Si tenés ganas de comer pizza pero no querés prender el horno, esta receta es una alternativa fácil y rápida para resolver la cena o el almuerzo. Se prepara con harina de avena, se cocina directamente en sartén y después se completa con los toppings que más te gusten.
La receta fue compartida por la cuenta de Instagram @legalmentesaludable y tiene como base harina de avena, aceite de oliva, polvo de hornear y agua tibia. Además, se puede personalizar con salsa de tomate, mozzarella, huevo, jamón, aceitunas o diferentes tipos de queso.
Pizza de avena en sartén: ingredientes
Para una pizza chica, de aproximadamente 4 porciones:
- 1/2 taza de harina de avena
- 1 cucharada de aceite de oliva
- 1/2 cucharadita de sal
- 1 cucharadita de polvo de hornear
- 1/4 taza de agua tibia
- 1 cucharadita de ajo en polvo (opcional)
- 1 cucharadita de pimentón ahumado (opcional)
Para los toppings:
- Salsa de tomate
- Mozzarella
- Huevo
- Jamón
- Aceitunas
- Otro queso a elección
Para terminar:
- Orégano
- Ají molido
- Un chorrito de aceite de oliva

Cómo hacer pizza de avena en sartén
- Preparar la masa. Colocar la harina de avena en un bowl y mezclar con la sal y el polvo de hornear. Si querés darle más sabor, sumar el ajo en polvo y el pimentón ahumado.
- Incorporar los líquidos. Agregar el aceite de oliva y el agua tibia de a poco, mezclando hasta obtener una masa pegajosa.
- Dejar reposar. Tapar o cubrir el bowl y dejar descansar la masa durante 10 minutos.
- Cocinar en sartén. Calentar una sartén con un poco de materia grasa y colocar la masa. Distribuirla para darle forma de pizza, tapar y cocinar durante unos minutos.
- Dar vuelta. Cuando la base esté cocida, girarla con cuidado para cocinarla del otro lado.
- Agregar los toppings. Colocar la salsa de tomate, la mozzarella y los ingredientes elegidos. Volver a tapar la sartén y cocinar unos minutos más, hasta que el queso esté derretido.
- Terminar y servir. Retirar del fuego y sumar orégano, ají molido y un chorrito de aceite de oliva.
Un plus para hacerla a tu gusto
La ventaja de esta pizza es que la base funciona como punto de partida para diferentes combinaciones. Podés hacerla clásica con salsa y mozzarella, sumar verduras salteadas, agregar huevo o aprovechar distintos quesos y fiambres que tengas en la heladera.
Al cocinarse en sartén y no necesitar horno, es una opción especialmente práctica para esos días en los que buscás una comida casera sin demasiadas vueltas.

