Durante la jornada de este sábado 12 de septiembre, Paula Chaves y Pedro Alfonso organizaron un día muy especial en el Parque de la Costa, el emblemático espacio de diversiones ubicado en Tigre. Rodeados de sus seres queridos, sus amiguitos y sus tres hijos (Olivia, Baltazar y Filipa), la pareja aprovechó el fin de semana para reconectar con la diversión y la adrenalina.
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Fiel a su estilo auténtico, cercano y lleno de humor, Paula fue documentando cada momento del paseo en sus redes sociales. Mientras filmaba a sus hijos disfrutando de las sillas voladoras y buscaba la mejor toma de Filipa, la modelo bromeó con los temores que le despiertan ciertos juegos mecánicos.
“No le paso los traumas a mis hijos. No le paso los miedos a mis hijos. Repitan conmigo”, dijo entre risas mientras registraba el entusiasmo de los más chicos.
“¿A quién salió tan valiente?”, se preguntó la conductora con ironía al enfocar a su marido, dejando en claro el espíritu cómplice que define su relación.
La diversión continuó cuando la pareja decidió subir a una de las montañas rusas del predio. Paula filmó los momentos de mayor vértigo y, mientras ella se reía tentada, Pedro gritaba asustado en plena bajada con un muñeco detrás disfrazado de rana que alzaba los brazos.
Más adelante, el actor asumió el rol de acompañar al grupo de niños en los juegos más audaces, algo que su esposa celebró con mucho humor: “El adulto responsable”, destacó sobre una imagen de la atracción en funcionamiento.
Así, la actriz mostró una jornada repleta de risas, recuerdos compartidos y momentos inolvidables en los que los adultos también volvieron a ser chicos por un rato.
De los momentos difíciles al aprendizaje en la crianza
La escapada familiar llega pocos días después de que Paula compartiera una emotiva reflexión en el programa PH, Podemos Hablar (Telefe). En esa emisión, la modelo recordó la fuerte crisis económica que atravesó su familia a comienzos de los años 2000, un acontecimiento que transformó por completo su vida adolescente.
A los 15 años, Paula debió dejar San Isidro para mudarse junto a su mamá y sus hermanos a una casa prestada en la localidad de Lobos, luego de que su papá sufriera la quiebra de su empresa textil. Aquel cambio implicó alejarse de sus amigos, de su colegio y de los rituales cotidianos que conocía.
Con los años, la conductora logró reinterpretar esa experiencia no como una pérdida, sino como un pilar fundamental de su fortaleza actual. Lejos de guardar un mal recuerdo, Paula valora aquel giro inesperado como una lección clave para su vida personal y para el rol de madre que ejerce hoy.

“Viéndolo ahora, fue lo mejor que me pasó. Creo que me forjó a mí como persona, a valorar las cosas. Hoy por hoy, mis hijos pueden tener lo que sea, pero yo trato de que ellos puedan valorar cada cosa que tienen. Que cada cosa se gana con trabajo”, reflexionó.
Esa misma enseñanza se traslada al presente que comparte con Alfonso, especialmente mientras llevan adelante obras y mejoras en su hogar familiar. “Ahora nos estamos haciendo nuestra casa y todo el tiempo les digo: ‘Nuestro gasto está puesto acá, tenemos que pensar en nuestra casita, que es nuestro techo’. Para que ellos sepan que todo eso lo hacemos con mucho esfuerzo”, enfatizó.
Entre paseos divertidos y momentos de conexión, Paula demuestra que el verdadero valor de la vida familiar reside en disfrutar el presente con alegría, mientras se transmiten valores de gratitud, trabajo y contención diaria.
Créditos: Instagram


