En el Espacio 3 de Casa FOA Palacio Molina 2026, antigua sede de la fábrica Alpargatas, en Barracas, Opuesto Estudio creó ORUM, un impactante auditorio donde la iluminación transforma los usos y dinámicas, define distintas atmósferas y convierte la arquitectura en una experiencia colectiva.
Es un proyecto que combina diseño, tecnología y materiales para recuperar el valor de encontrarse, conversar y compartir.
Todos los caminos conducen al Auditorio de Casa FOA 2026

Bajo el concepto “Alquimia”, la temática curatorial y de inspiración de Casa FOA Palacio Molina 2026, Opuesto Estudio concibió una reinterpretación contemporánea del anfiteatro, una de las tipologías arquitectónicas más antiguas vinculadas al encuentro.
El proyecto recupera la esencia del histórico espacio cuyo origen remonta a la antigua Roma —la reunión alrededor de un centro común para escuchar, intercambiar y construir conocimiento— y la resignifica a partir de las nuevas formas de relacionarnos en una sociedad hiperconectada.

Creado por Sabrina Almaluez y Víctor Herrero Miranda junto con Grupo A2, el Auditorio propone una experiencia donde materia, tecnología, arquitectura e iluminación se integran para transformar un espacio tradicional en un ámbito colectivo, flexible y participativo.
Materiales y texturas de un espacio extraordinario

En el Auditorio de Casa FOA 2026 piedras naturales, metal, textiles, diferentes texturas, luz y pantallas LED funciona no sólo como elementos independientes sino que se convierten en parte de un mismo sistema espacial.
La tecnología amplifica las posibilidades del encuentro, mientras que la iluminación modifica la percepción de los materiales y permite que el auditorio se adapte a distintas actividades y momentos del día.

“Transformar espacios con luz -resumen la consigna del espacio sus creadores- Reunimos actividades para distintos usos en un mismo espacio, donde la luz da carácter a cada actividad dependiendo la hora del día”.
En esa búsqueda, la iluminación adquiere un papel protagónico. “En actividades diurnas las mesas funcionan con luz directa y puntual, iluminación cálida que va facilitando la concentración y atención en cada tipo de reunión. Y de noche una mesa de reunión se transforma en una barra de evento. Esta actividad se genera con un cambio de luz más dramático, envolvente y en un color rojo que invita a celebrar y compartir de manera más relajada”, explica Víctor Herrero Miranda.
Arquitectura del encuentro presencial y colectivo

El Auditorio fue el lugar elegido por la organización de Casa FOA para la ceremonia de entrega de premios de la 41ª edición de la expo Nº1 de arquitectura y diseño, interiorismo y paisajismo.
El evento expresó la consumación de la idea que movilizó a sus creadores: lugar de convocatoria y reunión, y escenario para tener la palabra ¡y expresarse!
En el espacio se destaca el área central destinada a los speakers. “Durante charlas, a la iluminación propia de pantallas se suma un contenido audiovisual que envuelve y genera atención -describe Víctor Herrero Miranda- En ese momento las zonas de trabajo permanecen con luces más bajas dando prioridad a otra actividad en un mismo espacio compartido”.

Más allá de su resolución formal y tecnológica, ORUM propone recuperar una dimensión esencial de la arquitectura: su capacidad de generar vínculos.
“En tiempos de tanta hiperconectividad, proponemos espacios que desde la arquitectura, la luz, y el diseño, generen espacios de reunión para estar cerca, para charlar, debatir y conectarnos más desde lo humano recuperando el valor de las conversaciones y la reunión presencial”.
Alqumia de un espacio para recordar: diseño y comunidad

Generar climas es una parte fundamental de cualquier proyecto de arquitectura e interiorismo actual, y la luz, las texturas, las formas y la comodidad deben pensarse en función de cada uso particular y de las experiencias que se busca propiciar.
“Analizar las actividades de los lugares y en las distintas horas de los encuentros que ahí suceden es algo en lo que ponemos mucha atención para cada uno de los diseños que proyectamos”, resumen el plan maestro los creadores de ORUM.
Y “la alquimia” que los inspiró no sucede únicamente en la combinación de materiales, sino también en la relación entre arquitectura y comunidad.
Así, el Auditorio deja de ser un escenario donde unos hablan y otros escuchan para convertirse en un espacio vivo, capaz de alojar reuniones, conversaciones, debates y celebraciones.
Una arquitectura que recupera una tipología del pasado, la atraviesa con las posibilidades del presente y la proyecta hacia una nueva manera de encontrarnos.











