Los 5 mitos sobre alimentación más comunes: qué es verdad y qué no
 

Los 5 mitos sobre alimentación más comunes: qué es verdad y qué no

Los 5 mitos sobre alimentación más comunes: qué es verdad y qué no
Desde el “detox” hasta el miedo a los carbohidratos: una especialista explica por qué muchas creencias sobre nutrición no solo son falsas, sino que pueden perjudicarte.
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En un contexto donde la información sobre nutrición circula sin filtros —y muchas veces sin respaldo científico—, cada vez es más difícil saber qué es verdad y qué no. Dietas restrictivas, tendencias virales y productos “milagro” forman parte del día a día, pero no siempre contribuyen a una alimentación saludable.

En este escenario, la médica especialista en nutrición Ana Cascú (MN 105.261) propone volver a lo esencial y poner el foco en el equilibrio.

“Hay que volver a poner la nutrición en contexto, combatir la desinformación y desmitificar el exceso de reglas", explicó la especialista.

Y advierte sobre un punto clave que muchas veces se pasa por alto: “Cuando la alimentación se vuelve rígida, pierde su función principal: nutrir, sostener y adaptarse a la vida real, además de brindar placer y permitir compartir momentos especiales con familia y amigos.”

A partir de su mirada, repasamos algunos de los mitos más instalados.

Mito 1: “Necesitamos hacer detox”

La idea de “desintoxicar” el cuerpo a través de jugos o dietas específicas es una de las más difundidas.

“Es uno de los más instalados. Jugos, planes líquidos, ayunos ‘depurativos’. La idea de que el cuerpo necesita ser desintoxicado suena contundente, pero no es correcta", aseguró la nutricionista.

Según explica la especialista, el cuerpo ya tiene sus propios mecanismos: “El organismo ya cuenta con sistemas propios de detoxificación, principalmente el hígado y los riñones, que trabajan de forma constante. No hay evidencia de que un alimento, jugo o un plan específico pueda reemplazar ese proceso.”

Mito 2: “Cuanta más proteína, mejor”

El boom de los productos “high protein” instaló la idea de que nunca es suficiente. “La proteína pasó de ser un nutriente esencial a una obsesión. Hoy, parece que todo tiene que ser high protein: yogures, panes, snacks, suplementos. Y la sensación es que siempre falta", afirmó la médica.

Sin embargo, determinó que no siempre es necesario aumentar su consumo: “La mayoría de las personas, a excepción de algunas situaciones particulares, cubre sus requerimientos con una alimentación habitual. Consumir más proteína no se traduce automáticamente en más músculo.”

Y cierra con una frase clara: “Más no es siempre mejor. Es simplemente innecesario, otra vez gana la industria y no la salud.”

Mito 3: “Hay alimentos que inflaman y hay que evitarlos”

En los últimos años, cada vez más alimentos fueron catalogados como “inflamatorios”. “Gluten, lácteos, harinas. Cada vez más alimentos quedan en la lista de lo ‘prohibido’", explicó Cascú.

Pero explicó que la realidad es más compleja: “Si bien existen condiciones específicas donde algunos alimentos deben evitarse, en la población general la inflamación no depende de un alimento aislado, sino del patrón global de la dieta, del estilo de vida y del contexto metabólico.”

“Eliminar sin diagnóstico no ordena la alimentación, solo la vuelve más restrictiva”, aseveró la médica nutricionista.

Mito 4: “Hay que dejar los carbohidratos para bajar de peso”

Los carbohidratos siguen siendo uno de los grupos más demonizados. “Es uno de los mitos más persistentes. Los hidratos de carbono se asocian con aumento de peso, lo que lleva a demonizarlos, eliminarlos o reducirlos de manera extrema", afirmó la experta.

Pero también determinó que cumplen un rol clave: “Los carbohidratos son una fuente fundamental de energía, y no todos son iguales.”

Y aclara: “No es lo mismo ultraprocesados, azúcar refinada, legumbres, cereales integrales o un plato de fideos. Eliminar un grupo completo de alimentos altera la fórmula calórica y puede generar más desorden que beneficio.”

Mito 5: “La fruta engorda”

Otro clásico que sigue vigente, especialmente en redes sociales. “Es un mito que reaparece con distintas formas: evitar la fruta de noche, limitarla por su contenido de azúcar o reemplazarla por productos light", subrayó la nutricionista.

La especialista explica por qué esta idea es errónea: “La fruta entera tiene una matriz muy distinta a la del azúcar libre. Aporta fibra, agua y compuestos bioactivos que modulan la absorción de azúcares y aumentan la saciedad.”

Y concluyó: “Por eso, en el contexto de una alimentación equilibrada, no se asocia a aumento de peso. El problema no es la fruta, sino mirar los alimentos como si fueran un solo nutriente.”

Más allá de los mitos, el mensaje es claro: no se trata de eliminar alimentos ni de seguir reglas estrictas, sino de construir una relación más flexible y consciente con la comida.

 
 

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