René Cormillot habló abiertamente sobre una de las etapas más difíciles de su vida: los ataques y las burlas que recibió durante años por su sobrepeso. En una entrevista con el programa de streaming Despertar Animal, la hija de Alberto Cormillot recordó cómo era vivir con 60 kilos más que en la actualidad y contó también cómo atravesó esa situación junto a su familia.
“Yo sufrí muchísimos ataques por el tema del sobrepeso”, comenzó diciendo René, al recordar los cuestionamientos que recibió por su cuerpo. La particularidad, según explicó, era que muchas de esas críticas estaban vinculadas directamente con ser hija de uno de los médicos especialistas en nutrición más reconocidos del país.
“¿Cómo podía ser la hija de Cormillot y estar con sobrepeso?”, recordó que se preguntaban. Para Renée, esa mirada partía de una idea equivocada sobre la obesidad: “Es como que alguien dijera que Favaloro no podía tener problemas de corazón. La obesidad es una enfermedad, cuesta entenderlo”.
La comparación con René Favaloro surgió para explicar lo que, para ella, era una contradicción absurda: ser hija de un especialista en nutrición no la hacía inmune a una enfermedad.
Las burlas y los consejos que recibía por su cuerpo
Renée también recordó que, frente al sobrepeso, muchas veces las respuestas del entorno se reducían a comentarios o consejos simplistas.
“Generalmente el chiste barato de dejar los postres, andar al gimnasio”, señaló, en referencia a las frases que suelen recibir las personas que atraviesan problemas relacionados con el peso.

Sin embargo, aseguró que intentó no dejar que esas agresiones determinaran su vida. “Creo que no me afectaron demasiado”, sostuvo.
En ese sentido, contó que su padre tenía una postura clara frente a los ataques que recibían: “Mi viejo siempre tuvo la política de no se contesta”.
“Sufría tener una hija que la pasaba mal”
Durante la entrevista, René también se refirió a cómo vivía Alberto Cormillot aquella situación. Ante la pregunta sobre si su padre había sufrido más que ella por las críticas, aclaró que el dolor del médico estaba relacionado con verla atravesar un momento difícil.
“No, sufría tener una hija que la pasaba mal”, explicó.
Renée reconoció que durante aquella etapa ella efectivamente la pasaba mal y que su vida cotidiana estaba muy condicionada por su peso. “Yo la pasaba mal, llegué a pesar 60 kilos más que ahora”, contó.

Para explicar hasta qué punto ese peso afectaba su vida diaria, recordó incluso el temor que le generaba pensar en una eventual lesión.
“Mirá si yo me fracturaba esta pierna pesando 140”, planteó. Y fue contundente al describir cómo se sentía en ese momento: “No te podés mover”.
“No hay forma, déjenme en una cama. No tenés vida”, agregó.
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René Cormillot y su mirada sobre la aceptación de los cuerpos
Hacia el final de su reflexión, René hizo una aclaración que consideró importante: para ella, aceptar los cuerpos y respetar las decisiones de cada persona no está en contradicción con poder contar su propia experiencia.
“Yo entiendo que hay que aceptar todos los cuerpos, hay que aceptar lo que la persona elija”, afirmó.
Pero inmediatamente marcó una diferencia desde su propia historia: “La realidad es que al menos yo puedo hablar por mí”.

Y volvió a poner el foco en cómo se sentía cuando pesaba 140 kilos: “Yo no tenía vida”.
Sus palabras recuperan así una experiencia personal que, durante años, estuvo atravesada tanto por el sobrepeso como por las miradas y los comentarios que recibió por ser la hija de Alberto Cormillot. Una historia que ahora decidió contar desde su propia perspectiva, poniendo en primer plano el impacto que tuvieron aquellas situaciones en su vida cotidiana.


