Natalia Antolín hizo su debut en SAC, Semana de la Alta Costura by Elina Costantini, con una colección creada especialmente para la ocasión y con Frida Kahlo como gran inspiración.
A lo largo de 38 pasadas, la diseñadora reinterpretó el universo de la artista mexicana desde su propio lenguaje, sin caer en una lectura literal. La propuesta estuvo atravesada por el color, las texturas, los bordados artesanales y una fuerte carga simbólica.
Los corsets ocuparon un lugar central como referencia a los elementos ortopédicos que acompañaron a Frida durante gran parte de su vida, mientras que flores, corazones y plumas aparecieron como algunos de los motivos más recurrentes de la colección.
Hubo flores trabajadas en tres dimensiones, aplicaciones, transparencias y volúmenes que transformaron la pasarela en una suerte de jardín exuberante, atravesado por rojos, borgoñas, verdes y negro.
La colección recorrió diferentes siluetas, desde sastrería y monos hasta faldas con corsets y vestidos cortos y largos, siempre con esa impronta femenina, sensual y contundente que caracteriza a Natalia Antolín.
Las plumas sumaron movimiento y reforzaron la idea de las alas como símbolo de libertad, mientras que los bordados y las flores recuperaron la riqueza artesanal y visual de México, una cultura con la que la diseñadora mantiene un vínculo desde hace años a partir de sus viajes de trabajo por el país.
Más que reproducir el guardarropa de Frida Kahlo, Antolín buscó capturar algo de su espíritu: una mujer fuerte, expresiva y consciente del poder de su propia imagen.
Su debut en SAC dejó así una de las postales más coloridas y teatrales de la Semana de la Alta Costura, con una colección donde moda, arte e identidad se encontraron sobre la pasarela.



































