Desde que dejaron sus funciones como miembros activos de la familia real británica y se instalaron en Montecito, California, el príncipe Harry y Meghan Markle dejaron en claro que querían una vida muy diferente para sus hijos. Ahora, un nuevo dato sobre la crianza de Archie y Lilibet volvió a poner a los duques de Sussex en el centro de la escena.
Según revelaron en medios internacionales, personas cercanas a la pareja, anunciaron que los niños no saben que su abuelo paterno es el rey Carlos III. Una decisión que habría sido tomada de manera consciente por Harry y Meghan con un objetivo muy claro: permitirles crecer como cualquier otro chico, alejados del peso de los títulos, los protocolos y las obligaciones que implica pertenecer a la Corona.
Una infancia lejos de los títulos reales
De acuerdo con las versiones que trascendieron, Archie, de 7 años, y Lilibet, de 5, prácticamente no conocen el funcionamiento de la familia real británica. En su vida cotidiana, Carlos III no es "el rey", sino simplemente su abuelo.
Por eso, cuando recientemente compartieron un encuentro privado con él en Highgrove House, los pequeños vivieron ese momento como una reunión familiar, sin entender la dimensión institucional que representa el monarca dentro del Reino Unido.

La decisión está en línea con el estilo de vida que Harry y Meghan eligieron desde que abandonaron la familia real en 2020 y comenzaron una nueva etapa en Estados Unidos, priorizando la privacidad de sus hijos.
El reencuentro con Carlos III
Después de varios años marcados por la distancia entre los Sussex y la familia real, el Palacio de Buckingham confirmó que Carlos III y la reina Camilla recibieron a Harry, Meghan, Archie y Lilibet en un encuentro privado.
No hubo fotografías oficiales ni trascendieron detalles de la conversación, ya que la Casa Real remarcó que se trató de una visita exclusivamente familiar.

Para Archie y Lilibet, sin embargo, fue simplemente la oportunidad de compartir tiempo con su abuelo, sin que el protocolo ni la etiqueta real condicionaran ese vínculo.
La filosofía de crianza de Harry y Meghan
La pareja siempre manifestó su deseo de ofrecerles a sus hijos una infancia lo más normal posible. Archie nació en Londres en 2019, cuando Harry y Meghan todavía integraban oficialmente la familia real, mientras que Lilibet nació en California, en 2021, cuando los duques ya habían comenzado su nueva vida lejos del Palacio de Buckingham.

Esa búsqueda de normalidad explicaría por qué decidieron mantenerlos al margen de los títulos nobiliarios y del complejo entramado de la monarquía británica, privilegiando que construyan primero una relación afectiva con su familia antes que una institucional.


