Yanina Latorre recordó el día en que conoció a Maradona en su casa de Devoto: «Veías a Diego, en persona, y te enamoraba de inmediato, tenía el don del carisma» – Para Ti
 

Yanina Latorre recordó el día en que conoció a Maradona en su casa de Devoto: "Veías a Diego, en persona, y te enamoraba de inmediato, tenía el don del carisma"

Por la profesión de su marido, Yanina Latorre pudo conocer personalmente a Diego Maradona. Así recuerda la primera vez que lo vio en el departamento de Segurola y Habana.
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En 1997 Diego Latorre fue convocado por Mauricio Macri para jugar en Boca y Diego Maradona ya hacía dos años que formaba parte del equipo. Antes de jugar el primer partido juntos, Yanina y Diego fueron a la casa de los Maradona y alli la panelista de LAM conoció al máximo astro del fútbol mundial: "lo vi y se me cayó la bombacha", confiesa sin pudor.

Yanina Latorre es una de las panelistas - forma parte de LAM, el programa que conduce Angel de Brito, todas las mañanas, por canal 13' con más información sobre el entorno de Diego Maradona. Fue ella quién contó que, en el mes de junio, Diego había discutido con Rocío Oliva -de quien se había separado en el 2019 luego de seis años de pareja- y ella lo empujó por la escalera de su casa.

También fue Yanina quién contó que las hermanas de Diego cobraban $100 mil por cuidarlo un fin de semana y que en Nochebuena debía regalarles $50 mil para que ellas fueran a cenar con él. Asegura no ser amiga personal de Claudia Villafañe pero dice que tienen un lindo vínculo que comenzó hace ya más de 20 años.

 

Un encuentro en Segurola y Habana

Un recuerdo de aquel mítico encuentro entre los Maradona y los Latorre. Foto: gentileza el Gráfico

-¿Cómo conociste a Claudia Villafañe y Diego Maradona? ¿Recordás el primer encuentro con ellos?

-¡Obvio! ¿Cómo lo voy a olvidar? Fue en la mítica casa de Segurola y Habana en el año ´97. Te hago una mínima explicación previa para que entiendas porqué fuimos a la casa de ellos ese día. Resulta que en 1996 Diego (Latorre) y yo vivíamos en Salamanca (España) y un día, de la nada, se nos aparece un hombre en casa, enviado por Mauricio Macri -que un año antes había asumido la presidencia de Boca- con una propuesta formal para que Diego vuelva a Boca. Yo, cuando lo escuché, casi me muero: ¡No quería saber nada con volver a la Argentina!

-¿No extrañabas un poco?

-¡Pero no! ¡Estaba feliz en España! A mi me costó mucho tomar la decisión de irme con Diego a Europa pero, una vez que me instalé y adapté, no quería saber nada con regresar. Cuando apareció este enviado de Macri, ya llevábamos 4 años viviendo allá….¡Yo estaba más cómoda que Wanda Nara en París! Iba a la cancha con el taco aguja, la cartera Vuitton y nadie me miraba, Diego cobraba el sueldo todos los meses religiosamente, la hinchada nunca lo puteaba…. ¡Era un paraíso! Pero yo veía que a Diego lo tentaba la idea de venir a Boca y, contra eso, es difícil luchar. Cuando asumí que el regreso era inevitable negocié para que igualen su contrato con el que tenía en España y, una vez que aceptaron eso, ya no había muchas más excusas: volvimos a Buenos Aires.

-¿Qué era lo que más le gustaba a Diego de la propuesta? ¿Jugar en Boca? ¿Ser compañero de Maradona?

-Creo que era una mezcla de todo. La verdad es que ser jugador de Boca -y lo digo sin ser hincha de ese club- es algo distinto a todo. Recuerdo esos momentos en la Bombonera y te juro: se me eriza la piel. Vos no sabés lo que es verlo entrar a la cancha y que se venga abajo la Bombonera: la hinchada de Boca es algo de otro mundo, un fenómeno distinto que, hasta que no lo experimentás en carne propia, no lo lográs entender. Yo pude comprender el deseo de Diego de volver a jugar a Boca cuando estuve ahí, sentada y vi lo que pasaba en la cancha. Pero bueno, retrocedo porque me fui por las ramas: volvemos a la Argentina y, antes del primer partido de Diego en Boca, Macri le dice: “Che, porque no va a visitar a Maradona y charlás un poco con él como para que esté todo bien cuando empiecen a jugar".

-¿La idea era que Latorre tuviera la bendición de Maradona para jugar en Boca?

-Bueno, yo lo sentí asi o peor: creí que mi Diego tenía que ir a pedirle permiso a Maradona para jugar en el equipo que ya lo había contratado. ¡Me puse loca! ¡¿Cómo era eso de que, antes de jugar, había que reunirse con Maradona?!! Por suerte Diego, más frio y sereno, me dijo: “vamos a la casa, charlamos un rato y listo. No es tan grave”. 

