Después de una jornada cargada de estrés, trabajo y exigencias mentales, muchas personas sienten que llega un momento del día en el que ya no pueden controlar lo que comen. La escena se repite: abrir la heladera, buscar algo dulce o picar sin demasiada conciencia. Para el nutricionista Javier Aristegui (MN 8521), este comportamiento no tiene que ver solamente con la comida, sino también con el ritmo de vida actual y con una mala organización nutricional durante el día.
En diálogo con Para Ti, el especialista habló sobre la llamada “fatiga de decisiones alimentarias”, explicó por qué solemos descontrolarnos a la tarde-noche y compartió herramientas para evitar ese círculo de culpa y restricción.
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"El resultado de no haberse nutrido de manera adecuada durante el día"
—¿Por qué después de las 6 de la tarde sentimos que no podemos parar de comer?
—A las personas que llegan al consultorio con esta problemática les digo que podría ser el resultado de no haberse nutrido de manera adecuada durante el día. Tal vez comiencen la jornada “cuidándose” y en la primera parte del día no terminan consumiendo lo que corresponde: grasas y proteínas de buen valor biológico, como huevos, carnes, legumbres o hidratos de carbono provenientes de tubérculos. Por eso, luego de las seis de la tarde, terminan comiendo cualquier alimento sin demasiado control.

Fatiga alimentaria: el estrés influye en las comidas que elegimos
—Mencionás la “fatiga de decisiones alimentarias”. ¿Cómo influye el estrés diario en nuestras elecciones de comida y por qué termina afectando más hacia la noche?
—Considero que es una acumulación que se va dando. Esa fatiga se traduce en una conducta. La conducta termina siendo tratar de sacarme de encima la fatiga con cosas que me ponen contento, tras una jornada de mucha carga emocional, física y especialmente mental.
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A veces, terminan comiendo algún chocolate u otro alimento que los “levante”, dicen “mañana arranco” y volvemos al inicio: comer poco de día y mucho de noche. Esto se convierte en un círculo medio tóxico con la comida, que se cierra cuando comemos bien durante el día.
"Evitar carbohidratos simples y ultraprocesados de paquete"
—¿Cómo podemos organizarnos durante el día para evitar que ese momento de descontrol llegue, sin caer en dietas restrictivas o culpa?
—Ordenando el día en cuatro comidas y evitando pasar más de dos horas seguidas sentado. Un desayuno rico en grasas y proteínas es lo que nuestro cerebro necesita para nutrirse.

Hay que evitar carbohidratos simples y ultraprocesados de paquete o quesos sin grasas, que cuentan muchas calorías. No tenemos que pensar en dietas restrictivas, sino en un estilo de vida.
El método MAD —movimiento, alimentación y descanso— es un factor preventivo, sin dietas ni descontrol. Así llevamos los horarios posteriores a las 18 horas con orden. Si planificamos bien el día y las comidas en cada horario, seguramente lleguemos a la tarde-noche con la capacidad de tomar buenas decisiones.
"Es un error pensar en calorías y no en nutrición"
—¿Ese impulso de comer a la tarde-noche es un problema nutricional o un síntoma del ritmo de vida actual? ¿Qué señales deberíamos aprender a escuchar?
—Es un síntoma. La conducta termina siendo un reflejo de la velocidad a la que vivimos y de la mala información. Es un error pensar en calorías y no en nutrición y en qué nos aporta cada alimento.
No se trata de “bajar de peso” una semana y al mes siguiente intentar recuperar el peso perdido. Cada decisión debe tener un sentido.
Javier Aristegui, creador del método MAD, jaristegui.nutricionmad


