César Lago en Casa FOA 2026: "Busqué la intención de devolverle oxígeno a este edificio que estuvo dormido" - Revista Para Ti
 

César Lago en Casa FOA 2026: "Busqué la intención de devolverle oxígeno a este edificio que estuvo dormido"

El diseñador de experiencias y artista visual creó una instalación que transforma al Palacio Molina en un organismo que respira. Premiada como Mejor Arte Aplicado, la propuesta invita a hacer una pausa y sumar la propia respiración a una composición sonora con Nico Sorín.
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Hay edificios que parecen guardar silencio, aunque todavía tengan mucho por contar. Sus grietas, sus muros y sus espacios vacíos conservan las huellas de quienes los habitaron. En el Palacio Molina, antigua fábrica de Alpargatas, César Lago encontró una imagen para interpretar esa memoria: un cuerpo que esperaba volver a respirar.

El diseñador de experiencias y artista visual creó para el Espacio 42 de Casa FOA 2026 una instalación que propone devolverle aire al edificio y, al mismo tiempo, acercar a los visitantes a su propia respiración.

César Lago en el espacio de Para Ti Deco
César Lago en el espacio de Para Ti Deco

La intervención recibió el Premio Casa FOA 2026 Palacio Molina al Mejor Arte Aplicado. A través de distintas situaciones distribuidas en el edificio, construye un recorrido que comienza en la fachada y llega hasta una experiencia íntima y participativa.

“Busqué la intención de devolverle oxígeno a este edificio que estuvo dormido”, explica Lago sobre el punto de partida de la obra.

César Lago con su instalación
César Lago con su instalación

Un edificio convertido en un cuerpo que respira

La historia del Palacio Molina fue el origen de la propuesta. Lago buscó una narrativa que estableciera una conexión directa con su legado y con esa arquitectura que volvía a recibir personas, movimiento y nuevas experiencias.

César Lago
César Lago

“Para eso diseñamos un circuito respiratorio que de alguna manera va entrelazando las distintas situaciones del edificio”, cuenta.

La instalación interpreta la arquitectura como un organismo vivo: respira, late y transforma la percepción de aquello que parecía abandonado. Dentro del concepto “Alquimia”, que atraviesa esta edición de Casa FOA, la obra encuentra su transformación en ese pasaje del silencio al pulso.

Las grietas adquieren otro sentido. Se convierten, dentro del relato artístico, en membranas por donde vuelve a circular la vida.

Tres momentos para descubrir la instalación de César Lago

El recorrido comienza antes de entrar. En la fachada aparece una primera intervención que anticipa la experiencia: el edificio empieza a respirar.

César Lago
César Lago

“Podemos encontrar en la fachada un primer gesto que evoca a cómo el edificio empieza a respirar”, describe el artista.

En una segunda instancia, la referencia al cuerpo se vuelve más explícita. Un organismo inspirado en las estructuras del sistema respiratorio introduce la idea de circulación.

“Podemos encontrarnos con un organismo inspirado en los bronquiolos y en los alvéolos que le da a este edificio la circulación de aire”, explica.

La tercera situación cambia la escala de la experiencia. Después de observar esa respiración imaginada para la arquitectura, llega el momento de reconocer la propia.

La respiración de los visitantes se convierte en una obra colectiva

En el último tramo, la instalación ofrece un espacio de pausa y una experiencia sensorial. Allí, los visitantes pueden dejar grabada su respiración y formar parte de una creación compartida.

“Vamos a estar haciendo una improvisación con las respiraciones de toda la gente que ha ido pasando por el edificio y una composición sonora con Nico Sorín”, cuenta Lago.

“Vamos a estar haciendo una improvisación con las respiraciones de toda la gente que ha ido pasando por el edificio y una composición sonora con Nico Sorín”, cuenta Lago.

Ese gesto suma una dimensión personal a la intervención. Cada persona aporta algo tan cotidiano que suele pasar inadvertido: el sonido de su respiración. Al reunirse con las demás, esa presencia individual participa de una nueva memoria del lugar.

La propuesta invita a detenerse, escuchar y percibir el propio ritmo. Por un momento, el recorrido de la muestra encuentra otra medida: la del aire que entra y sale.

Una nueva capa en la historia del Palacio Molina

“Podemos encontrarnos con un organismo inspirado en los bronquiolos y en los alvéolos que le da a este edificio la circulación de aire”, explica.

Para Lago, el carácter del edificio marcó profundamente esta participación en Casa FOA. Su intervención se suma a las capas de historia que ya estaban allí y las interpreta a través de una experiencia contemporánea.

“Sin duda le he agregado una capa más a esta edición tan particular”, señala.

La obra deja una invitación sencilla: confiar en el propio pulso y en la respiración. En un edificio que vuelve a llenarse de vida, cada visitante puede detenerse a escuchar la suya.

Fotos: Diego García

Video: Cris Calvani

 
   

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