MORIA de Netflix es el fenómeno de entretenimiento, viral y cultural de 2026. Sus protagonistas son las actrices que interpretan a Moria Casán en diferentes etapas de su vida: Sofía Gala Castiglione, Griselda Siciliani y Cecilia Roth.
Pero nada más clave en la serie biográfica sobre la One - “Mujer, madre y (diva) argentina”- que “el mundo de Moria” –pasado, presente y futuro- recreado a través de un extraordinario diseño de producción del que se destacan las maquetas creadas por Estudio LosChinos.
¿Quiénes son?: las creadoras de las maquetas de la serie MORIA

Rosina Golaz es diseñadora industrial. Su incursión en el país de las maravillas en miniaturas comenzó cuando Leonor García Vercillo la convocó para una misión en la que había que armar una serie de paneles “contando historias de maneras delirantes –recuerda- Y después de trabajar en algunos otros proyectos juntas, me invitó a formar parte del estudio como socia”.
Es el Estudio LosChinos, dedicado a la Dirección de Arte, Diseño y Realización de maquetas, miniaturas, objetos de utilería y ambientación de espacio, fundado hace 10 años por Leonor García Barsillo, comunicadora social... con orientación en arquitectura, diseño, imagen y sonido, y vestuario, inspirada en su tía, la reconocida escenógrafa y vestuarista Tiky García Estévez.


“Desde el principio me enamoré de este mundo entre el juego y el trabajo que me permite imaginarme cosas y hacerlas realidad”, afirma Rosina.
Al proyecto MORIA llegaron convocadas por Juan Cavia y Walter Cornás -de Cornás Cavia Estudio-, diseñadores de arte de la serie de Netflix –más precisamente production design & key art- y cabezas de todo el equipo de arte de la súper producción de Netflix.
Cómo se creó el mundo en miniatura de la serie de Moria Casán


Dijeron que el director de la serie (Javier Van de Couter) “quería trabajar con maquetas como elemento narrativo en la historia”. Y las conquistó. "Desde el vamos eso nos intrigó porque, en general, las maquetas no funcionan como elemento narrativo”, apunta Rosina Golaz.
Y las maquetas fueron EL punto de partida para contar la historia de una vida, la vida de Moria Casán, “el Obelisco con tetas”.
Lo que ellas hicieron (casi textuales de los primeros instantes de la serie) no fue solamente un set sino la (intensa)mente y cabeza de Moria.
“Maquetas que iluminan mi mapa de la vida”, dice Moria, que en el principio del primer episodio camina –inmensa- por la ciudad iluminada, la República, su Aldea, como una “Mostra” heroína de película clase B.
“Desde el principio este proyecto fue un desafío por el tamaño de las maquetas, la cantidad de elementos y los diferentes estilos que tenían que tener”, cuenta la dupla creativa de Estudio LosChinos.
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Así se hicieron el Obelisco y la casa de Moria Casán

Leonor y Rosina -más el “equipo chino” integrado por directores de arte, diseñadores gráficos, diseñadores industriales, realizadores, escenógrafos y artesanos- construyeron interiores –desde el teatro hasta la cárcel-; exteriores, algunos colmados de detalles, otros más despojados, y todos con su propio carácter.
Entre todas las maquetas que hicieron –todas diferentes- hay dos que se destacan: el centro de la Ciudad de Buenos Aires con el Obelisco y la emblemática casa de Moria Casán en Parque Leloir, en el Oeste de la provincia de Buenos Aires.

