Una barra curva, una mesa de arrime al alcance de la mano y un sillón que permite olvidarse de la cámara. En el espacio de Para Ti Deco en Casa FOA 2026, cada una de esas piezas tenía una tarea: hacer que sentarse a conversar se sintiera natural. Para Martín Gouiran, esa comodidad empieza mucho antes de la primera entrevista, cuando se decide la altura de una mesa o se prueba la inclinación de un respaldo.

MG Muebles y Objetos nació alrededor de 2004 como un emprendimiento familiar de Martín y Marcelo Gouiran, dedicado a la fabricación artesanal y personalizada. En esta edición de Casa FOA, la marca presentó su nueva línea de muebles orgánicos en la barra de Para Ti Deco y también colaboró con Ramiro Arzuaga en Casa de Influencers. En diálogo con Para Ti Deco, Martín cuenta qué une esos dos proyectos y por qué, a la hora de renovar un ambiente, prefiere empezar por una pieza que despierte algo.

—Martín, ¿cómo nació MG Muebles y Objetos y qué sentís que distingue hoy a una pieza de la marca?
—MG nació en el taller, de a poco, con las manos. Primero fue la necesidad de hacer cosas que no encontraba hechas, y después se convirtió en una forma de mirar. Con los años dejé de pensar que fabricaba muebles y empecé a sentir que hacía objetos con intención.
Hoy lo que distingue a una pieza MG es que tiene carácter propio. Se la reconoce por la línea, por el equilibrio entre lo robusto y lo delicado, y por la terminación. Nada está de más y nada está librado al azar. Una pieza mía no busca pasar desapercibida, pero tampoco gritar. Busca quedarse.

—Para el espacio de Para Ti Deco en Casa FOA aportaste el bar, la barra, las mesas de arrime y los sillones del sector de streaming. ¿Cómo fue el trabajo con el equipo y qué buscaste transmitir con esas piezas?
—El punto de partida fue interpretar lo que el espacio necesitaba: un lugar amable, que transmitiera confianza y permitiera generar entrevistas y crear contenido. Trabajamos con el equipo para que los muebles acompañaran esa experiencia, desde sus formas hasta la manera de ubicarlos y relacionarlos entre sí.

En la barra del bar presentamos nuestra nueva línea de muebles orgánicos. Sus curvas y su presencia acompañaron y potenciaron el lugar tal como esperábamos. Con las mesas de arrime y los sillones buscamos completar el conjunto y crear un espacio para una entrevista amena y confortable.

—El hierro y la chapa tienen una presencia fuerte en tu trabajo. ¿Qué te atrae de estos materiales y cómo los transformás para que también aporten calidez a una casa?
—Me atrae la combinación de la precisión del corte láser con ese golpe más azaroso que moldea y le da vida al material. Hay algo muy interesante en ese encuentro entre la tecnología y el oficio: podés partir de un dibujo exacto y encontrar, durante el proceso, un gesto que le da carácter a la pieza.
La calidez aparece en las curvas, en las texturas y en cómo responde la superficie a la luz. Trabajamos terminaciones como el bronce viejo o el gris peltre, siempre dejando ver la mano artesanal. También influye cómo se combina el metal con el cuero, la madera y la iluminación. Todo eso hace que un material fuerte pueda sentirse cercano y habitable.
—El espacio de Para Ti Deco invita a encontrarse, conversar y crear. ¿Qué decisiones de diseño ayudan a que un mueble sea cómodo y funcional, además de tener personalidad?
—Lo primero es imaginar a la persona usándolo: cómo se sienta, dónde apoya el brazo, cómo alcanza una mesa y cuánto espacio necesita para moverse. Ahí entran las alturas, las profundidades, la inclinación del respaldo y la relación entre los muebles.
Después hay que probar y ajustar. Una proporción puede funcionar en el dibujo y necesitar una corrección cuando la llevás al cuerpo. En este espacio también importaba que las personas se sintieran cómodas frente a una cámara, que pudieran conversar con naturalidad y concentrarse en la entrevista. El diseño tenía que ayudar a generar esa confianza.

—Para quienes recorren Casa FOA y vuelven con ganas de renovar su casa, ¿qué pieza o cambio recomendarías como punto de partida para darle identidad a un ambiente?
—Empezaría por una pieza que les provoque algo: una lámpara, una mesa de arrime o una butaca. Cada pieza representa un estilo, y esa elección puede ser el puntapié inicial para darle identidad a un ambiente.
A partir de ahí comienza un ida y vuelta: cómo se relaciona con lo que ya hay, qué usos necesita esa casa y qué quieren expresar quienes la habitan. Me interesa pensar ese proceso como una creación colaborativa. La pieza propone algo, la persona aporta su mirada y, entre ambos, el espacio va tomando forma.

—Contanos qué participación tuviste en el espacio de Ramiro Arzuaga, “Casa de Influencers”, en Casa FOA.
—Con Ramiro trabajamos en los taburetes Tótem: una idea suya que llevamos a cabo en MG, interpretando sus formas y resolviendo cómo construirlas en metal. Me gusta pensarlos como una familia de personajes, guardianes del espacio de Ramiro, con una presencia escultórica y una función concreta.
De nuestra familia de luminarias Kavanagh, Ramiro eligió la imponente lámpara de siete piezas y los apliques. El contraste de esas formas y sus terminaciones con la pared rústica creó un ambiente cinematográfico, cálido, que invitaba a quedarse y disfrutar del espacio. Fue un encuentro muy lindo entre su mirada escenográfica y nuestro trabajo con el material.