-La idea de ese encuentro, además, era que los dos Diegos hagan una nota para el Gráfico también, ¿no?

-Sí, era el plan. Porque el Gráfico había hecho una nota sobre “El Diego bueno (que era mi Diego) y el Diego malo (que era Maradona)” un tiempo atrás y se había armado un lío tremendo con eso. A Maradona lo sacó de quicio y, siempre que podía, lo castigaba un poco a mi Diego en los medios. Para él, ser el “bueno” era, en realidad, ser un boludo porque no salía de joda, no chupaba ni se drogaba. Asi que bueno, la idea era juntar a los dos Diegos en el Gráfico y firmar la paz. Asi fue como llegué a Segurola y Habana.

-¿Y? ¿Cuál fue tu primera impresión de Maradona cuando lo conociste?

-Yo siempre digo lo mismo sobre ese encuentro porque es la pura verdad: lo conocí a Diego en persona y se me cayó la bombacha. No me preguntes porqué. No te puedo decir si dijo algo en especial o fue un gesto o qué…. Pero ese carisma que tenía y del que todos hablan era absolutamente real: vos conocías a Diego en persona y te enamoraba de inmediato. Era uno de sus grandes dones.

-¿Y el encuentro entre los Diegos fue ríspido o fluyó?

-¡Fue increíble! Armonioso, cálido y súper divertido. No bien llegamos Diego nos abrazó como un padre -porque Diego era el padre del fútbol- y no hubo ninguna necesidad de tener esa charla para la que creíamos que estábamos ahí porque él -pillo como pocos- nos hizo todo muy fácil, nos dio a entender que estaba todo bien desde el primer momento. Es más, mi Diego, en un momento, intentó sacar el tema y Maradona lo llevó para otro lado. Pero sin soberbia, ¿eh? Todo lo contrario. Con esa calidez humana que el sabía tener.

-¿Es verdad que Claudia estaba planchando cuando ustedes llegaron?

-Sí, claro: cuando llegamos Claudia planchaba en la cocina porque para ella era un día común y corriente en el que iba una pareja de visita, pero nada en especial. Apenas entramos vino a saludarnos, nos ofreció algo para tomar y trajo mate, café, algo frío. La casa era divina y las paredes estaban tooooooodas forradas con cuadros de Diego, Dalma, Giannina y Claudia. Claudia nos llevó a recorrer el triplex. Es más, ese día Claudia nos mostró la colección de camisetas de Diego y yo decidí copiarle la idea: a partir de ese momento empecé a guardar las de mi marido.

-O sea que pudiste conocer, en persona, la famosa colección de camisetas que durante tantos años Diego le reclamó a Claudia….

-¡Obvio! Las vi en vivo y en directo. En Segurola y Habana ellos tenían una habitación con todos los trofeos y camisetas de Diego, fotos enmarcadas de él jugando en diferentes equipos y otros objetos de colección. Después de recorrer la casa todos juntos, ellos hicieron la nota con el Gráfico, yo me quedé charlando con Claudia, y asi terminó el encuentro.

-¿A partir de ahí comenzó tu amistad con Claudia?

-No sé si decir que somos amigas porque es un título muy grande ese pero sí tenemos un vínculo y yo, al menos, un gran cariño por ella. La adoro y la voy a defender siempre porque sé por todo lo que pasó y la clase de persona que es Claudia. 

-¿Y el vínculo de los dos Diegos también siguió creciendo?

-Yo creo que, para mi marido, haber compartido la cancha con Maradona debe haber sido de las mejores experiencias de su vida. Algo inolvidable que guardará en su memoria por siempre. Maradona era muy generoso y protector con sus compañeros, era un líder nato. Recuerdo mucho una anécdota de un gol que hizo mi Diego en la Bombonera -no me preguntes contra que equipo jugaban porque eso sí lo olvidé- y en el fervor del festejo se sacó la camiseta, algo que estaba totalmente prohibido: te multaban con una tarjeta roja cuando festejabas un gol asi. Yo, que estaba en la cancha ese día, quedé paralizada porque sabía lo que se le venía. Y, en ese momento, de la nada, apareció Diego y lo abrazó, lo tapó, lo llevó hasta el banderín, le puso la camiseta y lo volvió a llevar al centro de la cancha. Todo en cuestión de minutos.

-Te emocionaste al recordar la anécdota…

-Te juro que sí, me emociona mucho contártelo. Porque siento que hoy podemos recordar al Maradona de esa época, al gran jugador que fue y ese capitán protector, solidario y responsable con sus compañeros. El mejor Maradona y con el que yo hoy elijo quedarme.

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