Antes de convertirse en una cartera, una prenda o una fotografía, un diseño puede empezar en un recuerdo de infancia, en una sensación de no pertenecer o en los muebles que una familia trajo desde otro continente. Así lo contaron las siete ganadoras de Revelaciones de Moda 2026, que participaron de una charla con Daniela Fajardo, directora de Para Ti, en el Living de Para Ti Deco durante la tercera jornada de Puro Diseño.

Con recorridos y lenguajes diferentes, las creadoras compartieron algo más que sus procesos de trabajo: hablaron de las experiencias que las llevaron a encontrar una manera propia de expresarse. La recuperación de materiales, la memoria familiar y la experimentación atravesaron un encuentro en el que el diseño apareció profundamente ligado a la vida.
Qué es Revelaciones de Moda y qué reconoce el premio
Revelaciones de Moda es un concurso impulsado por el Ministerio de Desarrollo Económico del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, a través de la Dirección General de Industrias Creativas. Su segunda edición buscó acompañar y dar visibilidad a nuevos creadores que residan en la Ciudad, en distintas áreas de la industria.
El certamen distinguió a tres ganadoras en Nuevos Creadores de Moda, tres en Diseñadores de Accesorios y Complementos y una en Fotografía de Moda, seleccionadas por jurados especializados.

El reconocimiento incluye oportunidades de formación, acompañamiento y difusión. Para las categorías de indumentaria y accesorios, se contemplaron tutorías individuales y la presentación de sus colecciones en el Centro Cultural Recoleta, dentro de Buenos Aires está de Moda 2026. En fotografía, se incluyó la difusión del trabajo ganador en la plataforma digital de L’Officiel Argentina.
Además, Michelle Indra Calles, Jessica Pullo y María Viacava obtuvieron becas de estudio para 2027 en University of the Arts London, NABA y ELISAVA, respectivamente.
En Puro Diseño, las siete protagonistas pusieron en palabras las historias detrás de sus propuestas.
Jessica Pullo, de Biótico: transformar una historia de infancia
Instagram: @biotico_sustentable
Donde otros ven un sachet de leche o un envoltorio de snacks, Jessica Pullo encuentra la posibilidad de crear una cartera. Diseñadora de indumentaria egresada de la FADU de la UBA, fundó Biótico en 2014 y desarrolló un sistema de módulos que, a través del plegado y la repetición, transforma esos residuos en un tejido rígido.

Pero su vínculo con esa materialidad empezó mucho antes de la marca. Durante la charla, recordó su infancia en La Salada, cerca del Riachuelo, y las imágenes de contaminación que la acompañaron mientras crecía.
“Trabajar con esta materialidad para mí es como sanar esa niña, esa historia”, compartió.
Su proyecto conecta esa experiencia personal con una forma de producir que contempla tanto el ambiente como la inclusión laboral. Jessica trabaja con personas con discapacidad intelectual, da trabajo a talleres protegidos y realiza talleres voluntarios en centros de día de la Ciudad.
“Mi foco es en tener la marca que sea sostenible tanto desde el impacto ambiental como también la transformación social”, explicó.

También contó que presentó su trabajo en una semana de la moda en Nueva Delhi y que, al momento del encuentro, se preparaba para viajar a Japón como finalista del Fashion Frontier Program. Experiencias que le permiten reconocer el interés que despiertan las propuestas con una dimensión social y ambiental.
Guadalupe Benítez, de Qonsumo: encontrar belleza en lo que se descarta
Instagram: @qonsumo
La marca de Guadalupe Benítez se escribe con Q, pero se pronuncia “consumo”. Esa pequeña alteración propone una anomalía dentro de una palabra conocida, una idea que también dialoga con su manera de mirar los materiales.
Estudiante de Diseño y Gestión de Estética para la Moda en la UADE, con un paso previo por Diseño Industrial en la FADU, Guadalupe crea accesorios con cuero que la industria descarta por manchas, roturas o irregularidades.
Cuando le preguntaron qué había encontrado en esos recortes para querer recuperarlos, su respuesta fue directa: “Principalmente fue belleza”.
“Encontré diseño en la materialidad, me parecía muy rica”, agregó. Esa primera atracción la llevó a explorar los procesos productivos y a descubrir las posibilidades de aquello que había quedado fuera de la selección industrial.

En Qonsumo, cada pieza depende del cuero disponible. La selección, la limpieza, la reconstrucción y la confección forman parte de un trabajo individual y de escala reducida, en el que las particularidades del material orientan el resultado.
Florencia Belén Leoni, de Purgatoryum: construir un lenguaje propio
Instagram: @purgatoryum
Florencia Belén Leoni, que firma como Purga, encontró en la experimentación una forma de expresar aquello que no siempre podía poner en palabras. Su marca, Purgatoryum, nació de una sensación de no pertenencia y de la necesidad de crear un universo propio.

