El crucero “Ambition” quedó en el centro de la atención internacional luego de que las autoridades sanitarias francesas dispusieran el aislamiento de 1747 personas a bordo de uno de sus buques en el puerto de Burdeos, tras detectarse un brote de gastroenteritis y la muerte de un pasajero.
Según informaron fuentes oficiales, el barco transportaba 1233 pasajeros y 514 tripulantes cuando se activó el protocolo sanitario. Entre los ocupantes, al menos 50 presentaron síntomas compatibles con un cuadro gastrointestinal, principalmente vómitos y diarrea.
El episodio más grave ocurrió cuando un hombre de 90 años falleció antes de que el crucero arribara a puerto, lo que aceleró la decisión de las autoridades de mantener a toda la embarcación bajo aislamiento preventivo.
El barco había iniciado su recorrido el 6 de mayo desde las islas británicas Shetland y realizó escalas en Belfast, Liverpool y Brest, por lo que la mayoría de los pasajeros son ciudadanos británicos e irlandeses. Las investigaciones preliminares apuntan a una posible intoxicación alimentaria, aunque aún se esperan los resultados definitivos de laboratorio.

Por el momento, los análisis descartaron la presencia de norovirus en los casos detectados, aunque los equipos sanitarios continúan trabajando para determinar el origen exacto del brote.
Mientras tanto, el crucero tiene previsto continuar su ruta hacia España una vez que finalicen las pericias correspondientes, aunque bajo estrictas medidas de control para evitar cualquier propagación fuera del barco.
El caso que reaviva la preocupación global
El episodio ocurre en un contexto de creciente alerta sanitaria internacional por los brotes en cruceros. En paralelo, el mundo sigue de cerca la situación del MV Hondius, que partió desde Ushuaia y registró tres muertes vinculadas a un brote de hantavirus.
Ese caso derivó en la cuarentena de pasajeros evacuados en España, donde las autoridades sanitarias mantienen controles estrictos y aislamientos preventivos, mientras se completan los estudios epidemiológicos.
Entre los pasajeros del Hondius se encontraba el ingeniero argentino Carlos Ferello, quien relató desde su aislamiento que permanece en un hotel bajo estrictas restricciones, sin contacto con otras personas y a la espera de resultados médicos.
Ambos episodios, ocurridos en distintos puntos del mundo y sin conexión entre sí, vuelven a poner bajo la lupa la vulnerabilidad de los cruceros ante brotes infecciosos y la rapidez con la que se activan los protocolos de emergencia sanitaria en altamar.




