La Semana de la Alta Costura by Elina Costantini volvió a convertirse en el escenario donde los diseñadores argentinos anticipan las tendencias que marcarán la próxima temporada de eventos y celebraciones. En ese marco, Camila Romano presentó una colección donde la feminidad se construye a partir de los contrastes: estructuras precisas, transparencias delicadas y faldas de gran volumen que aportan dramatismo a cada salida.
Con 35 looks sobre la pasarela, la diseñadora propuso una mirada sofisticada sobre la alta costura, en la que conviven el romanticismo y la fuerza.


La tendencia: vuelve la corsetería con una nueva silueta
Uno de los grandes protagonistas de la colección fue el corset, reinterpretado desde una mirada contemporánea. Lejos de sentirse rígido, aparece integrado a vestidos de fiesta que resaltan la silueta sin perder elegancia.

La corsetería se combina con caderas marcadas y faldas amplias, creando una figura inspirada en la alta costura clásica, pero actualizada con materiales livianos y una construcción más moderna.
El resultado es una silueta femenina que recupera el glamour de los grandes vestidos de gala.

Volumen, transparencias y encajes en el desfile de Camila Romano
Las faldas abullonadas fueron otra de las claves de la colección. Con gran presencia escénica, aportan movimiento y convierten cada vestido en una pieza de impacto.

A ellas se suman encajes franceses, transparencias estratégicas y bordados realizados artesanalmente, recursos que enriquecen cada diseño sin sobrecargarlo.

El blanco y el negro, protagonistas de la alta costura
La paleta cromática también acompañó ese juego de contrastes. El blanco apareció en vestidos de inspiración nupcial, con siluetas strapless, líneas clásicas y velos tradicionales, reafirmando que el minimalismo sigue siendo una apuesta fuerte para las futuras novias.

En el extremo opuesto, el negro se impuso en diseños con aberturas estratégicas, transparencias y faldas de gran movimiento, demostrando que continúa siendo uno de los colores más elegantes para los eventos de noche.

También hubo lugar para tonos como el gris y el celeste, que aportaron frescura y modernidad a la propuesta.

Una colección donde los opuestos conviven
Toda la propuesta se construye a partir del equilibrio entre elementos aparentemente contradictorios: vestidos ajustados y siluetas amplias, estructuras marcadas y tejidos livianos, sensualidad y romanticismo.

Ese diálogo entre opuestos define una colección que apuesta por una mujer segura de sí misma, que encuentra en la alta costura una forma de expresar su personalidad sin renunciar a la sofisticación.

El detalle fashionista
La próxima temporada de fiestas recupera una silueta icónica: corsets, cinturas definidas y faldas de gran volumen vuelven a ocupar un lugar central. Camila Romano demuestra que esta tendencia puede convivir con transparencias sutiles, encajes y bordados artesanales, dando lugar a vestidos de fiesta que equilibran dramatismo, elegancia y una marcada impronta contemporánea.






