Hay una imagen que resume buena parte de los últimos años de Silvina Luna: su hermano Ezequiel a su lado. Cuando la salud de la modelo comenzó a deteriorarse, él dejó Rosario y se instaló en Buenos Aires para acompañarla. Durante sus internaciones y tratamientos, se convirtió en su sostén más cercano y también en quien debió tomar algunas de las decisiones más difíciles.

Después de la muerte de Silvina, el 31 de agosto de 2023, Ezequiel eligió nuevamente el silencio. Lejos de las cámaras y de las entrevistas, atravesó el duelo con asistencia psicológica y continuó concentrado en la búsqueda de justicia y en cumplir una voluntad que su hermana le había confiado antes de morir.
Ezequiel y Silvina: un vínculo que se hizo todavía más fuerte con los años
Ezequiel era cinco años menor que Silvina y los dos tenían una relación especialmente cercana. Después de la muerte de sus padres, en 2008, ese vínculo se profundizó todavía más. La propia Silvina lo había definido como su gran compañero y contenedor emocional.
Cuando comenzaron los problemas de salud de la modelo, Ezequiel decidió mudarse desde Rosario a Buenos Aires para estar cerca de ella. Durante sus últimos años, acompañó sus tratamientos y estuvo presente durante las internaciones.
En 2023, cuando Silvina permaneció internada durante casi tres meses en el Hospital Italiano, Ezequiel estuvo prácticamente todo el tiempo a su lado. Incluso se había ofrecido a donarle un riñón ante la necesidad de un trasplante.

Pero su manera de acompañarla también implicó una decisión muy concreta: mantenerse lejos de la exposición pública.
Por qué Ezequiel Luna eligió mantener un perfil bajo
Durante la internación de Silvina, Ezequiel dejó en claro que no quería que la atención estuviera puesta en él. En medio de la preocupación por el estado de salud de su hermana, pidió disculpas a quienes intentaban comunicarse con él y explicó que tenía la cabeza puesta únicamente en cuidarla.
“Yo lo único que quiero tener en la cabeza ahora es a mi hermana”, había expresado en ese momento.

Esa postura se mantuvo después de su muerte. Ezequiel atravesó los primeros meses del duelo lejos de los medios y, en septiembre de 2023, contó que había comenzado terapia.
“Creo que todavía no caí, fueron meses muy duros, hago terapia desde que murió mi hermana”, reveló entonces.
La exposición pública nunca pareció ser su prioridad. Incluso cuando decidió hablar, lo hizo para contar cómo estaba transitando la pérdida y para continuar acompañando el reclamo de justicia por la muerte de Silvina.
El documental que Silvina quiso hacer y que Ezequiel ayudó a preservar
Hay, sin embargo, una forma en la que Ezequiel volvió a ocupar un lugar central en la historia pública de su hermana: el documental Perfecta: La voz de Silvina Luna.
La producción nació de un deseo de la propia Silvina. Durante los últimos años de su vida, ella comenzó a grabarse con su celular, registrando momentos de sus visitas al hospital y sus sesiones de diálisis. También dejó material personal con la intención de contar en primera persona aquello que estaba atravesando.
“Silvina me pidió hasta el final que la filmara. Ella estaba con la cabeza que quería hacer este documental y quería mostrar todo lo que le estaba pasando. Ella quería que su historia sirviera para algo, que sea un ejemplo para otras personas”, contó Ezequiel.

Ese material quedó en manos de su hermano y del equipo que lleva adelante la producción. Netflix confirmó en abril de 2026 que el proyecto se encuentra en desarrollo y que llegará a la plataforma en 2027.
El documental está dirigido por Nico Petrich y producido por Pampa Films, con Studio23 como productora asociada. La propuesta combina las grabaciones realizadas por Silvina con testimonios de personas de su entorno y busca reconstruir sus últimos años desde una mirada íntima.
“Perfecta”, el legado que Ezequiel continúa junto a Silvina
El título del documental es también una manera de volver a escuchar a Silvina desde un lugar diferente. No se trata solamente de reconstruir su carrera o los últimos años de su vida, sino de recuperar su propia voz a través de los registros que decidió dejar.
En el adelanto presentado por Netflix se pueden ver imágenes grabadas por ella misma durante sus tratamientos médicos. Ezequiel aparece también como uno de los testimonios centrales de una historia que conoce desde el lugar más íntimo: el de un hermano que estuvo a su lado durante todo el proceso.
A tres años de la muerte de Silvina, esa parece ser también la manera en que Ezequiel continúa ligado a ella. Con el mismo perfil bajo que mantuvo durante su enfermedad, pero ocupando ahora un lugar fundamental para preservar aquello que su hermana quiso contar.
Silvina buscaba que su experiencia dejara un mensaje. Ezequiel, que durante años eligió hablar poco y acompañarla mucho, es hoy una de las personas encargadas de que esa voz pueda llegar a otros.

