El melanoma avanza muchas veces en silencio. Un lunar que cambia de color, una mancha que modifica su forma o una lesión nueva en la piel pueden ser señales que pasan inadvertidas durante meses. Sin embargo, detectarlo a tiempo puede cambiar de manera significativa el pronóstico de la enfermedad.
Cada 23 de mayo se conmemora el Día Mundial del Melanoma, una fecha que busca poner el foco en el cáncer de piel más agresivo y en la importancia de la prevención. Aunque representa una proporción menor dentro de los tumores cutáneos, el melanoma es responsable de la mayoría de las muertes asociadas a esta enfermedad.
En Argentina, según datos de la International Agency for Research on Cancer (IARC), se diagnostican más de 1.600 casos de melanoma por año. Las proyecciones indican que para 2045 esa cifra podría superar los 2.400 casos, lo que representa un aumento del 41% respecto de los registros de 2022.
Un cáncer de piel que sigue creciendo
El escenario argentino acompaña una tendencia global que preocupa a especialistas y sistemas de salud. Estudios de Cancer Research UK advierten que las tasas de mortalidad por melanoma se triplicaron en los últimos 40 años.
La exposición solar acumulada, el bajo uso de protección y la falta de controles periódicos continúan siendo algunos de los principales factores asociados a este crecimiento.
“Como dermatóloga especializada en cáncer de piel, considero que mirar la piel a tiempo sigue siendo una de las herramientas más poderosas que tenemos. Vale la pena recordarlo en cada consulta y en cada oportunidad que tengamos de llegar a más personas”, explica Leisa Molinari, médica dermatóloga especialista en cáncer de piel y cirugía micrográfica de Mohs.
Los avances que abren nuevas posibilidades
En los últimos años también aparecieron avances importantes en tratamientos y diagnóstico.
Las terapias dirigidas para pacientes con mutaciones en los genes BRAF y MEK mostraron mejores resultados cuando se utilizan de forma combinada después de la cirugía, además de reducir efectos adversos.
Para los casos más avanzados, en 2024 la FDA aprobó lifileucel, comercializada como Amtagvi, una terapia celular adoptiva destinada a personas con melanoma metastásico que no respondieron a otros tratamientos.
En Argentina, Vaccimel —desarrollada por el Laboratorio Pablo Cassará junto con instituciones científicas locales— también representa un avance significativo. Se trata de una vacuna terapéutica, no preventiva, pensada para pacientes en etapas iniciales con alto riesgo de recaída.
Según los ensayos clínicos mencionados, mostró una tasa de curación cercana al 70% y actúa estimulando el sistema inmunológico para atacar células tumorales.
La inteligencia artificial, además, empieza a consolidarse como aliada del diagnóstico. Algunos algoritmos ya logran analizar imágenes clínicas con resultados que superan a dermatólogos experimentados. Aunque no reemplazan el criterio profesional, estas herramientas podrían ampliar el acceso al diagnóstico temprano.
La prevención sigue siendo la herramienta más importante
A pesar de los avances médicos, el mensaje principal no cambia: prevenir sigue siendo clave.
Aplicar protector solar todos los días con FPS 30 o más —incluso durante el invierno o en días nublados— es una de las medidas más eficaces. Según la Skin Cancer Foundation, el uso constante puede reducir el riesgo de melanoma hasta un 50%.
También se recomienda usar ropa con cobertura UV, evitar las camas solares y prestar atención a cambios en lunares o manchas.
“La protección solar ya no puede pensarse únicamente desde lo tópico. Fortalecer los mecanismos de defensa de la piel frente a agresiones cotidianas —la radiación UV, la luz azul de las pantallas, la contaminación— es parte de un abordaje integral que apunta a anticiparse al daño acumulativo”, señala Molinari.
La dermatología preventiva también incorporó nuevos recursos, como los fotoinmunoprotectores orales desarrollados a base de plantas, vitaminas y antioxidantes. Estos suplementos funcionan como complemento del protector solar, reforzando las defensas cutáneas desde adentro.
La importancia de revisar los lunares a tiempo
Muchas veces, el melanoma puede detectarse en etapas tempranas con un simple control dermatológico.
“En el consultorio lo decimos siempre: son 5 minutos al año con el dermatólogo, 12 meses de tranquilidad. Aunque no haya antecedentes familiares, revisar los lunares regularmente es una decisión que puede cambiar un diagnóstico”, afirma la especialista.

Y agrega: “Si hay alguna lesión que cambia de forma o color, hay que consultarlo sin demora”.
Las campañas comunitarias realizadas en Estados Unidos durante 2024 reflejan el impacto que puede tener el diagnóstico temprano: más de 2.400 personas accedieron a controles gratuitos, donde se detectaron más de 1.000 lesiones sospechosas y 86 melanomas.
El melanoma puede prevenirse, detectarse y tratarse con herramientas cada vez más efectivas. Pero el cambio más importante sigue estando en los hábitos cotidianos: proteger la piel, observarla y consultar a tiempo.
Fuente: Leisa Molinari, médica dermatóloga, especialista en cáncer de piel y cirugía micrográfica de Mohs. Es fundadora del Centro Médico de la Piel y de Leisa Skin Science, y desarrolladora de Piel Protec. M.N. 116.628. @dra.leisamolinari