“La casa de Leloir fue una representación a escala literal hiperrealista de la locación en la que se filmaron, y hubo que hacer una gran reconstrucción a partir de fotos, visitas y dibujos –describen- Las enredaderas que rodean toda la casa fueron uno de los trabajos más importantes, junto con las texturas en paredes, pisos y ventanas, que le dan esa terminación tan realista”.
A la maqueta del centro porteño -ícono instantáneo de MORIA- (tiene 7 metros de diámetro, y aproximadamente 73 edificios) la planificaron “en capas de detalles”.
En primer lugar están las veredas y la estructura de los edificios genéricos. Aparte diseñaron algunos edificios reconocibles alrededor del Obelisco, y luego agregaron detalles en los techos y frentes de los edificios para ir aportando profundidad a la escena.
“Armamos diferentes tipos de cartelerías, en los techos, en los laterales y las marquesinas de los teatros –reconstruyen el proceso- Pintamos detalles en las fachadas de algunos edificios, les agregamos tanques de agua, aires acondicionados, toldos, vidrieras... Finalmente pusimos semáforos, estaciones de subte, cartelera en la calle y teléfonos públicos”.
Las maquetas de MORIA hechas con “Inteligencia Artesanal”

Ahora que ya sabemos quiénes son, ¿cómo lo hicieron? “Armamos un diseño que puede ser 3D o 2D según el proyecto lo requiera. Y a partir de esto definimos en qué material se va a hacer cada cosa basado en escala y morfología -explican- Lo que más usamos es construcción con MDF”.
Después de mandar a cortar con láser las piezas que componen los edificios armaron la base, separaron cada corte por color, lijaron –lijaron mucho- buscaron y encontraron texturas y redondearon hasta el punto exacto cómo lo querían.
“Después de eso pintamos y una vez que estuvo todo listo lo ensamblamos. Con todos los edificios ensamblados, empieza el armado final de la maqueta, donde cada edificio tiene su lugar. Y sobre eso agregamos todas las capas de detalle”.



"Nuestro trabajo es pura inteligencia artesanal, es casi un oficio –resalta Leonor García Vercillo - Está hecho 100% con las manos, con los ojos, con el cuerpo, con la materia”.
Y no terminó en el taller de Estudio Lxs Chinxs sino que siguió durante el rodaje. “Nuestras maquetas ¡son como bebés! -confiesan- Nos encariñamos mucho con cada proyecto, le ponemos todo, y nos encanta que todo quede impecable. Siempre estamos presentes en los rodajes porque, además de todo, son objetos muy sensibles que nosotras sabemos manipular bien”.


“Somos un poco obsessed. Creo que no podríamos hacer este trabajo si no lo fuerámos”, afirma “Le” o “La China” que desde hace varios años también trabaja en la productora cinematográfica CanCanClub como directora de arte, especializada en miniaturas.
"Siempre decimos que somos Estudio Las Creídas. Porque nos fanatizamos mucho con nuestro propio trabajo”.
Cuando la One conoció a Leonor García Vercillo y Rosina Golaz

Definitivamente, su trabajo en MORIA no fue una misión común, como tampoco lo es la vida de Moria Casán... Y fue espectacular, desde el principio, con “la One” observándolo todo y caminando sobre su maqueta, hasta el final, cuando la actriz/diva trascendió de la ficción a la realidad y les agradeció por su parte en la re/construcción de su vida de mujer/diva.
“La reacción de Moria fue espectacular –celebra Leonor- Su presencia es mágica. Yo ya sabía que iba a ser así, pero cuando lo vi me impacté. Compartimos el rodaje con ella, y eso ya era un sueño. Todo el tiempo fue muy agradecida, muy divina, muy real, muy humana, muy hermosa”.
Leonor García Vercillo y Rosina Golaz hasta sienten que fueron tocadas por la varita mágica, glamorosa y popular de Moria Casán.

“Uno de los comentarios que más me alegran es el que nos dicen: ¡era obvio que la habían hecho ustedes” -destaca Le- Eso me hace muy feliz porque nosotras no somos famosas, tenemos pocos seguidores (@estudioloschinos); nos encanta mostrar el proceso de todo lo que hacemos pero no somos conocidas más allá del mundo audiovisual”.
Hasta ahora... Porque Moria, la titiritera de la maqueta que ilumina el mapa de su vida –pasado, presente y futuro- acaba de reflejar y reflectarles su personalidad (enorme).
“Amamos nuestro país, es el mejor país del mundo... y ¡Moria es Argentina!”.

















