Chrissy Metz de los cambios en su salud tras comenzar un tratamiento con GLP-1
 

Chrissy Metz habló de los cambios en su salud tras comenzar un tratamiento con GLP-1

Chrissy Metz habló de los cambios en su salud tras comenzar un tratamiento con GLP-1
La actriz de “This Is Us” contó que experimentó cambios que van mucho más allá del descenso de peso. Habló de su energía, la inflamación, el “ruido alimentario” y de una decisión personal: empezar a priorizarse.
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Durante años, Chrissy Metz convivió con comentarios sobre su cuerpo. Su peso fue tema de conversación dentro y fuera de la pantalla, muchas veces por encima de su trabajo y de su historia personal. Por eso, cuando decidió hablar de su tratamiento con medicamentos GLP-1, eligió hacerlo desde otro lugar: no desde la imagen, sino desde la salud.

La actriz de This Is Us contó que durante mucho tiempo dudó antes de comenzar. Investigó, hizo preguntas y conversó con su equipo médico. No buscaba alcanzar una determinada talla ni responder a las expectativas ajenas: quería sentirse mejor, recuperar energía y anticiparse a algunos problemas de salud presentes en su familia.

“Fui muy escéptica con los GLP-1 durante mucho tiempo”, reconoció en una entrevista exclusiva con E! News.

Chrissy Metz y los cambios que van más allá del peso

Dos meses después de contar públicamente que había comenzado el tratamiento, Chrissy compartió algunas de las transformaciones que más la sorprendieron.

Una de ellas fue la posibilidad de responder a una exigente rutina laboral. Durante cuatro meses formó parte del musical & Juliet en Broadway, donde debía sostener ocho funciones semanales.

“Poder correr por el escenario durante ocho funciones por semana fue realmente increíble”, expresó en declaraciones reproducidas por E! News.

Para la actriz, esa resistencia física fue una señal concreta de que algo estaba cambiando. También contó que la inflamación que sentía en el cuerpo había disminuido considerablemente.

Chrissy atraviesa la perimenopausia y tiene molestias en las rodillas, dos situaciones que, según explicó, influían sobre su bienestar cotidiano. La reducción de esas molestias le permitió sentirse más activa, moverse con mayor comodidad y afrontar su trabajo con otra energía.

Se trata, de todos modos, de su experiencia personal. Su testimonio no significa que los medicamentos GLP-1 sean un tratamiento específico para la inflamación ni que produzcan los mismos resultados en todas las personas.

“No sabía que podía silenciar el ruido alimentario”

El cambio más importante para Chrissy no fue solamente físico. También tuvo que ver con todo el espacio mental que durante años estuvo ocupado por la comida.

“No sabía que podía silenciar el ruido alimentario”, contó a E! News.

La expresión “ruido alimentario” se utiliza para hablar de esos pensamientos persistentes alrededor de qué comer, cuánto, cuándo hacerlo o de la necesidad de controlar permanentemente la alimentación.

Metz explicó que, al disminuir ese ruido, comenzó a sentirse más presente. Recuperó espacio para pensar, crear y prestar atención a otras áreas de su vida sin estar atravesada todo el tiempo por la preocupación por la comida.

La actriz conoce de cerca esa sensación. Contó que hizo dietas desde muy pequeña y que durante años cargó con la vergüenza social que suele recaer sobre las personas que habitan cuerpos grandes.

Por eso, para ella fue importante aclarar que su decisión no estaba impulsada únicamente por la apariencia. “No lo estaba haciendo solo por vanidad”, sostuvo.

Por qué Chrissy Metz decidió probar un tratamiento con GLP-1

Su primera reacción frente a estos medicamentos había sido negativa. Le preocupaban sus efectos, no sabía cómo respondería su organismo y desconfiaba de las promesas rápidas que suelen construirse alrededor del descenso de peso.

Pero una persona cercana compartió con ella información detallada sobre el tratamiento. Eso la llevó a investigar, conversar con profesionales y reconsiderar su postura.

Su historia familiar también pesó en la decisión. Después de la muerte de su padre, quien sufrió una sepsis tras una cirugía bariátrica, Chrissy comenzó a observar con mayor atención los antecedentes de salud de su familia.

La actriz entendió que quería adelantarse a ciertas dificultades y empezar a cuidarse de una forma diferente. No se trataba de rechazar su cuerpo, sino de asumir un compromiso con él.

Junto con la medicación incorporó entrenamiento de fuerza y actividad física. Ella misma remarcó que no considera a los GLP-1 una “varita mágica”, sino una herramienta dentro de un cambio más amplio que necesita constancia y acompañamiento.

También es importante señalar que Metz mantiene una colaboración comercial con la empresa de telesalud Ro, a través de la cual realiza su tratamiento. Este vínculo permite contextualizar sus declaraciones públicas.

Qué son los medicamentos GLP-1

Los agonistas del receptor GLP-1 imitan la acción de una hormona que el organismo produce naturalmente. Pueden intervenir en la regulación de la glucosa, retrasar el vaciamiento del estómago y actuar sobre las zonas del cerebro relacionadas con el apetito y la saciedad.

Si bien muchas veces se utiliza “Ozempic” como un término general, no todos los tratamientos con GLP-1 son Ozempic. Chrissy Metz habló de esta familia de medicamentos, pero no confirmó públicamente qué marca utiliza.

Ozempic contiene semaglutida y está aprobado en Estados Unidos principalmente para adultos con diabetes tipo 2 y determinadas condiciones cardiovasculares o renales. Wegovy también contiene semaglutida, pero es la presentación aprobada para el tratamiento crónico del sobrepeso y la obesidad en pacientes que cumplen los criterios médicos.

Por qué el seguimiento médico es indispensable

Estos tratamientos no son adecuados para todas las personas ni deben utilizarse sin una evaluación profesional. La indicación depende de la historia clínica, los antecedentes familiares, las condiciones de salud y otros medicamentos que pueda estar tomando cada paciente.

Entre los efectos adversos más frecuentes se encuentran las náuseas, los vómitos, la diarrea, el dolor abdominal y la constipación. También existen contraindicaciones y advertencias específicas que deben ser valoradas por un médico.

La elección de un tratamiento para el sobrepeso o la obesidad debe surgir de una conversación con profesionales de la salud en la que se evalúen beneficios, riesgos, efectos secundarios y necesidades particulares.

Una conversación sobre salud, no sobre talles

Al contar su experiencia, Chrissy Metz no buscó recomendar una fórmula universal. Su decisión fue personal, estuvo acompañada por profesionales y respondió a su propia historia clínica.

Pero su relato permite abrir una conversación necesaria: la obesidad es una condición de salud compleja y no una falta de voluntad. Del mismo modo, recurrir a un tratamiento médico no debería convertirse en motivo de vergüenza ni habilitar opiniones sobre el cuerpo ajeno.

Los cambios que Chrissy hoy valora no se resumen en una cifra en la balanza. Habla de poder moverse mejor, afrontar ocho funciones por semana, recuperar energía, mejorar sus controles y dejar de dedicar tanta atención mental a la comida.

En su caso, cuidarse significó animarse a revisar una postura que había sostenido durante años. También significó dejar de pensar en lo que otros podían decir y preguntarse qué necesitaba ella para vivir mejor.

Esta nota tiene carácter informativo y no reemplaza la consulta con un profesional de la salud.

 
   

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