En la Semana de la Alta Costura by Elina Costantini, Pía Carregal presentó una colección que propone una nueva manera de entender el lujo: a través del tiempo, el oficio y la experimentación con los materiales. Más que una sucesión de vestidos, la diseñadora llevó a la pasarela una celebración del trabajo artesanal, donde cada textura parece construida pieza por pieza.
Presentada en el Malba, la colección dialogó con el arte y la naturaleza para dar vida a prendas donde los tejidos son los verdaderos protagonistas.
La tendencia: las texturas toman el control

Si durante varias temporadas el minimalismo dominó la moda, Pía Carregal propone el camino inverso. La nueva temporada recupera el placer por las superficies ricas en detalles, los bordados y los volúmenes que aportan profundidad a cada diseño.

Gasas de seda natural, organzas, brocados, tafetanes, terciopelos tipo chiffon, tules y tejidos bordados convivieron en una colección donde cada material expresa una identidad propia.

Más que combinar telas, la diseñadora las transforma. Retuerce, plisa, arruga y moldea cada género hasta conseguir superficies únicas que generan movimiento y volumen.
Volúmenes inspirados en la naturaleza en el desfile de Pía Carregal

Uno de los aspectos más interesantes de la propuesta es la manera en que las formas parecen surgir naturalmente del comportamiento de los tejidos.

Las gasas caen con suavidad y construyen siluetas etéreas, mientras que las organzas permiten desarrollar volúmenes escultóricos que envuelven el cuerpo sin perder liviandad.

La naturaleza aparece como inspiración constante, no desde una representación literal, sino a través del movimiento, las formas orgánicas y la libertad con la que cada material encuentra su lugar dentro de la prenda.

Una paleta vibrante que rompe con los neutros

El color también tuvo un rol central. Lejos de la idea de una naturaleza asociada únicamente a los tonos tierra, Pía Carregal apostó por una combinación de amarillos, rosas, verdes, turquesas, chocolates y crudos, construyendo una paleta luminosa y llena de vitalidad.


Los terciopelos y los encajes, además, incorporaron profundidad visual y reforzaron la riqueza de las texturas.
Moda y arte en un mismo escenario

La presentación adquirió un significado especial al realizarse en el Malba, pocos días antes de la inauguración de la muestra Viva Frida, dedicada a Frida Kahlo.

Aunque la colección no busca reproducir el universo de la artista mexicana, sí dialoga con algunos de sus valores: la construcción de una identidad propia, la fuerza expresiva del color y el vínculo permanente entre arte y creación.

Para la diseñadora, ese encuentro entre ambas disciplinas representa un momento natural dentro de un recorrido personal que, desde hace varios años, incorpora la pintura y la experimentación artística como parte de su proceso creativo.







