Máxima volvió a apostar por un vestido de Zimmermann que estrenó en 2019 y que ya usó en cinco ocasiones.
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La reina Máxima de los Países Bajos volvió a demostrar que las prendas con historia tienen un lugar especial en su vestidor. Durante su visita oficial a la localidad de Urk, el miércoles 30 de septiembre, eligió un vestido de inspiración oriental que estrenó en 2019 y que ya había lucido en otras oportunidades.

Se trata de un diseño de la firma australiana Zimmermann, con una impronta romántica y bohemia que se destaca por sus colores cálidos y sus detalles femeninos. Una elección que recupera una prenda de temporadas anteriores y vuelve a poner en escena una de las características más reconocibles del estilo de Máxima: su gusto por los estampados y las siluetas con personalidad.
El vestido de Zimmermann que Máxima volvió a lucir
La pieza elegida por la reina es el modelo Veneto Border, confeccionado en lino y perteneciente a la colección primavera-verano 2019 de Zimmermann. De largo midi y en un tono rosa salmón, tiene un llamativo estampado paisley, también conocido como cachemira, en colores claros que contrasta con el fondo de la tela.

El diseño reúne varios detalles que le dan carácter: un cuello mao, una hilera de botones en el frente, mangas largas abullonadas y un lazo que marca la cintura. La combinación de estos elementos le aporta un aire romántico, con referencias a la estética bohemia que caracteriza a muchas de las propuestas de la firma australiana.

Máxima ya había elegido este vestido en cuatro ocasiones anteriores, desde su estreno en octubre de 2019. Su nueva aparición con la prenda, en Urk, se convirtió así en la quinta vez que la incorpora a un compromiso oficial.
Los accesorios marrones que completaron el look
Para acompañar el vestido, Máxima eligió accesorios en tonos marrones que aportaron continuidad cromática al conjunto. Llevó zapatos de Gianvito Rossi, de gamuza, y un bolso de mano Beanbag de Sophie Habsburg, también en marrón.

La elección de complementos de una misma gama permitió que el vestido conservara todo el protagonismo. En lugar de sumar colores que compitieran con el estampado, la reina optó por una combinación que acompaña los tonos cálidos de la prenda.

El resultado fue un estilismo que recupera una pieza de su vestidor y la integra a una nueva aparición pública, sin necesidad de recurrir a un diseño recién estrenado.
Máxima y su apuesta por repetir prendas
La elección del vestido de Zimmermann también vuelve a poner el foco en una práctica habitual en el vestidor de Máxima: recuperar prendas que ya lució en otros compromisos. En este caso, se trata de un diseño que la acompaña desde hace siete años y que sigue teniendo un lugar en sus elecciones de moda.

La reina suele combinar piezas de distintas temporadas y alternar prendas de diseñadores reconocidos con accesorios que aportan personalidad a sus conjuntos. El vestido Veneto Border es un ejemplo de cómo una misma pieza puede reaparecer en diferentes ocasiones y seguir siendo protagonista.
En su visita a Urk, Máxima eligió una prenda que ya forma parte de su historia de estilo. Una vez más, el vestido de Zimmermann volvió a salir de su placard para acompañarla en una jornada oficial.
Fotos: IG / capturas de video

