutricional del alimento.

Estamos frente a un problema de desinformación cuando al hablar de azúcar agregado colocamos en el mismo nivel a un alimento que tiene cuatro gramos respecto al que tiene 15 gramos. No sólo es un tema de cantidad sino también de la calidad nutricional del alimento.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda para lograr una dieta equilibrada que los azúcares añadidos sean del 5 al 10 % del total de calorías de nuestra dieta diaria. En una dieta de 2000 calorías diarias podemos tomar entre 6 a 12 cucharaditas de azúcar, si no hay ninguna condición de salud que lo impida como la diabetes.

Los productos lácteos también deberían formar parte de la Ley de Etiquetado Frontal en caso de que se avance con el proyecto.

El yogurt naturalmente contiene su propio azúcar, la lactosa, contenida en la leche matriz principal de este alimento. La lactosa es un hidrato de carbono simple formado por dos moléculas. Gracias a una enzima llamada lactasa, consecuencia de una mutación milenaria en el ser humano, la lactosa se desglosa en glucosa y galactosa. La glucosa y la galactosa aportan energía al sistema nervioso, músculos y colaboran con el buen funcionamiento de los riñones.

Contiene aproximadamente cuatro gramos de lactosa, al ser un fermentado presenta una acidez que no siempre simpatiza con el paladar de las personas, que se encuentra culturalmente sesgado por el azúcar, basta con preguntar cuánto azúcar se le agrega al mate para entender. El azúcar agregado en un yogur de 125 gramos es de aproximadamente 9 gramos, menos de 2 cucharaditas de azúcar.

En la nutrición es clave tener un abordaje integral, que tome también los parámetros culturales y de educación.

Más información en parati.com.ar

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