En la charla recordó que, al dibujar, pintar o trabajar con materiales descartados, también intervenían las posibilidades económicas y la necesidad de resolver con lo que tenía a mano.
En ese recorrido descubrió “que se puede hablar a través de un lenguaje propio” y transmitir la experiencia de no sentirse del todo parte del entorno o de lo que otros esperan.
Esa búsqueda toma forma en accesorios realizados con materiales recuperados. Para la colección premiada trabajó con lienzo y plástico, utilizando calor, pintura serigráfica y deshilachado para alterar sus superficies. Sus piezas exploran la memoria y los rastros de un origen que se transforma.
Michelle Indra Calles, de Exuvial: de la biología a una segunda piel
Instagram: @exuvial____
Antes de estudiar Diseño de Indumentaria, Michelle Indra Calles cursó tres años de Biología. Aunque después decidió seguir un camino más creativo, el interés por investigar y comprender los materiales siguió presente.
“Desde que empecé la carrera, siempre tuve el interés de ahondar en la materialidad y de crear mi propia materialidad”, contó.
Egresada de la FADU en 2023 y docente en esa casa de estudios, Michelle creó Exuvial, un nombre que remite a la exuvia: la cubierta que ciertos animales dejan al mudar.
Durante su tesis experimentó con biomateriales. Más adelante, para desarrollar una marca con procesos que pudiera controlar dentro de sus posibilidades de producción, comenzó a trabajar con látex.
Ese material le permite “hacer mi materialidad desde cero y poder hacer todas mis prendas yo”, explicó.
El resultado son superficies elaboradas y texturizadas a mano, con relieves, transparencias y vetas. Su interés por la transformación encuentra así una expresión concreta: prendas cuya identidad empieza en la creación del material que las compone.
Violeta Padilla: una colección para recorrer la propia transformación
Instagram: @violetapadilla__
Las prendas de Violeta Padilla tienen algo de escultura y de refugio. Egresada de la FADU en 2024, con cursos realizados en Central Saint Martins, trabaja con lana natural, almidón y gasas para construir volúmenes y superficies de distintas densidades.

Durante el encuentro explicó que entiende su práctica como una búsqueda de sanación y una invitación al reencuentro con uno mismo.
Para ella, transformarse implica “mirar para atrás todo el camino recorrido en la vida hasta hoy y agradecer todos los momentos que te trajeron hasta quién sos hoy”.
Esa idea organizó su colección en tres actos. El primero estuvo asociado al refugio: seis conjuntos blancos evocaban la protección de un caparazón. Después llegó una etapa de duelo, con prendas que comenzaban a retorcerse y formas que se expandían.
El último conjunto reunió los recursos que habían aparecido durante el recorrido. Una manera de llevar al diseño la integración de las experiencias que construyen una identidad.
Emilia Batkis, de Lucidity*: los objetos que guardan una historia familiar
Instagram: @lucidity.ar
La colección de Emilia Batkis, creadora de Lucidity* y egresada con honores de la FADU, nació de una pregunta por su identidad. En esa búsqueda apareció la casa de su abuela, la artista Giovanna Forti, y la carga afectiva de los objetos que la habitaban.
Más que un recuerdo puntual, lo que quiso recuperar fue una sensación: reconocer de dónde venía y qué experiencias habían contribuido a construirla.
“Los objetos cargan historias”, expresó durante la charla.

Su abuela llegó desde Italia a la Argentina con su familia, escapando de la Segunda Guerra Mundial. Algunos muebles también hicieron ese viaje. Con el tiempo fueron transformados, reparados y adaptados con los recursos disponibles en el país que los recibió.
Para Emilia, esas piezas conservan la memoria de una familia que dejó atrás un lugar de pertenencia y construyó una vida en otro.
“Mi colección busca reconstruir sensorialmente estos recuerdos usando de excusa a los muebles”, explicó.
En sus prendas, esa búsqueda aparece en los volúmenes que se despegan del cuerpo y en las aplicaciones de lana que recuperan las formas de las tallas de madera. La historia familiar se vuelve textura y silueta.

María Viacava: recuperar la mano humana detrás de la imagen
Instagram: @mariaviacava_
Ganadora en Fotografía de Moda, María Viacava combina su trabajo como fotógrafa y directora de arte con su formación en Letras en la UBA. El vínculo entre ambas disciplinas alimenta sus preguntas por la técnica, la estructura y la construcción de una imagen.
Cuando le preguntaron qué significa encontrar el alma en una fotografía, llevó la respuesta hacia “encontrar la mano humana detrás de esa imagen y de lo que se está fotografiando”.
En un presente atravesado por la circulación constante de imágenes, su interés está en volver a explorar las posibilidades artísticas de la fotografía y en construir una identidad visual junto a cada marca.
También reconoció un punto de encuentro con las otras ganadoras: “Todas hacen cosas en donde se nota que hay una mano humana atrás”.
Esa presencia del trabajo, las decisiones y la sensibilidad de una persona fue uno de los hilos que unieron las propuestas presentadas en el Living de Para Ti.
Qué significó ganar Revelaciones de Moda
Al hablar del reconocimiento, las ganadoras coincidieron en la importancia de contar con espacios para mostrar su trabajo, recibir otras miradas y generar vínculos dentro de la industria.
En sus intervenciones apareció una experiencia compartida: buena parte del diseño se desarrolla en soledad, entre horas de taller, pruebas y búsquedas personales. Participar del concurso les permitió salir de ese ámbito, compartir sus propuestas y ganar confianza para dar nuevos pasos.
También destacaron la necesidad de sostener estas iniciativas en un contexto difícil para la industria de la moda argentina. El premio representó una oportunidad de crecimiento y una forma de visibilizar el talento que necesita acompañamiento para desarrollarse.
Entre materiales recuperados, recuerdos familiares y nuevas formas de construir imágenes, las siete creadoras mostraron que cada proyecto tiene una historia que merece ser contada.
Fotos: Rocío Bustos
Video: Cande Casares
Edición de video: Martina Cretella.

