Son ese ítem robado al guardarropas masculino que se convirtió en todo un símbolo. Cuando Coco Chanel apareció vistiendo los pantalones de su novio el mundo de la moda tuvo uno de sus primeros momentos icónicos. Nada volvió a ser lo que fue para las mujeres.
Símbolo absoluto de libertad y comodidad ya nadie discute que se trata del uniforme favorito de la mujer y se acomoda a todos los estilos y las diferentes horas del día. Si bien hubo una época donde estuvieron prohibidos, ya nadie se asombra al ver una mujer con pantalones. Al contario, la enaltece en femineidad, seguridad y estilo. Llevar los pantalones es más que una frase hecha. Para la moda es una manera de brindar una nueva posibilidad de uso de un clásico atemporal.
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Allure Parisino

Chic, charme y allure son tres palabras francesas que no tienen un significado preciso pero invitan, sin pensarlo demasiado, a entender de qué se trata. Y si hablamos de estilo las mujeres francesas saben mucho. Aunque tratemos de explicarlo se trata simplemente de saber llevar la ropa con gracia y personalidad más que con esfuerzo.

Son esas prendas fáciles y conocidas que solamente necesitan ser lucidas. Así es como dos elementos simples pero fundamentales del guardarropas se unen para lograr un look con impacto y sex appeal.

El trench, en este caso un poco oversize, es ese símbolo que la mujer parisina bien sabe de qué manera usar para que siempre se vea nuevo. El pantalón ancho negro es ese otro ítem cuya única misión es potenciar la libertad y la femineidad si, además, se los lleva con zapatos con tacos de vértigo. El estilismo nada más necesita de una simple cinta de seda en el cuello para destacar el escote.

El valor agregado

A primera vista se trata de un traje negro de corte masculino con pespuntes a contracolor a modo de decorado. En realidad hablamos de un dos piezas creado por un sastre adquirido en un descarte de ropa y regenerado al día de hoy. Redefinir las prendas para darles una nueva vida y un nuevo uso sin perder la esencia es encontrarles una nueva manera de usarlos y poder coordinarlos con otros ítems, en este caso una camisa corta y una corbata, también recuperados del desuso.

Una manera de revalorizar lo que ya existe, de destacar el trabajo manual de un sastre y ponerla en valor con una nueva manera de usarlos para que sigan viviendo.


Pollera Pantalón

50 sombras de negro. Una paleta oscura con sombras más oscuras para generar un clima de misterio y elegancia. Las diferentes texturas y las proporciones logran una silueta nueva y a la vez equilibrada. También llamado culotte, la pollera pantalón es esa pieza que, si bien aparece en temporadas definidas, también puede ocupar un lugar periódico en el guardarropas femenino. Mitad pollera y mitad pantalón se trata de un híbrido que además de ser práctico resulta chic.

Tiene su origen en el guardarropas de los aristócratas y militares que cortaban los pantalones a la altura de las rodillas. En 1911 Paul Poiret los introdujo con forma de babucha oriental y armó un escándalo. En 1931 la diseñadora Elsa Schiaparelli diseñaba y lucía sus propios culottes por las calles de Londres. Fue en la década del 60 cuando se volvieron populares con el desfile del norteamericano Norman Norell quien los presentó como una nueva y moderna opción.

Los años siguientes tienen a la pollera pantalón como una prenda que se repite de manera periódica. Es esa pieza cuyo estilo supera a la tendencia.


Sastrero y femenino

Se trata de potenciar la femineidad de las mujeres, no de masculinizarla con pantalones. Si bien hubo momentos anteriores controversiales, fue en los años 30 y 40 del siglo XX cuando el rol social de las mujeres se puso en jaque con las primeras mujeres vistiendo pantalones debido a que las protagonistas eran las estrellas del cine de Hollywood de la época. Una de ellas fue Katharine Hepburn quien los vestía en el cine y en la vida cotidiana. Su manera cómoda y sin esfuerzo llamó mucho la atención sumado a un estilo masculino poco común para la época. Es por ello que su estilo personal trasciende y siempre encuentra adeptas y fanáticas que adaptan y adoptan prendas del guardarropas de ellos. Un tapado, una camisa rayada y el pantalón de hombre ajustado en la cintura forman el look de base para este invierno que dice presente.



La monoprenda

Aunque a primera vista se permita la duda, el mono también tiene un pantalón y merece la oportunidad de destacarlo como tal. Durante la Segunda Guerra Mundial las mujeres se vieron obligadas a vestir overoles para trabajar en las fábricas y ese podría decirse que es el momento en el cual debieron usar una monoprenda.

Si bien pasó mucha agua bajo el puente hoy encontramos en la monoprenda esa pieza que ya está totalmente instalada en el guardarropas de ellas. Adecuados a diferentes momentos del día, es para la noche cuando se presta para combinar un top femenino que desnuda la espalda con el ícono masculino por excelencia reversionado y feminizado de tal manera que de su pasado solamente nos recuerda la libertad de movimientos al caminar.


MODELO @finibocchino para @musemanagement
FOTOS @chrisbeliera
VÍDEO @ph.candela
ESTILISMO @alegarcia360
MAQUILLAJE @ro_somoza para @sebastiancorreaestudio
PEINADOS @marcobustamante