Gonzalo Bonadeo recordó el momento en que decidió cambiar sus hábitos alimentarios después de recibir una advertencia contundente de su médico. En una charla con Mario Pergolini en Otro día perdido, el periodista deportivo contó cómo atravesó el proceso que lo llevó a bajar más de 60 kilos y explicó por qué la transformación también implicó un desafío psicológico.
La advertencia médica que hizo reaccionar a Gonzalo Bonadeo
Bonadeo tenía 48 años -hace quince- cuando consultó a su médico clínico y recibió una advertencia que lo hizo replantearse su estilo de vida. Según recordó durante la entrevista, sus análisis daban bien, pero el profesional le explicó que la obesidad podía traer consecuencias para su salud con el paso del tiempo.
“Un día mi clínico me dijo: ‘Gonzalo, la obesidad no es un problema, el problema es lo que viene con eso: hipertensión, problemas articulares, del corazón, diabetes’”, relató.

La frase que más lo impactó llegó después. “Yo en ese momento tenía 48 años. Los análisis me daban bien, pero me dijo que si no paraba en 10 años iba a estar en un cajón”, recordó.
La advertencia funcionó como un punto de inflexión. A partir de esa consulta, el médico le recomendó comenzar un tratamiento con una nutricionista para modificar sus hábitos alimentarios.
El proceso psicológico detrás del cambio de hábitos
Bonadeo contó que llegó a la consulta con prejuicios y temores. Suponía que el tratamiento implicaría restricciones extremas y se lo hizo saber a la especialista desde el primer encuentro.
“Le dije de entrada que si me daba 200 calorías por día yo me iba”, recordó.
Sin embargo, la propuesta fue diferente de lo que esperaba: trabajar de manera conjunta y progresiva, sin eliminar por completo los alimentos que le gustaban. Con el tiempo, el periodista entendió que el cambio no se limitaba a seguir una dieta, sino que también involucraba su relación con la comida.

“Yo en ese momento todavía no había entendido que me había comido a algo o alguien. Fue un proceso psicológico muy jodido”, expresó al describir la dimensión emocional que tuvo ese recorrido.
Cómo aprendió a comer de otra manera
Durante la charla con Pergolini, Bonadeo explicó que debió aprender a organizar sus comidas y prestar atención a lo que elegía. Entre las herramientas que incorporó, mencionó una forma de distribuir los alimentos en el plato sin tener que renunciar a preparaciones que disfrutaba.
“Me enseñaron que podés comer pasta, pero con la mitad del plato con ensalada”, contó.
También recordó que la propuesta no consistía en prohibirle para siempre sus alimentos preferidos. “Me dijeron que no me iba a quedar sin comer chocolate, pero que me iba a ganar el derecho de comerlo”, señaló.
Con el paso del tiempo, esa nueva manera de alimentarse se convirtió en parte de su rutina. “Hoy como cualquier cosa”, afirmó, al explicar que la diferencia está en las elecciones, las cantidades y los hábitos que fue incorporando.
Gonzalo Bonadeo bajó más de 60 kilos
El tratamiento dio como resultado una pérdida de más de 60 kilos. Según contó el periodista, una parte importante del descenso se produjo durante los primeros meses, cuando empezó a ver los resultados de los cambios que había puesto en práctica.
“Tuve suerte con mi metabolismo porque, sin aditivos, bajó más de 60 kilos”, afirmó. Y precisó: “La mayoría fueron en los primeros meses: entre octubre y marzo bajé 20”.
Esos primeros resultados lo ayudaron a sostener el proceso, aunque Bonadeo remarcó que el cuidado no termina con el descenso de peso. “Eso te motiva, el proceso es constante”, concluyó en Otro día perdido.
Su testimonio puso el foco no solo en la transformación física, sino también en el trabajo sostenido que implicó revisar sus costumbres y construir una relación diferente con la comida.

