Tres peinados fáciles y en tendencia para hacer en casa: blow dry con volumen, ondas naturales y rodete noventoso.
Hay algo que está cambiando en el pelo de esta temporada: después de varias temporadas de acabados extremadamente pulidos, vuelve el movimiento. Las raíces recuperan volumen, las puntas se curvan, las ondas se llevan más naturales y los recogidos dejan de ser tirantes.
La tendencia tiene además una referencia clara en los años 90, pero actualizada: menos rigidez y más textura. Los especialistas señalas entre las grandes tendencias capilares de 2026 los blowouts con volumen, las texturas naturales y los recogidos relajados.
La buena noticia es que no hace falta ser experta para probarlos. Con una herramienta adecuada, algunos productos de styling y un poco de práctica, estos tres peinados se pueden adaptar al día a día.
1. Blow dry: volumen y puntas hacia adentro
El primero de la lista es el clásico blow dry, pero actualizado. Todo lo que sea un peinado con mucho volumen, puntas con movimiento y puntas hacia dentro se lleva muchísimo.
La técnica tradicional requería bastante coordinación entre secador, cepillo redondo y, muchas veces, ruleros para conseguir una raíz levantada y esa curvatura esponjosa en las puntas. Hoy existen herramientas que simplifican bastante el proceso: los cepillos secadores permiten trabajar desde la raíz hasta las puntas con un solo aparato.

Una opción práctica es elegir un cepillo con forma redondeada o de gota, que permita acercarse a la raíz para levantarla y después acompañar el largo hasta las puntas, marcando el gesto hacia adentro.

El resultado buscado no es un pelo rígido ni excesivamente armado, sino volumen suave, puntas redondeadas y movimiento. De hecho, la tendencia actual del blowout apunta justamente a un volumen más liviano y menos estructurado.
2. Ondas naturales: cuanto menos perfectas, mejor
Las ondas también vuelven, pero no aquellas perfectamente marcadas que parecen hechas con molde. La idea ahora es conseguir una textura abierta, relajada y con cierto efecto despeinado.

Si las marcás con herramienta, lo conveniente es que luego las deshagas con los dedos. El secreto está en que no todas tengan exactamente la misma forma ni comiencen a la misma altura.
Podés conseguirlas con una herramienta de calor, trabajando mechones amplios y separándolos después con los dedos. Otra posibilidad, especialmente si tu pelo ya tiene movimiento natural, es potenciar esa textura con un producto liviano y dejar que el pelo conserve parte de su forma.

En 2026, la tendencia apunta justamente a trabajar con la textura natural en lugar de intentar uniformarla. Para ondas o rulos, los productos de definición livianos y el difusor pueden ayudar a conservar el patrón sin sobrecargarlo.
Los texturizadores también son buenos aliados: aportan cuerpo y ayudan a que la onda no quede demasiado prolija.
3. Rodete noventoso: volumen y efecto deshecho
El tercer peinado clave es el rodete con volumen, de inspiración claramente noventosa. La referencia puede ser Pamela Anderson, pero llevado a una versión más baja y fácil de usar todos los días.
“El tercer peinado que más estoy viendo son los recogidos con volumen, muy rollo noventero, con volumen y ligeros flequillos”, cuenta la peluquera.

La idea es recoger el pelo sin buscar una terminación perfecta: algunos mechones pueden quedar sueltos alrededor del rostro y el rodete puede conservar una forma algo irregular. También se puede sumar un flequillo postizo para cambiar completamente el resultado sin pasar por la tijera.
Si tenés poco pelo o querés un rodete más grande, una extensión o un postizo específico puede aportar densidad y volumen.

La inspiración noventosa no es casual: esa década vuelve a aparecer con fuerza en las tendencias de 2026, desde los blowouts de supermodelo hasta los recogidos desarmados.
El detalle que hace la diferencia: cómo cuidar el pelo al usar calor
Los tres peinados tienen algo en común: requieren secador o alguna herramienta de styling. Por eso, el protector térmico no debería ser un paso opcional. La Academia Americana de Dermatología recomienda limitar la exposición excesiva al calor y utilizar temperaturas bajas o medias y productos específicos de protección térmica.
También conviene no trabajar el pelo completamente empapado. Dejarlo secar parcialmente antes de comenzar a peinarlo reduce el tiempo de exposición al calor.
La clave de esta temporada, entonces, no parece estar en conseguir un peinado perfecto. Se trata de recuperar volumen, movimiento y textura, pero de una manera más relajada y posible de llevar todos los días.


